Aun así, el Brent ha su­frido un en­ca­re­ci­miento del 32% res­pecto a julio de 2021

El petróleo cae y da aire al Gobierno para que la inflación pueda bajar del 10,2%

Las malas ci­fras de China, la guerra de Ucrania y la subida de tipos re­du­cirán el con­sumo

Gasolina y Gasóleo.
Gasolina y Gasóleo.

Los pre­cios del pe­tróleo han per­dido la ten­dencia al­cista y co­mienzan a apa­recer sín­tomas de que se ha ce­rrado el avance de meses pa­sa­dos. El ba­rril Brent ha lle­gado a estar hasta 94,50 dó­lares frente a los cerca de 130 dó­lares que ha ro­zado. Los miedos a una re­ce­sión mun­dial pro­vo­cada por la guerra de Rusia contra Ucrania y el en­du­re­ci­miento de la po­lí­tica mo­ne­ta­ria, con subidas de tipos de in­te­rés, son una ame­naza para la de­manda, lo que hace inevi­table un des­censo del crudo.

Las cifras macro de China, con un crecimiento menor del previsto, han arrojado más incertidumbre a las previsiones económicas occidentales. La economía del país asiático ha sufrido una contracción en el segundo trimestre de un 2,6%, una cifra muy por encima del 1,4% que se había previsto. Este mal dato, unido a los miedos que se han generalizado sobre un alza de los tipos de interés, ha provocado un gran temor a que el consumo se detraiga, lo que genera inevitablemente un descenso del barril.

Y es que, de los cerca de 130 dólares en los que llegó a estar el crudo en junio, se ha pasado a niveles por debajo incluso de los 100 dólares -ahora supera los 101 dólares/barril, la barrera a partir de la cual los combustibles han tomado una espiral alcista. Tanto la gasolina como el gasóleo auto han sobrepasado los 2,20 euros/litro absorbiendo los 20 céntimos subvención que el Gobierno aprobó al consumo de los combustibles.

Con el petróleo en el entorno de los 100 dólares, han empezado a notarse descensos todavía muy lentos en los precios de las gasolinas y los gasóleos, pero cabe esperar una mayor caída, lo que hará reducir la inflación en España. Porque, hasta ahora, ni la subvención de los carburantes ni las medidas aprobadas por el Gobierno para intentar bajar la electricidad han evitado que la inflación se sitúe en junio en el 10,2%, un nivel desconocido desde 1985.

La AIE pronostica una caída de la demanda

Fruto de esta desaceleración económica, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el crecimiento de la demanda mundial de petróleo se ha reducido. El organismo internacional advierte de que la desaceleración de la actividad económica está añadiendo mayor incertidumbre al pronóstico de las compras de crudo y combustibles, ya que los altos precios han comenzado a afectar al consumo de los países de la OCDE.

El precio a futuro que algunos analistas prevén a medio plazo es de unos 100 dólares el barril, con lo que cabe esperar que las gasolinas y el gasóleo de automoción bajen de los dos euros/litro que han mantenido prácticamente desde que entrase en vigor, en abril, la rebaja de los 20 céntimos. En lo que va de año, el Brent acumula un aumento de más del 25% y, en comparación con julio de 2021, el encarecimiento supera el 32%.

Desde que el Estado decidió ampliar los descuentos a partir de julio, Repsol acordó seguir aplicando los 10 céntimos adicionales para los clientes que usen la tarjeta gratuita Waylet y los transportistas que empleen la tarjeta Solred en las 3.300 gasolineras de la petrolera en España.

A los consumidores que no dispongan de la aplicación Waylet y la tarjeta Solred, la petrolera les aplica un descuento de 5 céntimos por litro. Según la compañía, los clientes de Repsol han podido disfrutar, desde abril a junio, de un ahorro de unos 150 millones de euros.

Problemas de refino

La energética que preside Antonio Brufau subraya que, el aprovisionamiento y refinado de petróleo, así como el suministro de combustibles a los clientes, están atravesando un momento delicado en Europa. Al impacto sobre los precios derivado de la subida del dólar frente al euro y del aumento de las cotizaciones en los mercados internacionales de crudo, gasolinas y gasóleo, se añade el efecto derivado de la guerra de Ucrania, del veto parcial a las importaciones de materias primas y productos -especialmente diésel, procedente de Rusia-, y de la reducida capacidad de refino que existe en el Continente europeo.

En la última década, se han cerrado en la Unión Europea unas 24 refinerías, equivalente a más de la mitad de la capacidad de refino en Europa, debido a la falta de rentabilidad de las mismas y de las incertidumbres regulatorias. El desajuste que hay entre oferta y demanda ha provocado un encarecimiento de los precios de referencia mundiales.

Artículos relacionados