GEOPOLÍTCA

Persigue me­jorar la coope­ra­ción en ma­teria ener­gé­tica entre Berlín y los países del Golfo

El canciller alemán Olaf Scholz busca en el Golfo alternativas al gas ruso

La gira in­cluirá vi­sitas a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar

Nordstream gaspipe.
Nordstream gaspipe.

Nerea Belmonte /Tras va­rios meses de ame­na­zas, sep­tiembre dio co­mienzo con la no­ticia de que la com­pañía ga­sís­tica rusa, Gazprom, ce­rraba in­de­fi­ni­da­mente el su­mi­nistro a Alemania –y, con­se­cuen­te­mente, a parte del resto de la Unión– a través del ga­so­ducto Nord Stream 1. Ahora, en una ca­rrera con­tra­rreloj ante la pro­xi­midad de un in­vierno con re­du­cidas re­servas de gas, Berlín in­ten­si­fica, to­davía más, sus es­fuerzos por en­con­trar nuevos so­cios ener­gé­ticos que sus­ti­tuyan los su­mi­nis­tros de hi­dro­car­buros ru­sos. Tanto a corto plazo, de cara a los pró­ximos me­ses, como a medio y largo plazo, para re­ducir la de­pen­dencia y vul­ne­ra­bi­lidad ener­gé­tica ger­mana y eu­ro­pea.

En este escenario, el canciller alemán, Olaf Scholz, ha anunciado una visita oficial de dos días a la región del Golfo. En concreto, durante el fin de semana el líder germano –acompañado de una “delegación empresarial del más alto nivel”, tal como afirmó Steffen Heepstrait, portavoz de Gobierno, en una rueda de prensa– se desplazará a Arabia Saudí, segundo productor petrolero a nivel mundial, solo por detrás de EE. UU.; a Qatar, quinto productor gasístico, y a Emiratos Árabes Unidos, también clave en el mercado de los hidrocarburos.

La primera parada de la gira de Scholz, se espera, se producirá en la capital saudita de Riad. Allí, el líder germano se reunirá –por primera vez de manera presencial desde el comienzo de su mandato– con el rey saudí, Salmán bin Abdulaziz Al Saud, “si su salud se lo permite”, y con el príncipe heredero y dirigente ‘de facto’ del Reino, Mohamed bin Salmán. Scholz “concede gran importancia a los resultados de estas conversaciones”, parecieron explicar fuentes diplomáticas de la embajada alemana en Riad al medio Al Arab.

Y es que las relaciones diplomáticas entre Berlín y Riad se han mantenido enrarecidas desde el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, a finales de 2018 en el Consulado del Reino wahabí en Estambul (Turquía), lo que motivó el distanciamiento entre ambas, y la decisión germana de prohibir las exportaciones armamentísticas a todas las partes involucradas en la guerra de Yemen (incluyendo a Arabia Saudí). Unas cuestiones que, en palabras de Heepstrait, “ciertamente serán abordadas en las conversaciones”.

Además, “la crisis energética, las repercusiones de la guerra en Ucrania, […], el expediente iraní y la agenda de la próxima cumbre del G20, programada para noviembre en la isla indonesia de Bali” –decía la fuente diplomática consultada por Al Arab– estarán también presentes en una agenda de discusiones que aspira a “corregir el rumbo de las relaciones entre ambos países”.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores saudí, el príncipe Faisal Bin Farhan Al Saud, no ha dudado en alabar los históricos vínculos germano-saudíes en el campo de la economía, las inversiones y el comercio. La cooperación en cuestiones relacionadas con el programa saudí “Visión 2030” parece encarnar, para las autoridades de Riad, una gran oportunidad de inversión conjunta. Especialmente en los sectores industrial, cultural, de energías renovables y de cooperación militar.

La gira diplomática de Scholz en el Golfo llegará a su fin el domingo, tras encontrarse por separado con el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, y con el emir catarí, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, en una reunión por la mañana, y otra por la tarde, respectivamente. Tras lo que, se espera, regrese a Alemania.

Según ha afirmado el ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, durante la estancia de Scholz en el Golfo, Berlín busca cerrar varios contratos para la importación de gas natural licuado (GNL) que sustituya al suministro ruso –que antes de la guerra en Ucrania daba respuesta al 55% de la demanda germana. Concretamente, con su contraparte emiratí, que ya este mes ha comenzado a enviar pruebas energéticas de hidrógeno verde al país europeo, según la cartera de Economía alemana, para “crear una cadena de valor del hidrógeno entre Alemania y los EAU”. “Esta entrega de prueba sienta una base importante para las importaciones de hidrógeno a medio plazo, que también serán ecológicas”.

Las conversaciones con Doha, por su parte, parecen estancadas desde hace ya varias semanas, pese a los esfuerzos de Berlín por negociar con uno de los principales exportadores de GNL del mundo desde que el comienzo de la “operación militar especial” rusa en Ucrania, el pasado mes de febrero. Unos esfuerzos que llevaron a Habeck a visitar el país en el mes de marzo. Qatar juega un complicado papel en el establecimiento de los precios y en la duración de los posibles acuerdos, han criticado varios funcionarios del Gobierno alemán, pero esto no ha excluido al pequeño país del Golfo de la gira de Scholz.

Y es que la fuerte dependencia energética –ya no solo alemana, sino europea– en lo relativo a las fuentes, los proveedores y las rutas de importación, ha llevado Europa a convertirse en una región enormemente vulnerable a los conflictos y desequilibrios mundiales. Ahora, las complicaciones técnicas y de infraestructuras para recibir el gas extranjero dificultan la búsqueda de suministros a corto plazo para hacer frente a un invierno sin gas.

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