BOLSA

Árima, malas sensaciones

La sen­sa­ción de de­bi­lidad del sector in­mo­bi­liario ante el au­mento de la in­fla­ción y la caída del con­sumo afecta a las so­cimis más cen­tradas en la com­pra, reha­bi­li­ta­ción y al­quiler de ofi­cinas como es el caso de Arima. Esta in­cer­ti­dumbre lleva a los in­ver­sores a dudar de la ca­pa­cidad del grupo para sos­tener la buena marcha de su ac­ti­vidad a lo largo del año pa­sado.

En 2021, Árima duplicó su beneficio neto hasta los 26 millones de euros, con un valor de su cartera de activos de 343,6 millones de euros, un 20% más en términos comparables respecto al año anterior. De este modo, la socimi podía presumir de que la crisis sanitaria había puesto en valor el acierto de su estrategia de crear activos de calidad, sostenibles y saludables, tendencias clave en oficinas post-covid.

De hecho, su edificio Habana fue seleccionado como nueva sede española de una gran firma global incluso antes de concluir las obras. Habana es el primer proyecto que la Socimi prevé terminar, y cuenta con otros cuatro en curso, pendientes de finalizar en el corto y medio plazo, que suponen más de 55.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable y 700 plazas de aparcamiento.

La actual crisis financiera, sin embargo, puede cambiar estas excelentes perspectivas. Así lo teme al menos el mercado. En los foros, se apunta a la debilidad del sector y en concreto de la compañía en una época marcada por la tendencia hacia el incremento del teletrabajo y el cambio de modelo empresarial.

De momento, su cotización se encuentra en plena fase bajista que ha llevado al valor hasta mínimos históricos tras acumular una caída de más del 20 % en el año. En este mes ha llegado incluso a poner en riesgo el suelo de los 7 euros por acción. Este nivel ha ejercido por ahora de suelo, pero su perfil técnico no es demasiado halagüeño pese a que se pueda producir algún rebote puntual.

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