Pacto para poner en marcha un plan de in­clu­sión fi­nan­ciera en el ám­bito rural a fi­nales de sep­tiembre

Calviño, tajante ante la banca: “Ya han expresado su opinión, pero decidirá el Parlamento”

Los bancos ex­presan a la vi­ce­pre­si­denta pri­mera del Gobierno su opo­si­ción al nuevo im­puesto

Nadia Calviño, Vicepta. Economía
Nadia Calviño, Vicepta. Economía

Más de dos horas de reunión entre el Gobierno y la Banca no sir­vieron para cam­biar el guión pre­visto ni la toma de po­si­ciones de cada parte. De un lado, las en­ti­dades y sus pa­tro­nales mos­traron a la vi­ce­pre­si­denta pri­mera y mi­nistra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, su opo­si­ción a que el Estado pe­na­lice con nuevos im­puestos al sector y pi­dieron que la banca no sea es­tig­ma­ti­zada. Al tiempo que ex­pre­saban a la mi­nistra su vo­luntad “de con­tri­buir al sos­te­ni­miento eco­nó­mico del país”. Calviño ni se in­mutó.

La vicepresidenta primera expuso que España ha tomado “medidas eficaces similares a lo que han hecho países de nuestro entorno, que permiten alinear la inflación española con la europea, reforzar nuestra economía y apoyar a las familias”.

Tras recordar el “importante apoyo a las empresas en la pandemia y las crisis subsiguientes y ahora con el impacto de la guerra”, la ministra recordó que la banca no es un sector que se vea afectado por el alza de los precios de la energía; en un contexto de crecimiento económico (+ 4,5% previsto para este año y +2% para 2023).

“A pesar de todo ese contexto [guerra, inflación y crisis energética], es evidente la fuerte recuperación económica española como muestran los resultados del primer semestre del año”, aseguraba pese a haber reconocido que “la evolución económica en la segunda parte del año dependerá de lo que haga Rusia y del impacto en las principales economías europeas. Estamos en un escenario de inflación más alta durante más tiempo”.

Calviño señaló la importancia de concentrar las medidas en los sectores más afectados: “es el momento de arrimar el hombro -repitió- y el sector bancario puede y debe contribuir a responder al impacto de la guerra mediante este nuevo gravamen”. Lacónicamente concluía: “la banca no comparte esta decisión.“

Ante ello, la vicepresidenta primera del Gobierno hizo una velada referencia a los costes reputacionales que una oposición frontal al nuevo impuesto puede suponerle al sector al señalar que “en la banca hay una actitud clara de proteger a sus propios clientes y su propia reputación en un momento tan delicado y de tanta incertidumbre”.

En la reunión no se dieron detalles del nuevo impuesto que ultima el Ministerio de Hacienda en estos días para remitirlo al Congreso la próxima semana en forma de Proposición de Ley. Preguntada por los medios, Nadia Calviño fue contundente: “Cada institución, cada patronal y cada banco han expresado su punto de vista y yo les he explicado los objetivos que nos guían en el diseño de este impuesto (…) pero la negociación se producirá con los grupos políticos en el Parlamento”. Y es ahí -añadió posteriormente- “donde se podrán introducir mejoras para preservar la concesión de crédito a la economía, proteger a los clientes y evitar un impacto en la solvencia de este sector” de esta fiscalidad extraordinaria.

Una de las grandes dudas sobre la nueva tasa radica en el compromiso del Gobierno de que el impuesto no sea repercutido a los usuarios y clientes de los bancos. Ante ello, la responsable de Economía dijo que el Ministerio de Hacienda “tiene mucha experiencia a la hora de diseñar los gravámenes de manera que sea una contribución efectiva”.

Aunque este nuevo impuesto acaparó el interés de la reunión, tal como iniciaban el día anterior desde su ministerio, la titular de Economía repasó con el sector bancario el plan de inclusión financiera con el que pretende alcanzar al 100% de la población. En concreto, Ministerio y banca analizaron cómo mejorar la inclusión financiera en el ámbito rural. "Hemos acordado -dijo- que vamos a acelerar este trabajo para poner en marcha antes de fin de septiembre un plan de inclusión financiera en el ámbito rural para municipios de menos de 500 habitantes y de más de 500 habitantes con el fin de que la inclusión financiera alcance el 100% de la población española".

La zanahoria de los ‘Next Generation’

Durante toda la comparecencia posterior a la reunión, la titular de Economía subrayó el buen clima y el tono de entendimiento entre ambas partes. La postura del Gobierno fue reiteradamente expuesta por su vicepresidenta primera: “Es importante que el peso de la respuesta a la guerra no recaiga sobre los ciudadanos. Es el momento de arrimar al hombro”.

En ese sentido, Calviño recordó que el Gobierno ha movilizado “unos 30.000 mill de euros entre las medidas de 2021 y las de este año” para hacer frente a las consecuencias de la guerra y la inflación.

Mientras la ministra reiteraba que "la banca ha mostrado su voluntad de cooperación”, como sucedió con los créditos ICO que puso como “ejemplos de buena colaboración para garantizar la financiación de la economía”.

De hecho, ante la llegada de la próxima ‘remesa’ de 12.000 millones de euros de fondos europeos a través de los créditos Next Generation, Calviño reveló que, durante la reunión, el sector se había mostrado ”dispuesto a colaborar para canalizar los créditos UE que llegarán en la segunda parte del año”.

Y añadió que su departamento está en pleno “proceso participativo” para cerrar la adenda del Plan de Recuperación en la que solicitará a la Unión Europea el pago de otros 70.000 millones tal como adelantó tras la reunión de junio de los ministros de Economía y Finanzas de la UE. Calviño anunció también que “en estos dias se enviará una carta a los presidentes de las CCAA y en otoño intensificaremos el diálogo con los grupos políticos” antes del envío de dicha adenda.

Déficit y confianza internacional

Precisamente con las mitas puestas en esa partida de 70.000 millones de euros que España tiene ya aprobados, la vicepresidenta primera del Gobierno envió claros mensajes del compromiso de estabilidad fiscal asumido por el Ejecutivo.

Consciente de las dudas expresadas recientemente por el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, respecto al impacto en el déficit público de la nueva reforma de las pensiones, Calviño contraargumentó en diversas ocasiones con mensajes dirigidos a resaltar la “comprensión de la necesidad de proteger los ingresos públicos” entre todos los representantes de la banca española reunidos en su Ministerio.

“Todos somos conscientes de que tenemos que seguir con una política fiscal responsable y hay una buena comprensión de la necesidad de contar con una política fiscal responsable”. “El sector comparte la visión de que hay que proteger y reforzar los ingresos fiscales”, señaló en varias ocasiones.

“Esto hace necesario también -insistió- una financiación adecuada para seguir con la reducción de la deuda y del déficit”, dijo. Y lejos de aceptar que la nueva tasa pueda suponer un freno a la atracción de inversión al sector bancario o al propio país, Calvió aseguró: “lo que vemos es una enorme confianza por los inversores internacionales y los mercados financieros en la política económica, coherente, de responsabilidad fiscal, justicia social y reformas estructurales. Una política económica que es bien comprendida y apoyada por las instituciones financieras y los inversores internacionales.” Para concluir con un “pienso que la articulación de unas medidas eficaces y justas para responder al impacto de la guerra, y contener los precios, no puede restar la confianza en el porvenir y en la evolución de España”.

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