Galán arre­mete contra las pe­tro­leras y ga­sistas porque sus be­ne­fi­cios se están “triplicando"

Las energéticas prefieren el gravamen de Bruselas sobre beneficios que sobre ingresos

Consideran que ambos im­puestos su­ponen una in­ter­ven­ción de las cuentas em­pre­sa­riales

Ignacio Galan, Iberdrola.
Ignacio Galan, Iberdrola.

Las grandes ener­gé­ticas pre­fieren que, si hay que pagar im­puestos ex­tra­or­di­na­rios para "arrimar el hombro contra la cri­sis", sea me­diante la fór­mula que pro­pone Bruselas (sobre los be­ne­fi­cios con­si­de­rados ex­tra­or­di­na­rios) que sobre el que les pre­tende aplicar el Gobierno de Pedro Sánchez. Es de­cir, sobre in­gre­sos. En cual­quier caso, con­si­deran que ambos im­puestos su­ponen in­ter­venir las cuentas de las em­presas y que atenta contra los ac­cio­nistas que son quienes sos­tienen las in­ver­siones del ne­go­cio. Por tanto, se oponen fron­tal­mente a asumir tal im­po­si­ción.

Todas las fuentes consultadas subrayan que la crisis energética no la han creado las empresas eléctricas, las petroleras y gasistas, sino que es fruto de unas circunstancias derivadas de la guerra de Rusia con Ucrania. Todo ello, unido a los efectos que arrojó la pandemia que también les ha afectado en sus cuentas. “Desde que surgió el Covid 19, hemos seguido invirtiendo y, ni el Gobierno ni Bruselas, han mirado nuestras cuentas. En cambio, ahora se fijan en los ingresos y en los beneficios extraordinarios que obtenemos”, ha señalado a Capitalmadrid un portavoz de una energética.

Se fían más de Bruselas

Las decisiones de Bruselas y del Ejecutivo de Sánchez tienen como finalidad que las energéticas arrimen el hombro y ayuden a que los consumidores paguen menos por el consumo de luz y gas. La Comisión Europea ha echado cuentas y espera recaudar más de 140.000 millones de euros por el gravamen que aplicará a los beneficios extraordinarios de las energéticas. Las energías que más aportarán serán las conocidas como inframarginales, como las nucleares y las renovables, y otros 25.000 millones vendrán de las petroleras y gasistas.

De entrada y sin conocer con los detalles claramente de cómo les afectarán cualquiera de las dos medidas que se apliquen -bien sobre la facturación o sobre los beneficios extraordinarios-, fuentes del sector estiman que tiene más sentido el impuesto que plantea Bruselas sobre los beneficios extraordinarios que el que baraja el Gobierno de Sánchez que se fija en los ingresos obtenidos.

Una de las razones que esgrimen es que los ingresos pueden ser muy elevados pero, en cambio, los beneficios pueden no ser tanto. Es decir, la empresa puede estar facturando más pero no ganar mucho por los costes que pueden tener los aprovisionamientos energéticos.

Otra de las cuestiones en las que inciden es que el plan de Bruselas afecta a todas las empresas energéticas, bien sean grandes o pequeñas. El impuesto de España es solamente para empresas que facturen más de 1.000 millones de euros.

Estas mismas fuentes consideran además que el plan de Bruselas afectará igual a todas las energéticas europeas y, por ende, tendrán que arrimar el hombro. En cierto modo, lo que dejan traslucir es que se fían más de lo que decida la Comisión Europea que lo que acuerde Sánchez y su equipo económico. Además, cualquier imposición o tasa que se adopte en el seno de la Unión Europea contará con el aval jurídico y la medida no será denunciada. Algunas energéticas españolas habían llegado a comentar que podría ser inconstitucional.

Galán advierte de los peligros

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha valorado que la Comisión Europea tenga “claro” la necesidad de claridad regulatoria e incentivación. En este sentido, ha añadido que espera que los Estados “miren más a largo plazo” y pide prudencia a la hora de “tocar los mercados” porque, según ha advertido, puede tener consecuencias “terroríficas”.

Galán ha vuelto a arremeter contra las compañías de petróleo y gas a quienes acusa de ser las grandes beneficiadas. En su opinión, “estamos en una tormenta casi perfecta” y quien se está beneficiando de este tema, aparte de los grandes productores como Rusia, son también las grandes compañías de gas y petróleo. “Sus beneficios se están duplicando y triplicando. En estos momentos, son absolutamente boyantes”, ha subrayado.

En cambio, en las compañías eléctricas, ha señalado, durante su intervención en el Encuentro Deusto Business Alumni, en Bilbao, la situación “es muy distinta”. Porque “los resultados de las compañías eléctricas se están deteriorando”, ha recalcado.

El Gobierno se adaptará a Bruselas

Las dos ministras de quienes depende la aplicación del impuesto a las energéticas dan por hecho que el nuevo gravamen estará en función de Bruselas. La ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, ha adelantado que el recargo extraordinario a las empresas energéticas que ha diseñado España “se ajustará” a la figura que se adopte finalmente en Europa, lo que implicará que, en lugar de ir contra los ingresos, se graven los beneficios de estas compañías.

Por su parte, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha afirmado que el Gobierno está pendiente de lo que determine la Comisión Europea para ver si es necesario “afinar” el impuesto a los ingresos de las energéticas.

“Primero, hay que ver cómo van las cosas en Bruselas. Bruselas también entiende que se necesita adecuar el nuevo gravamen a la realidad fiscal de cada uno de los Estados miembros”, ha añadido.

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