La ve­lo­cidad de la subida de tipos obliga a las com­pañías a una es­tra­tegia de­fen­siva

Las empresas tocan a retirada en el mercado de deuda por el rally de los tipos

La banca es­pañola, con las al­forjas bien car­ga­das, se re­siste a salir al mer­cado.

Deuda pública y corporativa.
Deuda corporativa.

Tenso compás de es­pera en el mer­cado eu­ropeo de deuda cor­po­ra­tiva. Por un lado, los in­ver­sores se lo piensan mu­chas veces antes de com­prar con­ven­cidos de que en cues­tión de se­manas po­drán atrapar emi­siones con tipos de in­terés más al­tos. Por otro lado, las em­presas sin ne­ce­sidad ur­gente de li­quidez in­tentan re­trasar el co­mienzo del inevi­table au­mento de los costes de fi­nan­cia­ción que im­pone el nuevo es­ce­nario de ti­pos.

Las cifras son bastante concluyentes. Según distintas fuentes, el volumen de emisiones a nivel global se a reducido alrededor de un 10% en 2022, con algo más de impacto en Estados Unidos -donde el proceso de subida de tipos empezó mucho antes- que en Europa, donde se espera un primer alza del precio del dinero el próximo mes de julio. Parte del mercado cree que puede ser de 0,50 puntos básicos de una tacada.

Con estas cartas sobre la mesa, las empresas tienen que enfrentarse a una subida segura y rápida de los costes de financiación. Las empresas no financieras han decidido dejar de salir al mercado de forma masiva, y las ventas de bonos han caído más de un 50% entre enero y mayo. El porcentaje se dispara entre las empresas sin grado de inversión o 'high yield', que no están dispuestas a aceptar las nuevas condiciones de mercado.

"El cambio de escenario es muy radical y ha cogido a muchas empresas con el pie cambiado. Muchas habían cargado bien las alforjas en los momentos buenos, porque hasta hace apenas tres meses se estaban financiando a niveles mínimos históricos en algunos casos. Ahora, o no quieren o, lo que es peor, no pueden financiarse porque el mercado se les ha cerrado a cal y canto", señalan fuentes del mercado.

La agresiva subida de la curva de tipos tiene un impacto enorme en los precios, que crecen a velocidad de crucero. Un buen ejemplo son los bonos contingentes convertibles (conocidos como cocos), que están pagando cerca de un 7% respecto al poco más del 4% cuando terminó el año pasado. La respuesta de los bancos ha sido radical: han reducido el volumen de emisiones hasta los niveles más bajos en casi una década.

Los españoles, buen pertrechados de deuda durante la larga era de tipos bajo mínimos, apenas se han dejado ver en un mercado mucho más exigente, estrangulado por el alza de las primas de riesgo, la inflación persistente y la debilidad económica global. Aunque antes o después tendrá que afrontar el aumento del coste de financiación, los bancos nacionales han sido previsores alargando en el tiempo sus vencimientos de deuda.

Endeudamiento

Las crecientes tensiones en los mercados de deuda cogen a las empresas españolas en pleno proceso de desendeudamiento. En los últimos doce meses -al cierre del primer trimestre-, el apalancamiento se había reducido en alrededor de 3.000 millones de euros entre las empresas del Ibex 35. Una cifra significativa pero en absoluto suficiente para hacer frente a los retos que impone la subida de tipos en Europa.

Hasta marzo, más de una decena de empresas había aumentado su deuda respecto al mismo período de 2021. "Las compañías van a tener que hacer un esfuerzo adicional importante para rebajar una deuda que en el selectivo supera los 160.000 millones de euros. Los buenos tiempos han terminado y quien más quien menos va a tener que ajustarse el cinturón", señalan en una de las mayores compañías del sector.

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