Las ren­ta­bi­li­dades son ne­ga­tivas en todas las fa­mi­lias, in­cluidos los mo­ne­ta­rios

La industria de fondos anticipa un segundo semestre movido con foco en renta fija

Los in­ver­sores pro­tegen sus car­teras y los más con­ser­va­dores vuelven a de­pó­sitos

Fondos y depósitos.
Depósitos

La in­dus­tria de fondos de in­ver­sión ha ce­rrado un primer se­mestre del año que ha sido ca­li­fi­cado de forma uná­nime como “bueno”. Hay in­cluso quien lo ca­ta­loga de ex­ce­lente te­niendo en cuenta que a una pér­dida de pa­tri­monio de casi 20.000 mi­llones de euros en los pri­meros seis meses del año los par­tí­cipes han res­pon­dido con sus­crip­ciones netas de 5.653 mi­llones de eu­ros, con más apor­ta­ciones en el se­gundo tri­mestre que en el pri­mero.

La primera conclusión es que los inversores en fondos han hecho un gran ejercicio de madurez. Han aguantado los tremendos vaivenes provocados por la guerra de Ucrania y el giro histórico de los tipos de interés al que en la zona euro sólo le falta la rúbrica oficial del Banco Central Europeo (BCE). En paralelo, la inflación se ha disparado hasta niveles insospechados -más de un 10% en España- provocando dos efectos simultáneos.

El primero es que ha ejercido como mecanismo de retención de partícipes en fondos. “Algunas cosas han cambiado en la oferta de productos financieros desde que los tipos empezaron a subir. Hay depósitos con rentabilidades que ya superan el 1% en el plazo de un año y del 1,5% en el de dos, pero el grueso de los ahorradores -algunos, pocos, sí buscan depósitos- entiende que esos porcentajes son totalmente insuficientes para compensar el aumento del coste de la vida”, señalan en fuentes del sector.

Efectivamente, las rentabilidades de los depósitos o las cuentas son todavía discretas y lo serán todavía -ING ha anunciado que se planteará volver a remunerar la ‘Cuenta Naranja’ cuando el BCE saque de niveles negativos la tasa de la facilidad de depósito- durante algún tiempo. Con esas cartas sobre la mesa, los partícipes están reconstruyendo sus carteras para darles un perfil más defensivo de forma bastante discreta.

En el tramo final del primer semestre, se han movido de forma significativa y en dirección opuesta las posiciones en renta fija. Los partícipes se han llevado alrededor de 1.400 millones de euros de sus posiciones en renta fija a corto plazo. Una parte de esa liquidez sí habría ido a depósitos de alta remuneración, sobre todo teniendo en cuenta que familias tan ultraconservadoras como las de los fondos monetarios arrastran pérdidas del 0,34% en lo que va de año.

Escaso patrimonio

Pero esos 1.400 millones apenas representan un ínfimo 0,4% del patrimonio total en fondos de inversión. Por lo tanto, se puede decir que el proceso de trasvase desde fondo hasta otros productos conservadores sin riesgo apenas acaba de comenzar. Casi el doble es el importe -2.700 millones- que los ahorradores han aportado a los fondos de renta fija a largo plazo, donde se están construyendo posiciones defensivas para hacer frente a la incertidumbre actual en los mercados.

“La subida de tipos está generando oportunidades en nuevas emisiones de renta fija a largo plazo con cupones mucho más atractivos que tres meses atrás. Las rentabilidades ínfimas de menos del 1% de hace un par de años alcanzan ahora cerca de un 3% en el índice mundial. Los inversores están entendiendo que cada vez hay mejores refugios en emisores de muy buena calidad”, señalan en una gran gestora internacional.

Los gestores creen que está dinámica se puede mantener al menos hasta el próximo otoño, un período en el que el mercado de fondos seguirá en pleno reajuste de posiciones. Sería en octubre y noviembre, cuando las bolsas mundiales podrían tocar fondo, el momento de volver a la renta variable de forma generalizada. Por el camino, la industria de fondos quiere el buen estado de salud actual y firmar en julio el décimo trimestre consecutivo de suscripciones netas.

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