La vi­ce­pre­si­denta del Gobierno re­chaza la in­ter­fe­rencia de Hernández de Cos en sa­la­rios y pen­siones

Yolanda Díaz desacredita al BdE pero su ataque se vuelve contra ella y contra España

Las re­co­men­da­ciones del go­ber­nador del Banco de España irritan al Gobierno aunque se ajustan a las del BCE y la UE

Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno.
Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno.

Las de­cla­ra­ciones de la vi­ce­pre­si­denta se­gunda del Gobierno y mi­nistra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en las que acu­saba de ig­no­rancia en ma­teria la­boral y de pen­siones al go­ber­nador del Banco de España, evi­den­cian la gran ten­sión a la que está so­me­tida la líder teó­rica de Unidas Podemos y los di­fí­ciles mo­mentos para su su­per­vi­vencia que atra­viesa el eje­cu­tivo de Pedro Sánchez. Las crí­ticas de Díaz se han vuelto en su con­tra, además de evi­den­ciar una total des­co­no­ci­miento de las re­co­men­da­ciones de la Comisión Europea para España, en su Paquete de Primavera del Semestre Europeo y las del BCE.

Dicho llanamente, las recomendaciones realizadas por el Gobernador del Banco de España en su reciente comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados, siguen escrupulosamente las indicaciones realizadas por la Comisión Europea el pasado 24 de mayo. En el mencionado Paquete de Primavera, Bruselas pedía ajustes a España para compensar la vinculación de las pensiones con la inflación, pues la Comisión ve necesario introducir mecanismos que mitiguen los riesgos para la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

La verdad duele. Parece que el Gobierno no quiera verla en este caso y busque solucionarla tratando de desacreditar la opinión de las instituciones independientes que no dicen lo que les gustaría oír a los miembros del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Lo ha hecho hasta la moderada Nadia Calviño con el Instituto Nacional de Estadística cuando le contrariaban sus previsiones de crecimiento o los datos del IPC, cuyo proceso de recogida de datos y publicación de los mismos ha mandado revisar.

Más ministros en la greña

En los últimos días lo han hecho Yolanda Díaz y José Luis Escrivá, quien también ha sido muy agresivo en sus expresiones con el Banco de España. El ministro de Seguridad Social ha criticado la falta de sofisticación del análisis que hace el Banco de España sobre el futuro de las pensiones. Llevado por su interés en desacreditar las propuestas o sugerencias de Hernández de Cos, como es la de introducir mecanismos de ajuste automáticos que garanticen la viabilidad del sistema de pensiones, Escrivá no ha dudado en dar la espalda a la evidencia internacional.

Dos de cada tres países miembros de la OCDE incluyen mecanismos de ajuste en sus sistemas de pensiones, por lo que abordan de forma automática o semiautomática la cuestión del equilibrio entre los ingresos y los gastos de la Seguridad Social. El caso más conocido es el de Suecia que salvó su sistema de pensiones de la quiebra con una regla que regula de forma automática los pagos ofrecidos a los pensionistas para evitar que los desequilibrios entre ingresos y gastos del sistema puedan acabar con todo el modelo de pensiones.

Frente a las descalificaciones de la vicepresidenta segunda de las propuestas del Gobernador de incluir también la moderación en las subidas de las pensiones, éstas coinciden especialmente con las recomendaciones de la Comisión Europea. En su mencionado Paquete de Primavera, la Comisión advertía de que la vinculación de las pensiones a la inflación aumentará el gasto en pensiones.

Cambio de posición

Es cierto que esta posición del Ejecutivo comunitario contrasta con informes anteriores en los que había alabado las medidas adoptadas por España. En cambio, ahora, solicita un plan de sostenibilidad fiscal que propicie la rebaja de la deuda y el déficit. Estas medidas son necesarias según Bruselas, para mitigar los riesgos para la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

Una línea similar sigue el Banco Central Europeo. En el caso de un eventual pacto de rentas, su vicepresidente, Luis de Guindos, ya a finales del año pasado, subrayaba la necesidad de evitar efectos de segunda ronda que impulsaran al alza las expectativas de inflación.

Recomendaba en concreto tomar como referencia en la negociación salarial la inflación subyacente en vez de la general, al considerar este índice más permanente y representativo de la evolución de los precios a medio y largo plazo.

Está previsto que el próximo jueves, cuando se reúna el consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, también debata esta cuestión de la recomendación de la moderación salarial y del incremento de las pensiones. De hecho, en todas las ruedas de prensa de Christine Lagarde tras dispararse la inflación, su recomendación ha sido apelar a la prudencia de los agentes sociales a la hora de negociar los incrementos salariales.

Pese a que el aspecto central de la reunión del emisor europeo debe ser el anuncio de la fecha de la subida de tipos de interés y de la eliminación de las medidas excepcionales de compra de deuda para superar los efectos provocados por la crisis de la pandemia de la Covid-19, también está prevista una nueva apelación a la moderación en las reivindicaciones salariales.

La vicepresidenta segunda del Gobierno sabe además que las ayudas de los 140.000 millones que nos llegarán de Bruselas hasta el 2026, cuyo ritmo de utilización es muy bajo, se tienen que negociar cada vez que se reclaman nuevos desembolsos. Una parte de ellos no los podremos recibir si no se cumplen con las indicaciones en materia laboral y de pensiones que hagan la Comisión y el Consejo. Y Yolanda Díaz lo sabe.

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