El alza del precio del crudo y de las ma­te­rias primas pro­voca un cambio en los con­sumos

Las empresas energéticas y de agua duplican sus ingresos en lo que va de año

La cifra de ne­gocio del co­mercio al de­talle cae el 2,1% du­rante el mes de junio

Gasolina y Gasóleo.
Gasolina y Gasóleo.

Que la crisis ge­ne­rada por la guerra de Ucrania va por ba­rrios es algo que mues­tran las es­ta­dís­ticas en cada una de sus pe­rió­dicas ac­tua­li­za­cio­nes. Mientras que para la mayor parte de em­presas y de los ciu­da­danos la in­va­sión de Ucrania se ha tra­du­cido en un alza de pre­cios, de­ri­vada fun­da­men­tal­mente de la crisis ener­gé­tica, para las em­presas ener­gé­ticas y las re­la­cio­nadas con el ne­gocio del agua, el año 2022 se ha con­ver­tido en un per­ma­nente agosto.

Una vez corregidos los efectos estacionales y de calendario de los datos recabados, las empresas de suministro de energía eléctrica y agua, saneamiento y gestión de residuos han cerrado junio con un alza del 2% en su cifra de negocios. Eso supone un crecimiento del 86,4% respecto al mismo mes de 2021 y que, en lo que va de año, sus ingresos llevan ya acumulado un crecimiento del 108,3%, más del doble de los ingresos con que acabaron el ejercicio pasado.

Una evolución de la cifra de negocio de las compañías que resta argumentos a la oposición contra la nueva tasa del Gobierno sobre los llamados “beneficios caídos del cielo” habida cuenta de que buena parte de este aumento en los ingresos deriva directamente del acelerado encarecimiento de la electricidad desde el estallido del conflicto en Urania.

Y es que no hay nada como tener un negocio asegurado por la propia estructura del sector y del mercado como es el caso de las compañías energéticas o gestionar concesiones administrativas dependientes de los presupuestos públicos como es el de las gestoras de agua y de residuos. Si no, que se lo pregunten al comercio, el sector de peor evolución en junio, cuyas ventas han bajado el 2,1%.

Reorientación del gasto familiar

Esta evolución no es más que un reflejo de los efectos de la inflación en el gasto familiar y un primer aviso de que el alza de los precios empieza a obligar a la reorientación del gasto de los hogares por mucho que, en pleno verano y con un gasto en vacaciones decidido y realizado con anterioridad, la buena temporada turística desvíe el foco de otros indicadores. Pese a todo, la actividad del comercio mantiene un crecimiento del 22% en los seis primeros meses del año.

En último lugar, por ritmo de crecimiento de su cifra de negocios, se sitúa la industria que, más lentamente de lo que le gustaría, empieza a desperezarse de ese funcionamiento a ‘medio gas’ al que le han obligado los problemas en la cadena de suministros con que la economía mundial ha salido de la crisis del Covid. Con un aumento en ventas del 2,2% durante junio (el 30% más que el mismo mes del año anterior), el índice de crecimiento durante el presente ejercicio se coloca en el 23,6%.

Con todo, el conjunto de las empresas españolas -sin incluir las de servicios financieros- progresa adecuadamente. El ICNE corregido de efectos estacionales y de calendario muestra en junio un crecimiento de los ingresos empresariales del 30,5% respecto al mismo mes del año anterior. El dato, no obstante, es un punto porcentual inferior al de mayo de este mismo año; lo que puede considerarse como un primer aviso de contracción de las ventas. Particularmente porque

Por sectores, de junio de 2021 a junio de este año -sin efectos estacionales y de calendario- el mayor crecimiento es, de nuevo para las empresas de suministro eléctrico y agua, saneamiento y gestión de residuos (+86,4%), seguidas por las industrias extractivas y manufactureras que crecen el 33,1%; mientras las empresas de servicios no financieros lo hacen al 28,3% y el comercio, el 21,4%.

El Índice General de Cifra de Negocios Empresarial permite obtener un indicador coyuntural que mide la evolución a corto plazo de la cifra de negocios, de forma conjunta, para los sectores económicos no financieros. El INE elabora este indicador de acuerdo con el Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas. Y lo hace a partir de tres encuestas: el Índice de cifras de negocios en la industria (ICN), Indicadores de actividad del sector servicios (IASS) y los Índices de comercio al por menor (ICM). Además, se aprovecha la información existente en registros administrativos: ventas declaradas por las grandes empresas en sus autoliquidaciones de IVA en el sector no cubierto por las encuestas anteriores.

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