Baja el tono al en­fren­ta­miento del Gobierno con las em­presas por be­ne­fi­cios y ta­rifas

Portugal cuida más a sus empresas que a consumidores en la batalla energética

El go­bierno so­cia­lista luso des­carta im­puestos o tasas contra eléc­tri­cas, pe­tro­lí­feras y banca

Oferta eléctrica de Endesa Portugal.
Oferta eléctrica de Endesa Portugal.

Pese al ta­jante tono del dis­curso ofi­cial, Portugal cuida más a las em­presas y a la banca que a los afec­tados pa­sivos de la crisis ener­gé­tica y eco­nó­mica. Basta ver las reac­ciones a las de­cla­ra­ciones de Nuno Ribeiro da Silva, pre­si­dente de Endesa Portugal, sobre las in­mi­nentes subidas de las ta­rifas eléc­tricas como re­sul­tado de la apli­ca­ción de la "singularidad ibé­rica" en la guerra del gas en Europa. Las ame­nazas de re­pre­sa­lias por parte del primer mi­nistro Antonio Costa, son por lo ge­neral más fa­vo­ra­bles al pre­si­dente de Endesa Portugal que al Gobierno so­cia­lista.

De hecho, los medios políticos y mediáticos muestran que el tono de escándalo utilizado para atacar a la eléctrica española (es y seguirá siendo un importante actor en el país), es más formal que práctico y denota la enorme tolerancia con que Lisboa contempla los beneficios récord de las eléctricas y de la banca, si es que existen. "Ya pagan bastantes impuestos", ha declarado un alto representante socialista.

Horas después de surgir la polémica, inusual en Portugal hasta esta semana, lo que más se subraya es que no hay memoria en el país de una intervención gubernamental contra una empresa privada tan llamativa como la realizada contra Endesa. La oposición señala que el primer ministro Antonio Costa no tenía por qué salir a la televisión para denunciar las presuntas “practicas tarifarias especulativas”, y menos amenazar con amenazas de represalias (congelación del pago de los recibos eléctricos de la administración público, eventual cambio de comercializadora de electricidad) sin hablar antes con Endesa.

También se comenta que la necesaria intervención del secretario de Estado del Ambiente y Energía Joao Galamba, cuyo visto bueno será necesario para que la Administración pública pueda pagar los recibos eléctricos de Endesa, dará lugar a un “proceso complicado y poco eficiente”. Así, aunque se trate de “proteger los intereses de los contribuyentes en relación con la gestión del dinero público”, los contratos ya firmados con Endesa deberán ser aplicados.

Sin embargo, algunos medios resaltan que el empresario Nuno Ribeiro da Silva pudo pecar de ingenuo al anunciar a los clientes de la eléctrica que el recibo de julio les traería una mala sorpresa, con un incremento tarifario que podrá alcanzar y hasta superar el 40%. Se comenta, al respecto, que Endesa no habrá querido colocarse en una situación de inferioridad competitiva, sino quizás provocar reacciones reglamentarias y de la competencia. Pero no pensaba en la reacción de Antonio Costa.

En todo o caso, lo que más se incide en la prensa lusa es que la intervención del presidente de Endesa Portugal tuvo también un gran mérito: el de poner el dedo en la herida, dejando claro, ante la opinión pública, que en la situación actual y con el “mecanismo ibérico”, en el caso de que el precio del gas natural siga disparado, llegará inevitablemente un momento en que las tarifas eléctricas no tendrán más remedio que seguir el mismo movimiento.

Y hasta podría pensarse que llegado ese momento, la clientela de Endesa podría ser una de las menos afectadas: las grandes eléctricas, con gran capacidad de generación, tendrán mayor margen de maniobra tarifaria que las comercializadoras con mayor volumen de clientela pero con menor capacidad de generación, y que para mantener la calidad del servicio y el volumen de negocio, no tendrán más remedio que acudir al mercado, con los precios por las nubes.

Desdramatizar el asunto

Así, pese a la durísima reacción de Antonio Costa contra Endesa Portugal, el secretario de Energía Joao Galamba salió en público para desdramatizar el asunto. Por una parte, insiste en que el “mecanismo ibérico” aceptado a duras penas por Bruselas, es la mejor solución para “atenuar” el riesgo de un brutal incremento de la tarifa eléctrica. Pero, aunque descarte subidas del 40%, advierte que el contexto internacional no será nada favorable a los consumidores.

Nada de tasas especiales

Además, al contrario de lo que pasa en España o en Francia, la polémica cuestión de la fiscalidad de los llamados “beneficios excesivos” de la banca y de las eléctricas, no merece ninguna atención tanto por parte de Antonio Costa, de su partido (PS) y de la oposición conservadora (PSD), con que prácticamente, solo el Partido Comunista (PCP) reclama medidas fiscales extraordinarias para los accionistas de la banca, de las eléctricas y de las petrolíferas.

De hecho, para Antonio Costa es como si no existiera ningún tipo de problema: silencio total. Al contrario del presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, que en línea con su ideología conservadora, lo único que pide es que la banca, las eléctricas y las energéticas asuman sus “responsabilidades sociales”. Por su parte, el ministro de las Finanzas Fernando Medida, no hará nada antes de ver lo que pasará en España, Francia y otros países vecinos.

Pero, mientras que España ya hace cuentas, anticpando para 2022/2023 una recaudación fiscal extra de 7.000 millones de euros, provenientes de las eléctricas y de la banca, lo que llama la atención en Portugal, es el silencio casi absoluto. Lo que si se escucha es el discurso del PSD, según lo cual no cabría pensar en ningún tipo de fiscalidad extra aplicada a los beneficios excesivos, por la sencilla razón que “las eléctricas y la banca ya pagan muchos impuestos”.

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