La re­bajas de gi­gantes como Walmart e Intel siembra de dudas los mer­cados

La oleada de 'profit warning' cuestiona el optimismo bursátil

La tem­po­rada de re­sul­tados em­pieza a mos­trar la du­reza de la crisis en marcha

WalMart Corporation.
Walmart Corporation.

Desde que em­pezó la tem­po­rada de re­sul­tados del se­gundo tri­mestre del año, son mu­chos los ges­tores y ana­listas que in­tentan quitar hierro al mo­mento que atra­viesan las em­presas co­ti­za­das. "En ge­ne­ral, el be­ne­ficio por ac­ción re­siste y ni los tipos de in­terés están en los ni­veles de dos dí­gitos de otras crisis ni las em­presas tan apa­lan­ca­das". Más allá de este de­bate, la realidad em­pieza a im­poner su ley. Con unas horas de di­fe­rencia con Walmart, la ale­mana Adidas re­cortó sus pre­vi­siones para el con­junto del año -las ventas caerán dos dí­gitos du­rante 2022- por el im­pacto de las res­tric­ciones en China.

El gran golpe de realidad ha sido el 'profit warning' de Walmart. Justo antes de la reunión de la Reserva Federal, el gigante de los grandes almacenes estadounidenses anunció una rebaja en el beneficio de segundo trimestre que presentará este mes de agosto entre el 8% y el 9%. Un mordisco de dimensiones muy considerables que, ahora sí, ha puesto al mercado en guardia a pesar de que ya se habían producido avisos serios.

Es el segundo 'profit warning' en menos de tres meses. Poco antes, la minera anglo-australiana Rio Tinto advirtió de un recorte de beneficios con impacto limitado en la comunidad de inversores.

Tan limitado como el que habría provocado la rebaja de expectativas de dos aseguradoras como Direct Line y Sabre Insurance en el Reino Unido o, también en las islas, la de S4 Capital. O, dentro de caso, el ajuste a la baja de las previsiones de ingresos de la promotora inmobiliaria Aedas hasta una horquilla entre los 900 y 925 millones de euros. Lejos de los 1.000 millones que se había trazado como objetivo para el conjunto del ejercicio.

Walmart, un aviso muy serio

Pero el 'profit warning' de Walmart ha sido todo un jarro de agua fría y va a condicionar el conjunto de la temporada de resultados. "Nos ponemos en posición más defensiva, porque no esperábamos una mala noticia de este calado que hasta ha podido influir en el cuánto del último alza los tipos de interés la Reserva Federal. No hay mejor demostración del impacto de la combinación de inflación alta y ralentización económica", señalan en una gran gestora española.

Ya con Estados Unidos en recesión técnica, Intel acaba de poner la guinda del pastel, anunciando que los ingresos del ejercicio de 2022 no llegarán a los 11.000 millones de dólares que había proyectado en abril. El fabricante de 'chips' ha dejado muy fríos a los inversores, a pesar de que sus cuentas han coincidido en el tiempo con las mucho mejores de Exxon Mobil o Apple, siempre dentro de la tónica general de irregularidad de las cuentas de las grandes corporaciones.

En fuentes bursátiles defienden que no hay razones para el pánico, pero sí, y de sobra, para extremar las precauciones. "Es verdad que en otras crisis históricas las revisiones a la baja del beneficio por acción se ha ido hasta niveles desde el 20% hasta el 50%, pero es imposible obviar que el giro de los tipos de interés está siendo muy drástico -la Fed los subió otros 0,75 puntos básicos la semana pasada- y el impacto difícil de medir".

Ya dentro de un mes de agosto que históricamente ha demostrado su capacidad para infligir enormes pérdidas a los índices bursátiles, la temporada de resultados avanza buscando los últimos platos fuertes. El camino recorrido hasta ahora demuestra que el camino se empina para las empresas cotizadas anticipando un tercer trimestre más duro todavía. Por el momento, los optimistas empiezan a cubrirse por lo que pueda pasar.

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