ANÁLISIS

El Gobierno presume de influir en medidas energéticas que Bruselas no ha adoptado

La Comisión pre­senta el martes las pro­puestas para con­trolar el precio del gas que deben aprobar el Consejo y el Parlamento Europeo

Isabel Rodríguez, ministra Portavoz.
Isabel Rodríguez, ministra Portavoz.

El Gobierno no sabe cómo co­lo­carse me­da­llas. La úl­tima en in­ten­tarlo ha sido la por­tavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. La mi­nistra se con­gra­tu­laba el pa­sado sá­bado del li­de­razgo de España en la po­lí­tica ener­gé­tica eu­ropea dando por hecho la adop­ción de unas me­didas por el Consejo ex­tra­or­di­nario de Ministros de Energía de la Unión Europea to­davía no ha adop­tado, ni si­quiera plan­teado a nivel téc­nico. Poco im­porta. El caso es con­fun­dir.

No le compete a él hacerlo de acuerdo con la normativa comunitaria. Lo que sí han hecho los ministros es instar a la Comisión a que presente una propuesta de medidas que, con posterioridad, tendrán que aprobar el Consejo y el Parlamento Europeo para que estas puedan entrar en vigor. Dicho de otra forma: los ministros de los Veintisiete han instado a la Comisión para que se ponga un límite al precio del gas y fijar un objetivo de reducción del consumo de luz. De ahí a copiar las medidas españolas en materia de energía hay un trecho muy largo por recorrer.

El Ejecutivo comunitario tiene previsto aprobar el próximo martes las propuestas que su presidenta, Ursula von der Leyen, presentará el próximo miércoles ante el Parlamento Europeo, con ocasión del debate del estado de la Unión.

Fuentes comunitarias aseguran a Capitalmadrid.com, que las propuestas de la Comisión estarán en línea con lo que ya adelantó el Ejecutivo Comunitario en el mes de julio en su programa REPowerEU con el que Bruselas pretende reducir al máximo su dependencia de las importaciones del gas ruso, que en el 2021 llegó a suponer hasta un 45 %.

Según los datos de Bruselas, la Unión Europea consumió en 2021 400.000 millones de metros cúbicos de gas. Aproximadamente un 45 % de las importaciones de gas natural provienen de Rusia, es decir unos 155.000 millones de metros cúbicos.

Bruselas insiste en que, tras la invasión de Ucrania por Rusia, el aprovisionamiento de gas está seriamente amenazado, como evidencia la constante interrupción de los flujos de gas por su principal gasoducto con destino a Alemania. Además, los precios se han situado a niveles desconocidos hasta ahora.

Dependencia energética

Europa no puede continuar con esta dependencia sin que Bruselas tome medidas, como le ha advertido la generalidad de portavoces de los grupos parlamentarios en el Parlamento Europeo a la presidenta de la Comisión.

Sobre todo, por que Europa no puede seguir dependiendo de un país que se burla de los valores democráticos y de la paz en Europa. Lo exigen sus ciudadanos. Según Eurostat, el 85% de los europeos pide a sus líderes que, para apoyar a Ucrania, Europa reduzca su dependencia del gas y del petróleo ruso. Eso sí, la sabiduría popular pide que esta reducción de las importaciones de gas y petróleo ruso se hagan siempre que sea posible.

No debería ser una empresa imposible. Al menos cinco países comunitarios se han visto ya privados de las energías procedentes de Rusia y urge tomar medidas. Aunque sean temporales. Como las propuso el consejo de los 27 instando a poner un límite al precio del gas, fijar un objetivo de reducción del consumo e intervenir de forma temporal y de emergencia los mercados.

Según las conclusiones del Consejo extraordinario de Energía, las decisiones en esta materia son más complejas de adoptar que la interpretación que ha hecho el Gobierno español a través de su ministra portavoz y por eso propone que Bruselas prepare "una intervención temporal y de emergencia, incluido un tope en el precio del gas", si fuera posible.

El documento dice textualmente que "las medidas específicas al respecto deberían también ayudar a limitar el impacto de los elevados precios del gas en los mercados eléctricos de la UE y los precios energéticos para los consumidores", pero no hace ninguna mención a si ésta se parecería a la conocida como excepción ibérica que aplican España y Portugal.

Tanto el texto de las conclusiones, como las manifestaciones del presidente del Consejo, el ministro checo de Energía, Jozef Síkela, cuyo país ostenta la presidencia de turno del Consejo de la UE, han sido excepcionalmente prudentes sobre las futuras medidas a adoptar. Lo último que quieren es tener que reintroducir las cartillas de racionamiento, en este caso del gas, en Europa.

En este sentido de tratar de evitar a toda costa los apagones de energía el próximo invierno, fue muy clara la comisaria europea de Energía, la estonia Kadri Simson. Para ella, fijar un precio general al gas, incluido el gas natural licuado, puede suponer un riesgo de suministro. Lo último que pretende y hará Europa.

Aunque el Gobierno considere que los socios comunitarios no tienen modelo energético Bruselas presentará un proyecto sencillo, con un objetivo por encima de todos los demás, evitar que la gente pase hambre y frío el próximo invierno.

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