El mer­cado cree que se va a perder un tiempo pre­cioso en medio del tem­poral

Mario Draghi y el euro desnudan al BCE antes de la gran cita de este próximo jueves

La subida del 0,25% de julio tras­lada toda la pre­sión al mes de sep­tiembre

BCE.
BCE.

Pocas veces una subida de tipos de in­terés ha sido tan anun­ciada y está tan des­con­tada como la de 0,25 puntos bá­sicos que aco­me­terá el Banco Central Europeo (BCE) el pró­ximo 21 de ju­lio. Son ma­yoría los que creen que la ins­ti­tu­ción debe estar muy arre­pen­tida de haber atado tan en corto el pró­ximo mo­vi­miento, porque a estas al­turas casi nadie duda ya de que el BCE lle­gará mucho más que tarde. Mario Draghi y el des­plome del euro se han su­mado en los úl­timos días a una tor­menta per­fecta en el Viejo Continente.

La dimisión del primer ministro italiano es un golpe de enormes proporciones para la toda la zona euro y muy especialmente para el sur de Europa. Las primas de riesgo han acusado el golpe, pero lo peor puede llegar este miércoles si el veterano banquero confiere a su decisión el carácter de irrevocable.

Mientras, el euro ya ha llegado a la paridad con el dólar por primera vez en 20 años. "Lo normal sería una subida de 50 puntos básicos en la reunión de este jueves, pero el BCE no es precisamente de los que se apuntan a las sorpresas. Si rompiera los pronósticos y anunciara un alza de medio punto mandaría al mercado una sensación de que ha dejado de controlar la situación y de que el futuro a corto plazo es imprevisible", señala un veterano analista.

En cualquier caso, todos están de acuerdo en que ya se ha perdido un tiempo precioso en medio de un temporal que se recrudece por momentos. Las decisiones del BCE están lejísimos de las expectativas del mercado. El Euribor, que se había tomado una tregua tan ligera como efímera, ha subido más de un 15% desde el desplome del euro y la amenaza de adiós de Draghi y vuelve por encima del 1% en tasa diaria.

Lo que descuenta es que la subida de tipos a la vuelta del verano será muy potente. La expectativa de un alza de medio punto en septiembre se queda ya cortísima. La realidad ha dejado al BCE totalmente fuera de juego, mientras en Estados Unidos ya se baraja la posibilidad de un alza de entre 0,75 y 100 puntos básicos en la reunión de finales de este mes. Un movimiento que pondría al BCE en el disparadero con dos meses de distancia hasta la reunión de septiembre.

Ruptura de la paridad

La ruptura de la paridad del euro "puede ser un momento psicológico importante para que el BCE le haga el juego a los halcones, ya que la debilidad del euro se ve como el precio que paga Europa por no modificar su política monetaria tan rápidamente como en Estados Unidos", aseguran los analistas de Axa Investment Management, que anticipan que Christine Lagarde "debe estar abierta a un movimiento de más de 50 puntos básicos en septiembre".

La pregunta es si, a la espera de la evolución de la inflación y del resto de las variables, sería demasiado tarde. O lo que es la misma cosa, si gran parte del tiempo perdido es ya irrecuperable. Por lo pronto, y como señala Pimco, "el mercado está valorando unas subidas de tipos de alrededor de 160 puntos básicos para finales de este año, esencialmente subidas de 25 puntos básicos en julio y diciembre, y subidas de 50 puntos básicos en septiembre y octubre, con cierto riesgo de un ritmo más agresivo".

En cualquier caso, Lagarde no lo tiene nada fácil para convencer al mercado en un momento sencillamente crítico. Podrá ser prudente y cumplir con la promesa de una subida del 0,25%, pero no se puede permitir el lujo de ser tibia. Hay dos meses muy largos por delante que pueden ser infernales en los mercados si el BCE deja cabos sueltos. La presión crece sobre un banco central atrapado después de una estrategia demasiado conservadora.

Artículos relacionados