Los pro­blemas ae­ro­por­tua­rios del Reino Unido si­guen sin re­sol­verse

IAG afronta obstáculos invernales por la falta de personal en el Reino Unido

Iberia muestra una ac­ti­vidad inusi­tada gra­cias a la re­cu­pe­ra­ción del tu­rismo

IAG, Iberia y BA
IAG, Iberia y BA

Cuando pa­recía que el grupo ae­ro­náu­tico his­pano bri­tá­nico IAG había de­jado atrás los ne­ga­tivos efectos de la crisis pro­vo­cada por la pan­de­mia, ahora vuelven a surgir nuevos obs­táculos en su pista de des­pegue a corto y medio plazo. Entre otras co­sas, su fi­lial bri­tá­nica ha anun­ciado en estos días la sus­pen­sión de unos 10.000 vuelos para la tem­po­rada de in­vierno de­bido a pro­blemas en la dis­po­ni­bi­lidad de per­sonal y a las di­fi­cul­tades lo­gís­ticas que atra­viesan los ae­ro­puertos en las Islas Británicas.

Dichas cancelaciones se producirán tanto en vuelos de corto como largo radio y suponen en torno a un 8 % de la oferta a lo largo del semestre. Un duro golpe para las previsiones de crecimiento apuntadas para este año. No obstante, las previsiones para Iberia son muy optimistas y en estos momentos es la mejor aerolínea del grupo en cuanto a actividad y niveles de ocupación.

Los expertos de Renta-4 recuerdan que estos recortes de British Airways se sumarán al 13 % ya anunciado en 2022 hasta la temporada de verano. Una situación especialmente delicada más que por su impacto por la preocupación de que estos dos problemas están tardando en solucionarse más tiempo de lo previsto.

Los expertos de la firma de inversión, sin embargo, creen que esta mala noticia tendrá un impacto limitado en su cotización que ya venía descontando un entorno muy negativo. En este sentido, recomiendan sobreponderar para el que calculan un precio objetivo de 1,9 euros por acción frente a los algo menos de 1,3 euros en los que cotiza en la actualidad.

El mercado, sin embargo, no se muestra tan optimista. No hay que olvidar otros factores como los altos precios de los combustibles, posibles tensiones laborales o el riesgo de la caída de la demanda ante la pérdida de confianza de los consumidores, que amenazan con seguir alimentando la tendencia negativa que el valor viene desarrollando en el último año y medio.

Solo en lo que va de año pierde un 25 % y los expertos técnicos no observan demasiados signos para confiar en un rebote a corto plazo.

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