El mi­nistro de Medio Ambiente suizo aboga por las du­chas co­lec­tivas para aho­rrar energía

La crisis del modelo de vida en Europa adquiere extremos sin precedentes

El 60% de las em­presas en Reino Unido ce­rra­rían de man­te­nerse los pre­cios de la elec­tri­ci­dad, mien­tras las quie­bras au­mentan el 26% en Alemania

Paro
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Europa se en­frenta a la peor co­yun­tura desde que fi­na­li­zara la Segunda Guerra Mundial. El hun­di­miento eco­nó­mico y la ele­vada in­fla­ción están pro­vo­cando un em­po­bre­ci­miento de la po­bla­ción, que ame­naza ya a las clases me­dias. El au­mento de quiebra de em­presas es as­tro­nó­mico y el au­mento del paro, en toda la geo­grafía euo­pea, cada vez más cre­ciente, se en­cuen­tran a la vuelta de la es­quina.

“Pero cómo el Gobierno no nos ha alertado de lo que puede pasar”. Escuché este comentario hace muy poco en donde vivo. ¿Cómo es posible que haya alguien que no se haya dado cuenta de la gravedad de la situación? Con unos precios de la energía disparatados y el invierno a la vuelta de la esquina, que están provocando la adopción de medidas extraordinarias y el establecimiento de impuestos impensables hace unos meses. Salimos de la pandemia para entrar en los desastres de la guerra.

“Las sanciones imprudentes contra Rusia han expuesto los problemas más agudos de Europa, que está perdiendo rápidamente su poder económico. Una gran cantidad de empresas están al borde de la quiebra. Una avalancha de inmigrantes de África, Oriente Medio y Ucrania requiere cada vez más gastos presupuestarios”, advierte el periódico digital Oriental Review.

“Los fondos también se están utilizando para apoyar al régimen de Kiev. Como resultado, las economías de Europa se están deteriorando y el nivel de vida se está desplomando”, señala Oriental Review, un medio en el que presume de contar con analistas independientes y cuyo objetivo es enfrentarse a las situaciones de inseguridad que vive el mundo.

Un vistazo a la situación dentro y fuera de la Unión Europea evidencia la debilidad por la que atraviesa el Viejo Continente. En el Reino Unido, el 60% de las empresas corren el riesgo de cerrar a largo plazo, de mantenerse los elevados costes de la electricidad, según el grupo de análisis Make UK. En Alemania, el número de quiebras registradas en el mes de agosto se ha disparado un 26%.

A ducharse, pero juntos

El ministro suizo de Medio Ambiente ha sugerido que los ciudadanos se duchen de forma colectiva para contribuir al ahorro energético. Sólo una situación excepcional puede convertir el escándalo en algo susceptible de consideración.

En los supermercados, los empleados se quejan de que la decisión del Gobierno de establecer un tope al aire acondicionado está perjudicando la supervivencia de sus productos alimentarios. El incremento de los precios del gas, la calefacción y la electricidad tienen un efecto adverso en el nivel de vida de los ciudadanos.

“Pero un problema aún más peligroso es la caída de la liquidez de los productos europeos producidos al nuevo costo de la energía. Los productos europeos se están volviendo poco competitivos en el mercado mundial: su precio es mucho más alto, debido al costo de la electricidad y el gas”, denuncia Oriental Review.

Este medio valora de forma contundente la política seguida en Europa. “La crisis en Europa es el resultado de un error político. Por un lado, las sanciones contra Rusia, son favorables solo a EEUU. Y, por otro, la imposición de la economía post-hidrocarburos a los europeos ha mostrado su insolvencia”. Y vaticina, a continuación, que “el aumento del desempleo provocará una caída en el nivel de vida y una carga adicional para los presupuestos gubernamentales, ya que la lucha contra la pobreza requiere un gasto social adicional”.

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