La otra cara de la mo­neda son las ven­tas, que se es­tancan con todo en contra

El capital riesgo echa el resto para adelantarse a la gran subida de tipos

En sep­tiembre y oc­tubre se man­tendrá el nivel de ac­ti­vidad ré­cord del primer se­mestre

Capital Riesgo.
Capital Riesgo.

La in­dus­tria del 'private equity' vela armas de cara a un otoño de má­xima ac­ti­vi­dad. Hay subida de tipos de in­terés a la vuelta de la es­quina -todo pa­rece in­dicar que será de 75 puntos bá­si­cos- en la zona euro y los grandes fondos quieren ade­lan­tarse al mo­vi­miento con nuevas com­pras. La clave es es­quivar en lo po­sible un nuevo au­mento de los costes de fi­nan­cia­ción que son de­ci­sivos en las ren­ta­bi­li­dades es­pe­radas de sus ope­ra­cio­nes, siempre muy apa­lan­ca­das.

En realidad, se trata de dar continuidad a lo que ha sido una constante a lo largo de todo el primer semestre del año. Las cifras de inversión son sencillamente espectaculares en el Viejo Continente, con más de 4.000 operaciones por valor de más de 460.000 millones de euros. Números que superan los que ya marcaron un récord histórico en 2021 y que reflejan la voracidad del sector en tiempos difíciles.

"Hay que tener en cuenta que los fondos llegan al comienzo del nuevo curso cargados de liquidez. En estos últimos años de tipos de interés cero en Europa han conseguido niveles de captación sin precedentes. Tienen la obligación de hacer operaciones, y la crisis general ayuda porque hay empresas buenas que están tirando la toalla con la inflación cerca del 9% y en plena ralentización económica", señalan fuentes del sector.

Las mismas fuentes creen que la competencia va a ser máxima en las próximas semanas. También en España, donde nunca ha habido tantos fondos en la batalla ni con tanta liquidez disponible. Con la previsión de que el precio oficial del dinero acabe 2022 cerca del 2%, la consigna en los cuarteles generales de los gigantes del 'private equity' es pujar con la máxima agresividad por las mejores opciones del mercado.

"Septiembre y octubre son meses en los que tradicionalmente se reactivan operaciones y se ponen en marcha nuevos procesos de venta. Vamos a ver procesos competitivos muy agresivos que tirarán hacia arriba de las valoraciones. Pero hay tanto dinero preparado para invertir que se puede garantizar que la actividad será máxima. Para muchos fondos es menos malo pagar un sobreprecio que afrontar una fuerte subida de los costes de financiación", señalan en un gran vehículo español.

Lo normal es que el ritmo de transacciones comience a perder fuerza a medida que se aproxime el final de 2022 y el arranque de un 2023 que va a endurecer las reglas del juego de los grandes actores del 'private equity'. Lo normal es que las compras empiecen a resentirse siguiendo el ritmo de lo que está ocurriendo ya con las desinversiones, que empiezan a pagar una dura factura en el nuevo escenario macro.

Las desinversiones, la cruz

Con unas cartas mucho peores en la mano ahora, los fondos están cambiando de estrategia a la fuerza en Europa. Es el momento de retener las participaciones hasta un momento más propicio, porque el universo de compradores se ha desplomado por la crisis -también lo han hecho las salidas a bolsa de empresas participadas por el capital riesgo por la caída de las valoraciones, y apenas han alcanzado los 8.000 millones de euros- en un movimiento que se va a extender en el tiempo.

El importe de las desinversiones del primer semestre se ha reducido alrededor de un 25% respecto al mismo período del año pasado hasta menos de 160.000 millones de euros. Y, lo que es más preocupante, el grueso de estas operaciones queda en casa, entre los propios fondos de capital riesgo. Entre las prisas por comprar y las dificultades para vender, el sector afronta un otoño que promete emociones fuertes.

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