Los ex­pertos con­si­deran inevi­table un re­tro­ceso de la ac­ti­vidad a corto plazo

Unas hipotecas mucho más caras enturbian ya el mercado de la vivienda

Al alza del tipo medio hasta cerca del 2% se suma el de los pre­cios de las casas

Inmobiliario
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A mu­chas de las fa­mi­lias es­pañolas ya no les salen las cuentas para com­prar una vi­vienda. A los pre­cios ré­cord de las casas en las grandes ca­pi­tales es­pañolas se suma el alza del precio medio de las hi­po­te­cas, que según el Banco de España ya ro­zaba el 2% en ju­lio. En cues­tión de sólo un año, el precio de los prés­tamos se ha dis­pa­rado la frio­lera de un 33%. Dicho de otra forma, la fi­nan­cia­ción al­canza ni­veles prohi­bi­tivos para cada vez más ho­ga­res.

“Si hace un año los bancos hacían la vista gorda y aprobaban operaciones cogidas con alfileres, ahora las paran. Están exigiendo avales a familias con rentas medias que tendrían que destinar entre el 40% y el 50% de sus ingresos a pagar la hipoteca. El mercado se está cerrando poco a poco, porque además muchos españoles desisten de hipotecarse a estos nuevos precios, cada vez más altos”, señalan fuentes financieras.

Asustados por el rally de un Euribor que ya ha llegado a tocar el 2% en tasa diaria y que apunta al 2,5% en los próximos meses, los españoles están desechando en masa la posibilidad de contratar hipotecas variables. Aunque los bancos han ajustado a la baja las condiciones de estos préstamos para promover su contratación, la realidad es que la brutal subida del Euribor les ha jugado una mala pasada. Al menos a corto plazo.

El préstamo fijo sigue siendo la estrella de la película, pero, claro, está, hay que pagarlo casi por el doble de lo que se desembolsaba hace apenas cinco meses. Y la subida no ha terminado. “Todavía hay alguna buena oportunidad, pero el problema es que habíamos malacostumbrado a nuestros clientes con precios de hasta el 1%, los más bajos de Europa. Ahora hacen cuentas y ven que la letra mensual se les dispara. Sus presupuestos han saltado por los aires”, señalan desde una entidad financiera.

Retroceso general

En el sector inmobiliario ya asumen un retroceso general del número de operaciones en el último trimestre del año y en 2023. Hasta ahora, el tremendo auge del negocio hipotecario basado en precios bajos y criterios de concesión benevolentes había sido clave en el rally del mercado inmobiliario. Pero el cambio de escenario es cada vez más evidente, porque la combinación de préstamos más caros y precios de la vivienda desbocados en las grandes capitales del país -se espera un ajuste, pero suave- forman un cóctel explosivo.

“El mercado inmobiliario está obligado a un reajuste. Los precios de hoy no se justifican con una posible recesión a la vuelta de la esquina en la zona euro, ni con la continuidad de los cuellos de botella en el precio de las materias primas que está obligando a retrasar promociones ni con subidas de precios ni con tipos de interés mucho más altos en las hipotecas. Vamos a estar sometidos a una enorme presión en lo que queda de año y la primera mitad del que viene”, señalan en una gran inmobiliaria.

Las previsiones sobre los precios de la vivienda, la pieza clave de este gran rompecabezas, apuntan a una desaceleración el año que viene. S&P Global Ratings cree que el ritmo de subida desacelerará hasta el 3,5% en 2023 frente al 4,6% esperado para el año. Y en 2024 y el 2025 se situaría entre el 3,5% y el 3,2% respectivamente. Rebajas insuficientes como para reducir la presión sobre un mercado sobre el que se acrecientan las dudas.

Por lo tanto, todo apunta a una caída de la demanda. Del ritmo y de la profundidad de este movimiento dependerá el futuro de un mercado inmobiliario sobre el que cada vez pesa más la sombra de una burbuja. “La hay, indiscutiblemente. Otra cosa es que sea comparable con la de 2008, que no lo es. Pero la realidad económica del ladrillo no se corresponde con el momento económico general”, aseguran en fuentes del sector.

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