ANÁLISIS

El pre­si­dente del Gobierno da por hecho que gana por go­leada

Sánchez lleva sus ataques a Feijóo al ámbito internacional

El pre­si­dente del PP plantea al Gobierno ne­go­ciar un plan contra la in­fla­ción y un pacto de rentas

Alberto Núñez Feijoo
Alberto Núñez Feijoo

Pedro Sánchez solo pa­rece con­vencer de sus po­si­bi­li­dades elec­to­rales al pre­si­dente del CIS, José Félix Tezanos, cuyos son­deos con­si­de­rados par­ti­distas le dan de nuevo ga­nador en su úl­timo ba­ró­me­tro, ale­ján­dose del con­senso de los demás es­tu­dios de opi­nión que de media re­flejan una vic­toria de entre 7 y 9 puntos por­cen­tuales del Partido Popular sobre el PSOE.

Liderado por Alberto Núñez Feijóo, el PP habla de esperpento institucional, por la falta de independencia que evidencia el CIS a la hora de inclinar la balanza a favor de Pedro Sánchez. En el camino, Moncloa busca aprovechar lo que consideran agujeros negros del líder popular.

Si hasta ahora han insistido en el que consideran desconocimiento de Feijóo en materia económica, esta semana harán hincapié en su escasa experiencia en la escena internacional, frente a lo que el entorno del presidente del Gobierno considera el gran punto fuerte de Sánchez. Su dominio de idiomas y de los asuntos internacionales.

En el esfuerzo diario por recuperar el terreno perdido por Sánchez desde la llegada de Feijóo a Génova, parece que para Moncloa todo vale. El PP en cambio da por hecho el fin de la época de Pedro Sánchez, por muchas fotos que vaya a hacerse esta semana en Nueva York y le proponen, para ir ganando tiempo, un plan contra la inflación y un pacto de rentas.

Semana apoteósica

Así, confían en que la próxima semana será el momento de la apoteosis de imagen del presidente y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, quien, aprovechando la sesión de apertura del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, va a mantener encuentros con una treintena de líderes mundiales.

Desde las oficinas de comunicación de la presidencia del Gobierno venden la idea de que lo que va a hacer el presidente es “poner en valor” al que han denominado “papel central” de España en la búsqueda de soluciones para hacer frente a los retos globales que afronta hoy el mundo.

El mensaje desde la presidencia del Gobierno es que su agenda ya es una muestra del “hombre de Estado” en que se ha convertido en los últimos cuatro años Pedro Sánchez. Resaltan como ya en los años 1997-1998, durante el mandato de Carlos Westendorp como Alto Representante Internacional para Bosnia y Herzegovina en el proceso de pacificación de Yugoslavia, Sánchez ya jugó un papel importante en el desempeño de las funciones de paz como miembro destacado del equipo del embajador español.

Fortalecido por aquella experiencia, y por la lectura del libro del embajador de Estados Unidos, Richard Holbrooke, ‘Para acabar una guerra’, lectura que Westendorp le había impuesto como condición previa para contratarle como miembro de su equipo, Sánchez se considera uno de los grandes expertos en conflictos internacionales. Por ello va a Nueva York para debatir sobre la invasión rusa de Ucrania y sus consecuencias económicas y sociales, así como también sobre los efectos económicos que todavía subsisten por la pandemia del coronavirus.

Sánchez, en la ONU

Aunque Sánchez no va a intervenir en la Asamblea General de Naciones Unidas hasta el próximo jueves, desde este lunes su agenda está llena de actos a donde acudirá desde Berlín a donde se había desplazado para presenciar la final del euro básquet en la que se han enfrentado Francia y España.

La invasión rusa de Ucrania y sus consecuencias económicas y sociales estarán muy presentes en muchos de esos actos al margen de la ONU, pero lo hará sobre todo en el ámbito de las sesiones de Asamblea de Naciones Unidas, muy preocupada por los efectos que aún perduran de la pandemia de coronavirus.

Va a aprovechar su intervención en una reunión de alto nivel sobre educación en la que abordará la digitalización en este ámbito para defender la candidatura de Barcelona para que se convierta en sede de la institución de la ONU dedicada a la digitalización de escuelas en todo el mundo.

También asistirá a la cumbre promovida por el presidente francés, Emmanuel Macron, y la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, contra el extremismo y la violencia en internet.

Asimismo, participará con otros líderes en un foro económico sobre Latinoamérica, la Unión Europea y Estados Unidos, e intervendrá en un evento de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Además de asistir a la cena de gala ofrecida por el presidente de EEUU, Joe Biden, va a copresidir un acto sobre seguridad alimentaria, una iniciativa española, junto al secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel y el presidente Senegal, Macky Sall.

Ante el éxito de imágenes que se prevé la próxima semana, Feijóo pide arremangarse y trabajar para cerrar la etapa de Pedro Sánchez. La forma de hacerlo quiere que sea con actuaciones concretas frente a problemas concretos, con moderación y centralidad. Actuación, moderación y centralidad.

Pactos pendientes

Quieren además volver a los momentos de los pactos. Y Feijóo propone dos temas: uno para luchar contra la inflación en general y otro, para lograr un pacto de rentas con el fin de que los ciudadanos no pierdan poder de compra y las cuentas del Estado no se desboquen.

El PP también quiere empezar a fortalecer la imagen internacional de Feijóo, aunque los resultados hasta ahora sean modestos. Frente a toda la agenda explosiva de actos del presidente del Gobierno en Nueva York, de incuestionable valor de imagen, el PP tan solo ha conseguido unas palabras de apoyo de la presidenta de la Comisión Europea.

En la reunión de su XXV Interparlamenaria el PP proyectaba un vídeo de Ursula von der Leyen con palabras elogiosas para Feijóo. Tras recalcar las dificultades del contexto económico ante la guerra en Ucrania y responsabilizar a Putin, ha defendido el mantenimiento de un equilibrio entre la economía de mercado y la responsabilidad hacia los trabajadores y ha asegurado que España estará preparada porque es un gran país.

En alusión directa a Feijóo ha enfatizado de su “querido amigo Alberto”, que es “bueno” en una situación difícil contar con "dirigentes tan experimentados que entienden la economía y las necesidades de los ciudadanos”.

Pequeño contrapeso todavía de imagen internacional el conseguido por Feijóo. Pero hoy los problemas de España no los va a solucionar Naciones Unidas.

Aunque haya que buscar el mayor peso de nuestro país en el ámbito internacional, ponerse como modelo para la solución de los problemas que atañen al mundo es no tener sentido de la realidad. Europa no copia a España en materia de energía, por más que insistan en ello Pedro Sánchez y los suyos.

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