BOLSA

El oro pierde el poco brillo que tenía

La co­ti­za­ción del oro no acaba de le­vantar ca­beza desde que en agosto de 2020 al­can­zara má­ximos his­tó­ricos sobre los 2.000 dó­lares la onza en medio de lo peor de la pan­de­mia. Pese a que los mer­cados fi­nan­cieros in­ter­na­cio­nales si­guen ate­na­zados por las in­cer­ti­dum­bres, el metal pre­cioso pa­rece estar per­diendo su tra­di­cional papel de valor re­fu­gio.

Solo durante el inicio de la guerra en Ucrania, su valor pareció despertar de nuevo el interés de los inversores al crecer la necesidad de contar en cartera con un activo estable ajeno a las incertidumbres geopolíticas. No solo eso. También se trata de un activo muy líquido que se puede vender en cualquier momento y sirve para asegurar la cartera en momentos de alta volatilidad.

Sin embargo, los inversores le han ido dando la espalda poco a poco. Esta semana, pese a algún rebote puntual, ha estado dominada por las ventas incluso tras conocerse unos pobres datos de actividad productiva en Estados Unidos, situándose en su nivel más bajo en 18 meses.

Este deterioro parece confirmar la debilidad de la economía norteamericana, ya en recesión técnica tras encadenar dos trimestres consecutivos de caídas. Esto ha situado a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal entre la espada y la pared. La debilidad económica invita a no ser tan agresivo en política monetaria, pero su prioridad sigue siendo contener los riesgos de hiperinflación. Pese a la moderación del mes de julio, el IPC de Estados Unidos se encuentra en el 8,6 por ciento.

En este sentido, la reciente reunión de banqueros centrales en Jackson Hole (Estados Unidos) para definir sus políticas monetarias para el próximo año resulta clave para medir la evolución del oro a corto y medio plazo. El lingote tiende a sufrir en un entorno de tasas de interés altas, ya que no devenga intereses.

La fortaleza del dólar, por momentos superando la paridad con el euro, está siendo también un hándicap para el metal precioso al encarecerse su compra para los inversores con otras monedas.

Los expertos del sector como Álvaro Gallego, CEO de Auibérica recuerdan, en cualquier caso, la conveniencia de “mantener en cartera entre un 5 y un 10 % de metales preciosos en cartera para reducir la volatilidad y mejorar su rentabilidad”.

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