BOLSA

Talgo, entre la espada y la pared

La abrupta caída de la co­ti­za­ción de Talgo este año, acen­tuando el mal mo­mento del valor en Bolsa hacia sus mí­nimos his­tó­ri­cos, ha desatado las cá­balas en los mer­cados fi­nan­cie­ros. En los úl­timos días se ha ha­blado de una po­sible alianza de in­ver­sores ins­ti­tu­cio­nales para lanzar una oferta pú­blica de ad­qui­si­ción (OPA) sobre el fa­bri­cante es­pañol de tre­nes, apro­ve­chando su ac­tual bajo pre­cio.

Los operadores recuerdan que la compañía salió a Bolsa en 2015 a un precio de 9,25 euros por acción que suponía valorarla en 1.200 millones de euros para llegar a tocar mínimos históricos a mediados de este mes de septiembre en 2,55 euros con una capitalización de poco más de 330 millones de euros.

Este retroceso de este año ha venido marcado por la debilidad de la actividad y, sobre todo, por la reclamación de cerca de 120 millones de euros por parte de Renfe debido a retrasos en la entrega de un importante contrato de trenes de alta velocidad achacados a la falta de suministros. Eso amén de otros problemas como su delicada situación en Rusia tras el inicio de la guerra y sus altos niveles de apalancamiento.

Una situación que ha llevado a Talgo a niveles límite en el mercado y que algunos estarían dispuestos a aprovechar ahora con una posible opa. Para ello, según aseguran algunas informaciones, varios bancos de inversión entre los que se encontrarían Citi, Rothschild y Nomura habrían contactado con los principales inversores del grupo para analizar su disposición a vender.

Tanto Trilantic como Pegaso controlarían cada uno un 35 % del capital, según datos de la CNMV. Este alto control de la compañía puede dificultar una operación de este tipo ante la escasa disposición de vender por parte de alguna de las partes.

En la ecuación entra además el factor político al considerarse una empresa estratégica para el Gobierno vasco. En este sentido, algunos operadores ven más factible una posible fusión con su principal competidor CAF para crear un sólido grupo de transporte capaz de competir con los gigantes del sector. Pero incluso esta posibilidad no parece tener muchos visos de éxito ante las reticencias de esta última de enfangarse en una operación de estas características.

El hecho es que el valor ha registrado un rebote del 7 % en medio de esta rumorología que al menos le ha servido para frenar la tendencia negativa. Un alivio momentáneo, pues de no confirmarse algún movimiento de este tipo o un posible acuerdo con Renfe, la cotización podría retomar el movimiento descendente y con más fuerza si cabe.


Segunda pieza


Ebro Foods, toca esperar

A pesar de los contratiempos provocados por la escalada de las materias primas, la cotización de Ebro Foods está logrando aguantar en Bolsa, sin alejarse en exceso de los máximos sobre 17,6 euros alcanzados a finales de 2020. Una consistencia apoyada en una buena gestión de los imprevistos como el acaparamiento por la guerra de Ucrania, el deterioro por las divisas y la subida de precios.

En este escenario sus beneficios se han aminorado un 47 % en el primer semestre respecto a junio del pasado año, hasta los 56,7 millones de euros. Las ventas del grupo de alimentación, en cambio, han superado los 1.458 millones de euros, un 26 % más, con un crecimiento del Ebitda ajustado del 14,3 %, hasta los 169 millones de euros.

Unas cifras consideradas muy positivas por parte del consenso del mercado teniendo en cuenta la situación actual y las dificultades para trasladar la subida de costes al precio final. En este sentido, la compañía arrocera espera un segundo semestre bastante complejo con una menor demanda ante la reducción, por un lado, del acaparamiento observado en la primera mitad del año por el temor al conflicto de Ucrania y la incontenible subida de los precios, por otro lado.

Su gran ventaja en este sentido, destacan los expertos, es que su bajo stock le permitirá beneficiarse desde el primer momento de la normalización de los precios en cuanto esta se produzca. Aunque eso no parece que vaya a ocurrir en el corto plazo.

En su debe se sitúa además el elevado aumento de la deuda en el primer semestre. Algo que la compañía achaca en buena medida al pago de dividendo. Al respecto la compañía volverá a abonar 0,19 euros por acción próximo tres de octubre como tercer pago con cargo a 2021.

En este contexto, el mercado se mantiene a la expectativa, lo cual explica la tendencia lateral actual en torno a los 16 euros por acción, en línea con sus niveles de principios de año a la espera de noticias que permitan despejar incertidumbre en uno u otro sentido.

Artículos relacionados