Ana Botín anunció su in­ten­ción en marzo dentro de la es­tra­tegia de plantar cara a BBVA-Bancomer

Santander puja por Banamex en México con algún as en la manga

Podría buscar un acuerdo con un ter­cero, como Carlos Slim, para no tener que am­pliar ca­pital

Banamex, en venta.
Banamex, en venta.

Desde el mo­mento en que Citigroup anun­ciara la venta de Banamex, a me­diados de enero, Ana Botín, pre­si­denta del Banco Santander, siempre ha mos­trado su in­terés en pujar por este ne­gocio que si­tuaría al banco es­pañol como líder en banca de con­sumo en México. Un deseo que está algo más cerca de cum­plirse des­pués de que se haya con­fir­mado la pre­sen­ta­ción de va­rias ofertas por el tercer mayor banco az­teca, Santander, Carlos Slim y Banorte. El BBVA no ha pu­jado.

El camino, sin embargo, no será fácil. No solo tendrá que luchar contra un puñado de grandes competidores, sino también contra el deseo del presidente del país Andrés Manuel López Obrador de mantener el Banco Nacional Mexicano en manos nacionales.

Una causa a la que se ha sumado también el multimillonario mexicano Carlos Slim que participará en la puja a través del Banco Inbursa. El empresario lleva meses en negociaciones con inversores locales para mejorar su oferta y dejar fuera de la ecuación al Santander.

Obrador apuesta por el carácter nacional de Banamex

En este sentido, los analistas alertan del papel que pueden jugar otros actores como la entidad azteca Banorte y el magnate minero Germán Larrea, considerado como el segundo hombre más rico de México con una fortuna cercana a los 30.000 millones de dólares. A ellos habría que sumar otra oferta adicional por parte de Banca Mifel, liderada por Daniel Becker, que a su vez es presidente de la Asociación de Bancos de México.

Una lucha a cara de perro que en principio deja en clara desventaja a la entidad de Ana Botín, pues el Santander ha sido el único banco extranjero en confirmar su participación en la puja, una vez que el BBVA, con una importante presencia en México, se haya desmarcado de la operación.

Algunos analistas, sin embargo, creen que la entidad española se guarda un as en la manga. Ese as sería la buena relación de Ana Botín con el presidente mexicano. En los últimos años, ambos han mantenido varios encuentros para analizar fórmulas de desarrollo y existe una magnífica sintonía entre ambos. Al respecto recuerdo su reciente visita, el pasado mes de abril, a México para analizar nuevas posibilidades de negocio en el país.

Aquí podría estar una de las claves para que AMLO dé su brazo a torcer y acepte que la banca mexicana dependa en buena medida de grupos españoles. De hecho, no es la primera vez que el presidente muestra su animadversión hacia el BBVA.

En este caso, insinúan estos analistas podría ser incluso favorable para los intereses del Santander por aquella máxima de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos. La compra de Banamex por parte de Botín sería una forma de acotar la expansión del BBVA en América Latina.

El principal objetivo es mantener un ratio de capital CET1 por encima del 12 %

Otro de los factores a tener en cuenta en el proceso de venta es la capacidad del Santander para acometer a la operación con recursos propios. Desde la última presentación de resultados, Ana Botín viene insistiendo por activa y por pasiva en que no tiene intención de someter a sus accionistas a la presión de una nueva ampliación de capital.

En sus intervenciones siempre ha dejado claro que solo comprarían Banamex “si podemos pagar en efectivo”. Por tanto, no hay ninguna intención de emitir acciones del grupo, ni siquiera a nivel de la filial en México. Al respecto ya ha apuntado que “hay mucho crecimiento orgánico para nosotros en México sin necesidad de comprar Banamex”.

El principal objetivo de la entidad es mantener su ratio de capital CET1 por encima del 12 %, así como su política de dividendo “con un 'pay out' del 40% para nuestros accionistas", según afirmó Botín a principios de mayo. Con todo, los operadores no creen que se haya lanzado a una puja a cara de perro, que obligará a realizar un fuerte esfuerzo financiero, sin tener todo sino bastante bien atado sí al menos previsto.

Una de las opciones sería la venta de activos. Todo apunta a su negocio en Estados Unidos que va a toda marcha y podría tener muchos interesados. También podría vender otros activos poco rentables o no escalables. Pero ni por esas salen las cuentas.

*Botín y Slim, dos empresarios condenados a entenderse

La venta de estos activos no parece suficiente para afrontar esta compleja operación con un valor en libros de entre 4.000 y 8.000 dólares, pero que podría irse muy por encima de este importe. Algunos expertos estiman que la puja ganadora deberá estar por encima de los 12.000 millones de dólares.

Las probabilidades de llevar a cabo la operación, por tanto, se antojan muy escasas. Salvo, apuntan los analistas, que finalmente Ana Botín y Carlos Slim puedan llegar a un acuerdo para repartirse la entidad. De esta forma, matarían dos pájaros de un tiro. Salvarían el escollo económico y mantendrían un fuerte peso nacional en el banco, una de las grandes aspiraciones de López Obrador.

Algo que no parece muy descabellado pues ambas figuras empresariales mantienen negocios conjuntos como en el caso, por ejemplo, de Metrovacesa. Ambos lograrían así su objetivo de superar al BBVA en un mercado con un alto potencial de crecimiento.

Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de México, que regula el sistema financiero del país el orden de los bancos más grandes por activos lo encabeza BBVA México, con una cuota de mercado del 23,2 %, seguido de Banorte con el 15,56 % y de Banamex y el Santander con el 14 % y el 13,3 %, respectivamente

De producirse la fusión, Banamex y Santander superarían de largo al BBVA y se convertirían en el principal banco del país, con uno de los mayores potenciales en Latinoamérica.

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