La ren­ta­bi­lidad sobre re­cursos pro­pios de las en­ti­dades sigue en los má­ximos de siete años

El Banco de España detecta a junio un estancamiento inicial del crédito bancario

La ratio de cré­ditos sobre de­pó­sitos apenas crece en 66 cen­té­simas en el primer tri­mestre

Credito
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El Banco de España ha de­tec­tado un cierto es­tan­ca­miento de la ac­ti­vidad cre­di­ticia de las en­ti­dades fi­nan­cieras en su in­forme de es­ta­dís­ticas de su­per­vi­sión co­rres­pon­diente al primer tri­mestre de este año, al que hay que añadir los datos de­ri­vados de la Encuesta de Préstamos Bancarios al mes de ju­nio. No es que sea un in­di­ca­tivo muy sig­ni­fi­ca­tivo en cuanto a vo­lumen pero sí a ten­dencia porque la guerra de Ucrania apenas había im­pac­tado de lleno en la eco­nomía pero sí las ex­pec­ta­tivas de subidas de los tipos de in­te­rés.

En términos parecidos, la Encuesta sobre Préstamos Bancarios muestra que en todo el segundo trimestre los bancos han endurecido sus criterios para conceder créditos y que las condiciones de los mismos son ligeramente peores tanto en nuestro país como en la Unión Económica y Monetaria (UEM). Para los analistas del Banco de España, la contracción e la oferta está determinadas por ley aumento del riesgo que suponen la inflación disparada, la guerra de Ucrania, y las incertidumbres sobre la política monetaria que finalmente acuerde hoy el BCE

La demanda de financiación baja en España tanto entre empresas como en familias en el caso de los créditos al consumo aunque la petición de créditos hipotecarios “habría seguido aumentando, aunque a un menor ritmo que en trimestres previos”, según la citada Encuesta. La fotografía es justamente la inversa en el resto de Europa donde crecen las peticiones de crédito al consumo y bajan las de préstamos hipotecarios.

Durante el segundo trimestre del año los criterios de concesión de créditos a empresas y las condiciones de dichos créditos “se han endurecido ligeramente”, señala el informe. Y la previsión para después del verano es también pesimista ya que las entidades consultadas por el banco central español estiman que empresas y particulares reducirán la demanda de créditos.

Dicha previsión se basa, además, en el hecho de que los propios bancos han visto cómo empeoraban las condiciones de acceso tanto al mercado minorista como a los mercados mayoristas. De hecho las entidades españolas, como las del conjunto de la UEM, “percibieron un deterioro en todos los casos, en un contexto de aumento de los tipos de interés en los mercados monetarios y de capitales, como consecuencia de la normalización de la política monetaria”.

Liquidez

Esta actividad, medida por la ratio de crédito sobre depósitos -que refleja, a su vez, la liquidez de las entidades- se situaba el pasado 1 de abril en el 100,66% los que supone una mejora de apenas el 0,65% frente al 100,01% del trimestre anterior; aunque la cifra, comparada con la registrada en el mismo periodo del año pasado (104,43%) refleja un retroceso del 2,81%.

En términos absolutos, el conjunto de entidades que componen el sistema financiero español tenía concedidos préstamos por más de 2,75 billones de euros al cierre del primer trimestre de este ejercicio. Eso supone un alza del 1,9% respecto al trimestre anterior y del 5,89% sobre el mismo periodo del ejercicio pasado. Sea como fuere, el propio Banco de España destaca que el indicador sigue en “los niveles más bajos” de los últimos cinco años, tiempo desde el que se publica el dato.

Dentro de estos datos globales, los préstamos y anticipos a empresas y familias reflejan un comportamiento algo mejor ya que crecen el 4,5% sobre las cifras del primer cuarto de 2021 y el 2,22% sobre el trimestre anterior.

En la parte del denominador de la ratio, los depósitos realizados empresas y familias (1,926 billones de euros a 31 de marzo de este año) muestran también una sensible mejora del 7,5% respecto al mismo periodo del ejercicio precedente y del 1,48% sobre las cifras del trimestre anterior.

Rentabilidad en máximos

El Banco de España recoge en sus estadísticas una leve caída de cuatro puntos básicos en la ratio de capital tier 1 (CET1), hasta el 13,36% al cierre del trimestre. Por tanto, la fortaleza financiera de nuestras entidades parece fuera de cualquier discusión dado que este indicador incluye el capital básico -acciones ordinarias y reservas- participaciones preferentes e instrumentos híbridos como bonos convertibles o acciones preferentes.

Con ello, la rentabilidad sobre recursos propios continúa en la línea de máximos marcada el trimestre anterior y que es la mayor desde que, en el segundo trimestre de 2015, la institución de la Plaza de Cibeles empezó a publicar esta información. La rentabilidad sobre fondos propios se sitúa en el 10,56% al cierre del primer cuarto del año.

“Se constata así la recuperación de la ratio de rentabilidad, excluyendo el impacto que tuvo el reconocimiento, en el primer trimestre de 2021, del fondo de comercio a raíz del proceso de fusión de un grupo significativo [La Caixa+Bankia] que ocasionó un valor muy elevado de la rentabilidad”, afirma el Banco de España. Mucho de ello tiene que ver con la mejora del denominado ratio de apalancamiento (cociente entre el capital CET1 y el total de activos bancarios) que baja apenas seis puntos básicos para situarse en el 5,81%. Una cifra realmente tranquilizadora si se la compara con el 3% mínimo que exigen los acuerdos de Basilea III.

Calidad crediticia

Esta buena evolución de las rentabilidades de las entidades es fruto, entre otras cuestiones, de una buena calidad general de los activos de las entidades. Eso no impide, sin embargo que durante el primer cuarto del año, el coste del riesgo (proporción entre dotaciones para insolvencias sobre el total de crédito) haya subido doce puntos básicos hasta el 1,09%; aunque si se le compara con el mismo periodo del ejercicio anterior (1,59%) la cifra representa una mejora del 31,4%.

Los esfuerzos de gestión y el ajuste de redes sobre todo, han llevado la ratio de eficiencia del sector financiero español hasta el 49,7% al cierre del primer trimestre. Dicho de otro modo, la productividad de la banca española ha mejorado el 10,24% con respecto al último trimestre del ejercicio pasado.

Los indicadores recopilados por el banco central español muestran también una buena calidad de los créditos habida cuenta de que otra ratio, la que mide los préstamos dudosos (o NPL), “mantuvo el proceso de corrección”, según el banco central español, para representar el 2,84% del total, frente al 2,93% del trimestre anterior.

En este sentido, durante el primer trimestre, el total de préstamos y anticipos sujetos a medidas relacionadas con el COVID-19 de las entidades significativas (los diez mayores bancos), bajó hasta los 113.800 millones de euros, frente a los 116.200 millones del trimestre anterior. Esta reducción del 2% tuvo su origen en “los préstamos y anticipos nuevos sujetos a programas de garantías públicas en el contexto de la crisis de la COVID-19, que descendieron hasta un importe de 102.100 millones de euros”, tal como asegura la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos.

Hoy, los créditos ligados al COVID apenas suponen el 4,48% del total de préstamos y anticipos de los ‘diez grandes’ de entre las 152 entidades de crédito que operan en nuestro país. Si la cifra se compara con los 103.600 millones que mantenían en el cuarto trimestre de 2021, la evolución de este año refleja una caída del 1,44% en el volumen de créditos vivos de este tipo.

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