OPINIÓN

La aventura de viajar en coche eléctrico en España

Además de estar a la cola de Europa en re­car­gas, sólo por de­lante de Hungría y República Checa, el 85% son to­davía de carga lenta

Vehículo Eléctrico.
Vehículo Eléctrico.

Viajar hoy por España con un coche eléc­trico es una aven­tura casi im­po­sible y real­mente di­fícil de su­pe­rar, y que pro­ba­ble­mente mu­chos no estén dis­puestos a re­petir des­pués de ha­berlo in­ten­tado y haber pa­sado todo tipo de pe­na­li­da­des, además de llegar a la triste con­clu­sión de que una vez más se está creando un mer­cado nada com­pe­ti­tivo y falto de trans­pa­ren­cia. Y esto su­cede ob­via­mente por algo muy sen­ci­llo: este país está a la cola en nú­mero de puntos de re­carga para vehículos eléc­tricos con apenas 245 por mi­llón de ha­bi­tan­tes, según los datos de las pa­tro­nales de fa­bri­cantes de vehículos (Anfac) y con­ce­sio­na­rios (Faconauto).

Pero es que además, hasta el 85% de estos puntos son de recarga lenta, inferiores a los 22 kW, lo que significa que el tiempo de duración ronda entre las tres y medida y las cuatro horas para la mayoría de vehículos eléctricos que hay actualmente por España

Así que buscar el escaso porcentaje de puntos de carga rápida o ultrarrápida disponibles con potencias superiores a 150 kW, se convierte la mayoría de las veces en una misión de alto riesgo para el sufrido conductor de este tipo de vehículos.

Pocos puntos de recarga

Según el último barómetro de Anfac, el lento desarrollo de infraestructuras de recarga continúa siendo el punto débil del coche eléctrico en nuestro país. Aunque en el primer trimestre de este año, España logró aumentar 7 décimas, hasta una valoración de 4,8 puntos sobre 100 en el indicador de infraestructura de recarga, la media de la Unión Europea se sitúa en 9,8 puntos. Todo esto hace que España se mantenga en las últimas posiciones de este indicador, superando solo a Hungría y República Checa, y a una distancia que empieza a parecer sideral de países como Francia o Alemania.

En el primer trimestre de 2022, España ha cerrado con un total de 14.244 puntos de recarga de acceso público en todo el territorio nacional, lo que supone que durante los tres primeros meses del año se han instalado 833 nuevos puntos de recarga.

Algo es algo, pero todavía un progreso muy lento hacia los 45.000 puntos de recarga que estaban planificados este año para cumplir con los objetivos europeos y, como consecuencia, con los marcados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030.

Pero encontrar los puntos de recarga rápida no es desgraciadamente el único problema para los conductores de coches eléctricos.

Multiplicación de sistemas de pago

Llegados al punto de carga aparecen nuevas incertidumbres, por ejemplo, la multiplicación de sistemas de pago, la mayor parte incompatibles entre sí, que en estos momentos ofrecen los principales operadores de este servicio en nuestro país, en gran parte compañías eléctricas pero también fabricantes de coches y empresas de nueva creación.

Es más que probable, bueno, no, es seguro, que quién empieza a conducir ahora un vehículo eléctrico tenga que acostumbrarse a ir registrándose en cada cargador en una nueva app y a entregar sus datos y los de su tarjeta, además de perder bastante tiempo en ello.

Obviamente, los conductores eléctricos más veteranos ya se han acostumbrado a llevar varias apps en el móvil o varias tarjetas RFID en la guantera del coche y aprender cuál conviene más en cada cargador.

Y atención, si por cualquier cosa nos asalta alguna duda, mejor abstenerse de preguntar a los empleados de la gasolinera donde se encuentra el cargador, que en un alto percentaje se limitan a decir que eso no es cosa suya, que eso lo lleva otra empresa. Recuerda a las máquinas tragaperras que se instalaban en los bares y que no eran de los propietarios de los establecimientos, de forma que cuando se estropeaban, lo único que hacían era clausurarlas.

Soy mayor pero no idiota…

Desde luego, toda esta tecnología e internet nos trae a colación la reciente campaña del médico jubilado Carlos San Juan: Soy mayor pero no idiota. En ella pidió a los bancos un trato más humano para las personas de cierta edad ante la imposibillidad de muchas de ellas de estar al tanto de todas las nuevas tecnologías. En este caso, por supuesto que sería de manual simplificar todos estos procesos y habilitar medios de pago para quien prefiera cargar su coche eléctrico y pagar exactamente igual que si lo llenase de gasolina.

Pero todavía hay más problemas que suceden demasiado habituamente. Por ejemplo, estaciones de servicio con puntos de carga eléctricos que no funcionan y que sencillamente se han clausurado sin avisarlo, aunque el sufrido conductor se haya presentado allí siguiendo el navegador de su coche. O estos mismo puntos que funcionan solo cuando está abierto el establecimiento encargado de activar de forma manual la misma, lo que el conductor tampoco sabe hasta llegar al lugar buscando una carga.

Normativa clara y sencilla

Actualmente hay asociaciones de conductores en Reino Unido y otros países europeos que están pidiendo más rigor y seriedad a sus administraciones públicas con todo esta problemática. Concretamente, exigen una normativa clara y sencilla que regule el mercado de estas redes de carga y obligue a los operadores a funcionar bajo un mismo sistema de activación y pago.

También piden a los operadores que pongan en marcha sistemas de interoperabilidad así como que informen de forma inmediata de los problemas de funcionamiento de sus puntos de carga para evitar desplazamientos innecesarios. Extraña bastante que muchas veces se informe del punto de carga pero no de la empresa que lo opera.

Hay que hablar también de los distintos sistemas de carga, que ofrecen procedimientos que poco tienen que ver los unos con los otros para cargar el coche, así como formas diferentes de utilizar los datos que se proporcionan a los clientes. Unas veces se tiene toda la información en el móvil, otras no.

Mucha diferencia de precios

Y finalmente está el asunto de los precios de las llamadas electrogasolineras, que son las que se usan para hacer viajes más o menos largos. Pues bien, según datos del RACE, el precio por cargar el coche en estos puntos puede oscilar actualmente desde los 0,15 hasta los 0,79 euros por kW, teniendo en cuenta si los postes son de recarga normal, rápida o ultrarrápida.

Se trata de un margen tan amplio que abre la puerta a todo tipo de combinaciones por parte de las operadoras, con campañas de ofertas, de descuentos, de fidelización de clientes, de consumo, de regalos, etc., tantas que a veces hacen difícil averiguar el precio que realmente se paga por esta electricidad para los vehículos, por lo que sería conveniente un aumento de la transparencia sobre las tarifas de carga.

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