Alcanza el 1,2% en tasa men­sual como ade­lanto de un otoño negro

El Euríbor mensual se desmadra y anticipa una subida de tipos del 0,75%

El in­di­cador re­coge con toda cru­deza los pro­blemas cre­cientes de la zona euro

Emanuel Macron.o
Emanuel Macron.o

Mientras la zona euro vive en su par­ti­cular ar­cadia feliz ve­ra­niega - sólo el galo Emanuel Macron ha ad­ver­tido de lo que se viene en­cima a la vista de que va a tener que pedir enormes sa­cri­fi­cios a los fran­ce­ses-, al­gunos in­di­ca­dores como el Euríbor señalan con toda cru­deza lo que Gobiernos y otras ins­ti­tu­ciones no quieren ver: el motor de la eco­nomía de la zona euro está gri­pado, la in­fla­ción es in­con­te­nible y la subida es­pe­rada de tipos de 0,50 puntos bá­sicos que se pro­nos­ti­caba para sep­tiembre se queda ya corta.

La subida vertical del Euríbor provoca sudores fríos. Ha alcanzado el 1,2% en tasa mensual a velocidad de vértigo, y en tasa diaria está ya en el 1,6%. El indicador más utilizado para fijar el precio de las hipotecas variables ya está descontando que el precio del dinero subirá 0,75 puntos básicos en la reunión del 8 de septiembre. Pero hay otra lectura aún más dura, porque el rally del índice hipotecario indica también que el Banco Central Europeo (BCE) ha perdido el control de la situación.

“Ya no hay progresividad posible en la subida de tipos. Lo sería si la primera subida se hubiera producido en el segundo trimestre del año, pero el retraso hasta julio supuso un terrible error de cálculo. Ahora toca elevar el precio del dinero de forma agresiva, porque no hay más remedio. Es el peor síntoma posible en la antesala de la reapertura del curso tras un verano de tregua en los mercados que sólo puede anticipar muchas curvas”.

La frase es la de uno de los analistas más veteranos del mercado, que cree que los tipos de interés en la zona euro estarán más cerca del 2% que del 1,5% -este era el pronóstico mayoritario hace apenas 10 días- cuando acabe el año. Dicho de otra forma, más clara todavía, el mercado descuenta un escenario de recesión en la zona euro del que ya dan fe las rentabilidades de los bonos. El alemán ronda el 1,55%, el nivel más alto en dos meses.

El miedo manda

El miedo manda otra vez en los mercados, cuando hace apenas dos semanas había debate sobre si había pasado lo peor y había llegado el momento de disfrutar de un minirally. Pero la realidad se está imponiendo con infinita crudeza. Los inversores aún no se han recuperado del ‘shock’ provocado por el mensaje duro de Jackson Hole cuando en Europa se advierte de una inminente intervención –¿otra vez tarde?- del mercado eléctrico. Una locura.

La Unión Europea ha convocado una reunión energética de urgencia el 9 de septiembre, sólo un día después de la reunión del BCE. Por lo tanto, ya hay una doble cita de altísimo voltaje en plena vuelta a la plena actividad en los mercados. Llega con las expectativas en pleno reajuste, porque después de Jackson Hole ya nadie duda de que la Reserva Federal no aflojará en la subida de tipos hasta la segunda mitad del año 2023.

Así que es fácil imaginar que el proceso se demorará mucho más Europa, que con tanto retraso va. Todo eso visibiliza ya un Euríbor -conviene no olvidar que se forma con el precio al que los bancos están dispuestos a prestarse entre sí, por lo que es un perfecto indicador de riesgo- que corre desbocado hacia el 2% que sólo una minoría esperaba ver… el año que viene. Septiembre ya está a la vuelta de la esquina cargado de incertidumbres que el Euríbor ya recoge con la máxima intensidad.

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