ENERGÍA

Francia lucha por reac­tivar cen­trales con el apoyo de la es­tatal EDF

Europa paga caros sus errores de seguridad energética

Alemania sus­ti­tuyó las nu­cleares por el ba­rato gas ruso y ahora afronta pre­cios in­sos­te­ni­bles

Nordstream gaspipe.
Nordstream gaspipe.

Europa pa­gará con creces el error his­tó­rico de en­tregar a Rusia la in­de­pen­dencia de su po­lí­tica ener­gé­tica. Con el gas, lo ba­rato ha re­sul­tado caro, muy caro. Países como Alemania o Francia han te­nido que rea­lizar vi­rajes con­si­de­ra­bles en sus po­lí­ti­cas, con el ob­je­tivo de frenar la in­se­gu­ridad ener­gé­tica que ha des­ta­pado la in­va­sión de Ucrania. La de­pen­dencia del gas ruso es del 65,22% en el caso de Alemania y del 16,8% en el de Francia, según datos de la ofi­cina de es­ta­dís­ticas Eurostat.

El diario digital OilPrice advierte del gran error que ha cometido Europa en su política energética. Ha pasado por alto la seguridad energética y ahora se ha dado cuenta de su alta dependencia del gas ruso, pagando unos precios altísimos. Pero también advierte de que Francia se encuentra inmersa en una lucha para garantizar la supervivencia de la energía nuclear. Alemania está sufriendo por el fallo de seguridad energética y va a tener que salir al rescate de sus mayores empresas públicas, según el diario digital.

La crisis energética ha llevado a la Unión Europea a declarar como fuentes limpias a la energía nuclear y el gas. Pero tal como se encuentra la situación, estos paños calientes no van a ser suficientes para enderezar la situación.

“Francia planea volver a nacionalizar EDF, su gigantesca empresa de servicios públicos. Eso no parece gran cosa porque el gobierno ya posee el 84% de las acciones en circulación de EDF. Pero así es como leemos la historia. El gobierno francés quiere expandir la producción nuclear en Francia y también quiere que EDF gaste mucho dinero en la rehabilitación de numerosas centrales nucleares”, señala OilPrice.

España y Portugal se desmarcan de esta situación, aunque cuentan con tasas de dependencia del gas ruso del 10,43% y del 9,7%. Parece un problema lejano, frente a la situación que existe con el combustible.

Cambio de riesgos

El caso de Alemania resulta muy delicado, según OilPrice. Tras rechazar la energía nuclear tras el accidente de Fukushima “pasó a depender energéticamente del gas ruso. Se cambió un riesgo por otro pero no se detalló”, advierte el diario digital.

“Hace un mes, Alemania tomó el control de Gazprom Germania, una pieza vital de la infraestructura de gas natural. Ahora el país se enfrenta a otro problema, el costo vertiginoso del gas natural que resulta de la guerra de Ucrania. Es posible que Alemania tenga que rescatar a Uniper, una de las empresas de servicios públicos más grandes de Alemania, y lo que es peor, permitir que las empresas de servicios públicos transfieran los costos más altos del combustible a los consumidores”.

OilPrice advierte que esta situación no finalizará con la resolución del conflicto en Ucrania. “Las grandes petroleras planean firmar contratos de GNL a largo plazo a partir de con Qatar (…) Presumiblemente, gran parte de este nuevo gas reemplazaría los suministros de Gazprom a Europa. La diversificación de la oferta reduce el riesgo. Pero, ¿la dependencia de Qatar es necesariamente una decisión de bajo riesgo? La dependencia del gas natural ruso también se consideró una vez una decisión de bajo riesgo”.

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