Semana in­tensa con el primer de­bate del Estado de la Nación del pre­si­dente, aco­sado por la pér­dida de apoyo

Sánchez admite el fracaso de su plan anti crisis y compromete más gasto y subvenciones

Feijóo con­so­lida su li­de­razgo en los son­deos e in­siste en la ba­jada de im­puestos y en la ra­cio­na­li­za­ción eco­nó­mica

Pedro Sánchez, preocupado.
Pedro Sánchez, preocupado.

Primer de­bate del Estado de la Nación bajo el man­dato de Pedro Sánchez tras siete años sin ce­le­brarse. Hay temor en las filas del PSOE de cara al fu­turo elec­toral y sus ba­rones ur­gen, bajo cuerda, al pre­si­dente del Gobierno, Pedro Sánchez, a dar un cambio de rumbo, anun­ciar nuevas me­didas de gasto para pa­liar los efectos de la crisis y tratar de ganar el apoyo po­pular que está per­diendo como con­se­cuencia de la crisis eco­nó­mica y por su aso­cia­ción con los par­tidos in­de­pen­den­tistas y se­pa­ra­tis­tas.

La situación es tan compleja que, hasta la líder de UP, Yolanda Díaz, y socia en el Ejecutivo de Pedro Sánchez, se ha visto en la obligación de denunciar en una entrevista concedida al diario ‘El País’, que el Gobierno es un 'gobierno sin alma'.

Por parte del Ejecutivo, ha sido el ministro de la presidencia, Félix Bolaños, el encargado de ratificar que Sánchez anunciará en su intervención del próximo martes nuevas medidas de apoyo a los más vulnerables. Más ayudas y subvenciones, pero sin mayor control del gasto.

En una entrevista en ‘El Periódico de Catalunya’, Bolaños señalaba este domingo que el debate del Estado de la Nación es una oportunidad magnífica para que el presidente explique todas las medidas que han adoptado ya y para anunciar también medidas que adoptarán en lo que resta de legislatura.

El ejecutivo necesita adornarse. Las nuevas medidas, según Bolaños, pretenden “paliar las consecuencias económicas y sociales que la guerra de Ucrania está teniendo en nuestras empresas, trabajadores, autónomos y clases medias”. Una vez más los socialistas rechazan tener la menor responsabilidad ante la crisis que sufrimos.

Ante la avalancha de críticas que el Ejecutivo espera recibir por parte de la portavoz del Partido Popular, Cuca Gamarra, e incluso de parte de sus socios, el ministro de la presidencia ha advertido de que las diferencias internas solo ayudan a la derecha y la ultraderecha de cara a un futuro electoral.

Los sondeos, por los suelos El Gobierno sale muy mal parado en los sondeos prelectorales, lo que viene a sumarse a lo sucedido en las últimas elecciones electorales con su derrota en las elecciones celebradas en Madrid, Castilla y León y Andalucía. En el más reciente, el conocido en las últimas horas de ElectoMania, el PP de Feijóo se consolida con el 29,8 % de los votos y 125 diputados, 40 más de los que obtendría Pedro Sánchez, con un 23,3 % de los votos y 85 diputados.

VOX, con el 18,6 % de las expectativas de voto, conseguiría 59 diputados. Lo que daría una mayoría suficiente para gobernar a los partidos de derecha. Feijóo podría contar además con los dos escaños de Navarra Suma, más el escaño de Foro Asturias, Nueva Canarias y Soria YA, que obtendrían cada uno de ellos un escaño si se celebraran en este momento las elecciones.

Punto de inflexión

Los partidos consideran que este debate, pese a que todavía resta más de año y medio para que finalice la actual legislatura, puede ser el punto de inflexión de cara a las próximas elecciones. Consideran que ya lo fue en el 94, cuando se celebró el debate del estado de la nación que enfrentó a Felipe González y José María Aznar.

Fue el 19 de abril de 1994, durante el mencionado debate, con González ya en entredicho por los casos de corrupción y la crisis económica de gran calado, cuando Aznar pronunció por primera vez la frase que repetiría a partir de ese momento hasta que ganó las elecciones dos años después. “Váyase, señor González”.

Pocos recuerdan algo más de aquel debate, al que colaboradores del expresidente del Partido Popular de la época, aseguran a capitalmadrid.com que acudió muy seguro de sí mismo por una razón fundamental: Aznar consideraba que Felipe González ya no era imbatible pues le había vencido en el primer debate televisivo en las elecciones del 93, aunque posteriormente Aznar acabara perdiendo las elecciones. Pero a partir de ese momento su mantra fue siempre el mismo, “váyase, señor González”.

Feijóo, en alza

A los populares les gusta el mensaje de esperanza que les transmite lo sucedido entonces y recuerdan el texto íntegro de lo que ocurrió durante la intervención de Aznar, anticipando que Cuca Gamarra lanzará un mensaje similar al de “váyase señor Sánchez”.

Aunque, como ya hicieran en la carta enviada al presidente del Gobierno exponiéndole su proyecto económico, el PP vas a proponer conseguir cuatro objetivos prioritarios: la racionalización del gasto burocrático del Gobierno, una bajada de impuestos selectiva e inmediata, el rediseño del reparto de los fondos europeos y un paquete de reformas estructurales a medio plazo para incentivar la actividad económica.

El consenso de los politólogos entrevistados antes del debate que se inicia el martes, recuerda que la dureza de la intervención de Aznar ha sido la característica habitual de estos debates. En términos similares, o incluso más duros se produjo la intervención del hoy presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, como secretario general del PSOE y líder de la oposición, en el debate del estado de la nación que mantuvo en el 2015 con el entonces presidente, Mariano Rajoy.

En la conclusión de su intervención inicial, Sánchez también pidió a Rajoy que se marchara. Aunque no pronunció la frase de márchese señor Rajoy se lo dijo claramente: “la única incompatibilidad cierta en España hoy es la incompatibilidad entre la continuidad de su gobierno y la recuperación justa de los españoles. Jamás ocurrirá mientras ustedes sigan en el Gobierno. Porque son ustedes incompatibles con una economía justa, el empleo digno, la igualdad, y la solidaridad, son incompatibles con los derechos de los trabajadores”.

Contradicciones históricas

Todo después de repetir que Rajoy le salía muy caro a los españoles por la subida de los medicamentos, el agua el gas y la electricidad. ¿Qué no podrán pedirle los partidos de la oposición siguiendo estos criterios?

El debate se produce un año y medio antes de que finalice la actual legislatura y puedan celebrarse las próximas elecciones generales. Se celebra en un contexto de grave crisis económica. Banqueros como Jamie Dimon, presidente ejecutivo de JP Morgan Chase, han advertido de que se avecina un huracán por la presión de la agresiva política monetaria en su país y la guerra de Ucrania. La inflación está disparada y las consecuencias que se derivan de la continuidad de la guerra en Ucrania pueden seguir golpeando al mundo.

De nuevo las medidas del Gobierno van a suponer un aumento del gasto, justificado en las ayudas para los más vulnerables, pero que exigen como contrapartida un control más riguroso del dispendio superfluo. No es previsible que Sánchez anuncie esta vigilancia en la utilización, sobre todo de los importantes recursos de los que dispone la administración, en su mayoría procedentes de la Unión Europea. El control del gasto no suele dar votos, pero daría unas garantías que hoy nuestra administración no ofrece a los inversores internacionales. Con el cambio de política del BCE les necesitaremos más que nunca.

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