Es el se­gundo ya­ci­miento de gas del mundo y el cuarto de pe­tróleo a través del frac­king

Argentina sólo explota el 10% de Vaca Muerta diez años después de romper con Repsol

El semi arrui­nado país aus­tral pierde la opor­tu­nidad de ali­viar la crisis ener­gé­tica mun­dial

YPF
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Un gi­gan­tesco ya­ci­miento de pe­tróleo y gas po­dría ha­berse con­ver­tido en un bál­samo para la ac­tual crisis ener­gé­tica mun­dial, pero la falta de in­ver­siones y de ini­cia­tiva po­lí­tica man­tienen esta can­tera to­davía sin desa­rro­llar. Vaca Muerta se con­virtió en su mo­mento en la bestia negra para Repsol, porque la na­cio­na­li­za­ción de YPF (la pe­tro­lera cuyo 58% se en­con­traba en manos de la es­pañola) en 2011 solo sirvió para cer­ti­ficar el final del pro­yecto ar­gen­tino de Repsol.

La situación casi olvidada de Vaca Muerta se ha puesto de manifiesto después que el Gobierno de Argentina abriera un proceso de licitación, el pasado viernes, para la construcción en régimen de concesión de un gasoducto para el transporte de combustible procedente del braking de la formación de arenas bituminosas de la zona.

El nuevo gasoducto incrementará la capacidad de transporte en un 25%, según la licitación gubernamental. Las empresas interesadas tienen hasta el próximo 8 de julio para presentar ofertas. El gasoducto tendrá una extensión de 563 kilómetros y conectará la provincia de Neuquen con Salliquelo, una población a oeste de Buenos Aires, la capital. Su coste se estima en 1.500 millones de dólares.

Todo paralizado hasta ahora

Doce años después de la salida de Repsol, Vaca Muerta mantiene intactos sus 16.000 millones de barriles de petróleo y sus casi nueve billones de metros cúbicos de gas no han impedido que Argentina siga siendo un importador de gas natural. Y tampoco han constituido un bálsamo para la situación actual de crisis energética mundial.

“Argentina, que alberga el segundo depósito de gas de esquisto más grande del mundo, no puede ayudar a Europa, hambrienta de gas, que se esfuerza por obtener gas natural no ruso después de la invasión rusa de Ucrania. De hecho, Argentina ni siquiera puede ayudar a liberarse de su dependencia de las importaciones de energía en el corto plazo a pesar de los enormes recursos en el esquisto de Vaca Muerta”, señala el medio digital OilPrice.

El gran problema al que se enfrenta el país sudamericano en esta crisis energética es la lentitud en la construcción de gasoductos para llevar el gas de este yacimiento hasta sus vecinos, primero, y después al mercado mundial, a través del transporte de buques de gas licuado.

Se considera que Vaca Muerta es el segundo yacimiento de gas de esquisto más grande del mundo y el cuarto de petróleo a través de fracking. La lentitud de las obras ha catapultado una corriente crítica con los políticos. El gasoducto Néstor Kirchner, que debería llevar el gas hasta Buenos Aires, no estará construido hasta 2024. Mientras tanto, el país tendrá que importar gas por valor de 7.000 millones de dólares en este ejercicio.

Oportunidad

“En los últimos años, Argentina ha perdido la oportunidad de capitalizar los enormes recursos de gas al no avanzar en la infraestructura para llevar esos recursos a sus centros de demanda internos y al mercado global”, comenta OilPrice en su artículo. “Si Argentina hubiera hecho esos avances, podría haber ayudado en la crisis energética actual y podría haberse ayudado a sí misma con los ingresos por exportación de gas, considerando que Europa está más o menos dispuesta a pagar cualquier precio por el suministro adicional de GNL que reemplazaría al gas de gasoducto ruso”.

El diario británico Financial Times ha señalado que Argentina podría convertirse en un competidor en el mercado de Gas Natural Licuado (GNL) con el desarrollo este yacimiento, que sustituiría las importaciones de energía rusa. Hasta el momento sólo el 10% de la superficie de Vaca Muerta se encuentra en explotación. El Gobierno señala que en el momento de alcanzarse el 50%, el país anotaría unas ganancias anuales de 30.000 millones de dólares.

El presidente del país, Alberto Fernández, advirtió en una reciente visita a Berlín, que Argentina es “una reserva de lo que el mundo necesita en este momento: alimentos y energía”. Chevron, Petronas y Shell estarán entre las empresas internacionales que se beneficiarán si finalmente despega el desarrollo petrolero de Vaca Muerta en Argentina. La producción de gas “podría aumentar y hacer de Argentina un rival de Australia y Qatar en el mercado de GNL en un momento en que la demanda está creciendo”, según un informe reciente de S&P que recoge el Financial Times. El obstáculo es de tipo político, la prohibición de repatriar beneficios a las empresas que operan en el país, lo que reduce las inversiones.

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