OPINIÓN

Andalucía, una comunidad próspera y feliz

Juanma Moreno, pte. de Andalucía.
Juanma Moreno, pte. de Andalucía.

Debate elec­toral para la pre­si­den­cia. Seis can­di­da­tos. Tres hom­bres y tres mu­je­res. Paridad de gé­nero. Maneras cor­dia­les. Sólo la re­pre­sen­tante de Vox, Macarena Olona, des­ca­li­fica, seña­lán­doles con el dedo al resto de con­ten­dien­tes, desde la ex­trema iz­quierda al centro cen­tro.

Altanería propia de un “partido único”, el único capaz de deshacer todos los entuertos que atenazan y oprimen a la sociedad andaluza. Un recordatorio, al menos para los más viejos de la localidad, sobre las maneras autoritarias con que Hitler y Mussolini se dirigían a sus súbditos. De Stalin o Mao conocemos más de sus atrocidades que de sus gestos.

El candidato Juanma se manifiesta de cuerpo presente y el alma guardada en el arcón de la Presidencia. Cuidado con la ropa no vaya a mojarse. El candidato socialista le pregunta si aprueban las medidas adoptadas por el Gobierno de la Nación sobre el salario mínimo y los ERTE. ¿Merecen su aprobación? No hay respuesta ni comentario alguno. ¿El que calla otorga o sencillamente desprecia la curiosidad del adversario?

Las izquierdas más a la izquierda me traen a la memoria el caso de la alcaldesa de Estrasburgo, Catherine Trautman, cuyo instinto político inicial fue el de intentar que su feminismo sirviese para cambiar las formas con que los políticos se trataban unos a otros. Para ello, cómo recuerda Theodore Zeldin,( “ An Intimate History of Humanity”), la alcaldesa decidió qué ”la mejora del mundo no la puede conseguir uno por sí mismo sino participando en la corriente principal de la política”, por lo que la alcaldesa se unió a los socialistas sin olvidar, naturalmente, sus sueños.

La herencia andaluza recibida por Juanma no es una carga sino una bendición. Mi primer contacto con Andalucía fue en 1940. Tenía que tomar un barco en Cádiz con mi madre para ir a la Guinea Española. Nunca se me han podido olvidar las imágenes de miseria de aquel Cádiz con sus niños indigentes, descalzos, desnutridos, pidiendo pan a los viajeros que les miraban desde la cubierta del vapor de la Transmediterránea, El Domine.

Andalucía es hoy una de las comunidades más prósperas y dinámicas del Estado español. El Ave y la Expo del 92 fueron un buen empujón. Más tarde llegaron los europeos con la fábrica de Airbus. Se creaba el Parque Tecnológico de Málaga, se consolidaba la cosmopolita Costa del Sol y el Mercado Común sería el gran cliente para sus frutas y hortalizas hasta convertirla en la huerta de Europa. Andalucía no es tierra de emigrantes sino de acogida para quiénes contribuyen a consolidar su prosperidad.

Gane quien gane el domingo 19 se encontrará con una Andalucía próspera y moderna dónde ya no prevalece como distintivo el antagonismo entre peones y señores. La Andalucía democrática está ahí y se merece todo el respeto de todas las formaciones políticas.

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