El 36 % de las fa­mi­lias con­si­dera los pre­cios del trans­porte al co­legio como la cues­tión más preo­cu­pante

Sánchez eleva la presión sobre Feijóo ante las crecientes expectativas electorales del PP

El can­ci­ller alemán ad­mite pro­rrogar la vida de las cen­trales nu­cleares y deja sin ar­gu­mentos al Gobierno es­pañol

Pedro Sánchez, pte. Gobierno.
Pedro Sánchez, pte. Gobierno.

No ha ha­bido tregua de ve­rano para el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, por parte de los fu­ri­bundos ata­ques de Pedro Sánchez, su Gobierno y el PSOE. Y lo que es peor, ni se la es­pera. Los die­ci­séis meses que quedan para la ce­le­bra­ción de las pró­ximas elec­ciones ge­ne­ra­les, si no se ade­lan­tan, pre­sa­gian, te­niendo en cuenta lo su­ce­dido en las úl­timas se­ma­nas, que la coor­di­nada cam­paña del Gobierno y di­rec­ción del PSOE va a ir a más a me­dida que au­menten los pro­blemas de imagen del Ejecutivo.

Se los merece. Su total ineficacia para controlar el encarecimiento de la vida y su negativa a alcanzar acuerdos con el principal partido de la oposición son su Talón de Aquiles.

En el PP no se sorprenden por las declaraciones en contra del líder popular, por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño; el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; la ministra de Ciencia, Diana Morant, y la ministra de Educación y portavoz del PSOE, Pilar Alegría.

Desde las filas populares recuerdan la dureza del equipo de Sánchez para controlar algunos medios de comunicación y al propio partido para dar por hecho que nada les detendrá hasta que pierdan las próximas elecciones.

En el caso del intento de control de algunos medios, fuentes próximas a la anterior presidencia del Grupo Prisa, recuerdan las intervenciones personales de Pedro Sánchez ante la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, para que ésta pusiera las acciones y créditos del banco cántabro en este grupo de medios de comunicación, a disposición de los intereses socialistas.

Recuerdan los populares, respecto de la actuación del PSOE a la hora de proceder con algunos de sus militantes, la extrema dureza del escrito del ministro Félix Bolaños, actuando como secretario del Comité de Ética y Garantías del PSOE, contra su predecesor en el Gobierno de Felipe González, el exministro de Presidencia, Virgilio Zapatero.

Este se vio en la obligación de responder con otro escrito de tal severidad, que Bolaños ha reconocido ante un grupo de compañeros con los que departe en los momentos más críticos, que nunca se había tenido que enfrentar en su vida profesional ante una respuesta de una contundencia jurídica similar.

Sirvan los ejemplos mencionados para saber a lo que nos atenemos a partir de esta semana en la que la celebración del consejo de ministros y la reunión extraordinaria del Congreso para convalidar decretos pendientes, abren la puerta anticipada al inicio del curso político.

Sánchez no lo tiene fácil. En el ámbito internacional no siguen sus políticas energéticas los dos grandes líderes de la Unión Europea. Francia y Alemania, no solo están en contra de los impuestos especiales a los beneficios caídos del cielo de energéticas y sector financiero, sino que no los van a aplicar.

Además, en el caso de Alemania, su canciller, Olaf Scholz, ha reiterado su disposición a seguir manteniendo en funcionamiento más allá del 31 de diciembre las tres centrales nucleares hoy en activo y que estaba programado paralizar a partir de esa fecha.

Para Scholz, si deciden que hay que mantener las centrales nucleares en funcionamiento para no tener problemas en invierno, y aunque se trate solo de una pequeña contribución, según el Canciller alemán, “a veces incluso una contribución minúscula es importante”. En el caso español, en la situación actual, la contribución de la energía nuclear sería muy importante para afrontar los problemas de crisis del precio. El Gobierno no la puede obviar solo por cuestiones ideológicas.

Más incertidumbres en el panorama

Este año, además, el inicio del curso escolar coincide con un desbordamiento inflacionista sin precedentes en las últimas décadas, que genera muchas incógnitas. Pese a ello, los partidos políticos, con los del Gobierno a la cabeza, ofrecen la imagen de que su misión no es la de resolver los problemas de los ciudadanos, sino la de desacreditar al opositor político.

Estas dificultades económicas de las familias van a suponer para millones de hogares un cambio de hábitos para enfrentarse al inminente incremento de los gastos escolares.

La plataforma de investigación de mercados Appinio ha registrado, según un sondeo reciente que el 36 % de las familias considera la subida de los precios del transporte al colegio como la cuestión más preocupante de la vuelta al colegio. Pero esta preocupación no es la única. El 27 % de las familias se ve muy preocupada por los costes de la compra de libros, a lo que hay que añadir que el 26 % de las familias encuestadas manifiestan su inquietud por la adquisición del material escolar.

Este mismo sondeo ofrece otros dos datos que no pueden pasar inadvertidos para cualquier observador de la crisis que anticipan las familias para el próximo otoño. Uno de cada cuatro hogares que llevan a sus hijos a colegios privados se han planteado cambiarlos a colegios públicos al no poder afrontar los costes de su educación. Y aunque la mayoría del alumnado seguirá utilizando el comedor escolar, un 14 % de familias admites que tendrá que llevar una fiambrera de casa con el objetivo de ahorrar este año.

Las crecientes dificultades económicas de las familias son un hecho. El Gobierno está obligado a utilizar todos los medios legítimos y democráticos en su mano para devolver la subida de los precios a niveles asumibles por la generalidad de las familias. No hace tanto tiempo que los políticos de la transición marcaron el camino a seguir para controlar estas subidas que tanto perjudican al ciudadano. No hacerlo solo por cuestiones ideológicas y pretendiendo con ellas destruir al adversario político es un error que tendrá consecuencias, pero sobre todo para quienes tienen la responsabilidad de dirigir al país.

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