OPINIÓN

Unidad de Recobros, muy Sres. míos...

Impagos
Impagos

Las fi­nanzas están mal en todo el mundo. Los ban­cos, a la vez que sacan punta a un pelo, no quieren que­darse atrás en la foto de los más al­tos, los más lis­tos, los que más crecen …. y los que con­ta­bi­li­zarán la mo­ro­sidad cuando ellos ya no es­tén, bien por as­censo en fun­ción del ne­gocio con­se­guido, bien por un fi­chaje re­lum­brón de los que se re­señan en las pá­ginas de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción eco­nó­mi­cos.

El texto que sigue a continuación es una ficción del autor, que únicamente pretende arrancar una sonrisa al lector, con la reseña de dos cartas que envían los morosos a su banco, en España y en Latinoamérica, simulando la realidad de los hechos y su contenido, desfiguradas en los nombres y destinatarios.

Cualquier país de Latinoamérica. Licenciado Gerente de Crédito del Banco de Fomento Agropecuario. Licenciado: Acuso recibo de su carta por cuenta del Banco en la que me reclama una letra que les debo desde hace 18 meses y amenazándome -si no la pago- con enjuiciarme a través de su Departamento Legal que dirige el doctor LMC, para causarme serias dificultades.

Me amenaza Ud. con ese doctor porque es enemigo del Licenciado FB y Ud. sabe que yo fui miembro del Plenario del Norte de Acción Popular y que defendí la candidatura de dicho Licenciado. Hace años compré a plazos un aserradero de algarrobos. Al siguiente, adquirí, también a plazos, una yunta de bueyes, una carreta, una escopeta de cartuchos, tres chanchos y dos caballos. Todo ello con un Préstamo del Banco de su digna dirección. Siguiendo en orden, el aserradero se incendió, no quedó sana ni una viga. Un caballo se me murió y el otro se lo presté a un hijo de la gran p… que me lo mató de hambre. Los comuneros de la guerrilla se comieron los tres chanchos en los festejos del primer aniversario de la Revolución.

Luego se murió mi padre. A mi hermano lo metieron preso por la política. Un camionero del pueblo colindante abusó de mi hija mayor y tuve que darle 850 pesos a un enfermero de La Tercera División Ligera para que le sacara el hijo que le había dejado en la barriga ese desgraciado.

En ese mismo año, mi hijo mayor tuvo paperas, se le corrieron hasta los coj…, y el enfermero tuvo que caparlo para salvarle la vida. Un año más tarde alquilé un bote para irme con mis hijos a Guyana; el bote se volteó y se me ahogó un hijo, justamente el que no estaba capado. Y mi mujer se fugó con el sacristán de la Iglesia del pueblo, un tal Patiño y se llevó toda mi ropa para dársela al cab….

Para contentarme me casé con la querida que tenía, pero la pendeja ésta se demoraba en atenderme y me tenía desbaratado de la cintura. La llevé a consulta al brujo de Monsefa y me recomendó que primero tenía que accionarla: así que esa noche preparé mi escopeta y cuando estábamos en la culadera disparé un tiro por la ventana, la hembra se asustó y del brinco que pegó me movió la escopeta y la perdigonada mató a la última vaca que me quedaba porque a la otra la mató un hijo put… de ingeniero de la Estación experimental de Ayuda al campesino del Ministerio de Agricultura que vino a vacunarla contra la aftosa.

En los últimos años me ha ido peor. Me puse a sembrar arroz, vino la sequía y me quedé sin un miserable grano; me puse a sembrar cebollas y se salió el río y me las pudrió todas. A mi mujer le pegó una purgación un sargento de caballería que vivía en mi casa y era mi compadre. A mi hijo chiquito se le ocurrió limpiarse el culo con una hoja de plátano (porque no teníamos para papel) y como tenía foliador le salieron almorranas. En estos momentos estoy, y después de todo esto Ud. me manda decir "que si no pago voy a tener problemas".

Cobrarme a mí es más difícil que culearse a un loro por el pico, pero si Ud. lo estima conveniente puede mandarme al Sr. LMC de los coj… para que le explique la preocupación que en los mismos me crea. Ahorita mismo, señor licenciado, me pongo a su disposición para colgar la misiva en el sitio útil que imaginarse pueda.

Cualquier Banco en España. Asesoría Jurídica. Muy Sr. Mío:

Acuso recibo de su atenta del nueve de los corrientes, manifestándole enseguida que me alegro haberla recibido, porque hace tiempo que la esperaba, y paso a contestarles.

En primer lugar, les diré que lamento enormemente haberme visto forzado a producir y mantener todo este tiempo este impagado, porque hay de por medio personas de toda mi estima y consideración, que por nada hubiera querido defraudar. Y hasta tal extremo esto es cierto que, ante la imposibilidad absoluta de hacer frente a este compromiso, sufrí un día un intenso ataque de nervios que me obligó, incluso, a guardar cama una temporada.

Sin embargo, no es menos cierto que en gran parte la culpa de ello se debe al hecho lamentable de que ustedes me ofrecieron, y yo acepté, un préstamo sin previamente haber tenido relación alguna ni conocernos. Como a pesar del prestigio y la enorme solera de esa Entidad, el asunto estaba mal enfocado desde el principio, pues así ha sido el final.

Y abundando en la teoría de que “está de moda”, el Banco me facilitó una tarjeta de crédito, a mí, que en realidad no tengo donde caerme muerto. Pensando que “en el tomar no hay engaño”, me dije que “al freír será el reír y al pagar será el llorar”. El Banco tiene las espaldas más anchas que yo, pensé, pues que aguante, “a lo hecho, pecho”. A lo peor luego, con esta carta, hasta me plantean ustedes un asunto litigioso y me procesan. Más se perdió en Cuba. Pero es que, si no lo digo, reviento. Pero yo pregunto: ¿No es lo mismo poner una tarjeta de crédito en manos de una persona insolvente, solo porque su nombre figura en cualquier listado, que poner una pistola cargada en manos de un niño? Ese es un riego que hay que correr. Ya sé que es inútil tratar de demostrarle a un banco que se ha equivocado. Los errores se pagan, y ustedes deben reconocer que conmigo se han equivocado.

Y no crean ustedes que me estoy relamiendo de gusto al decirle estas cosas. Esto de ser pobre y tener necesidades, es una pena. Pero en el fondo y aunque a estas alturas esté usted ya un poco cansado de leer esta carta sin haber llegado a obtener la solución que me pide, tendrá usted que reconocer que en el fondo tengo más razón que un santo. Pero como ustedes lo que quieren son soluciones para recobrar su dinero, le propongo lo siguiente, a ver qué le parece:

Lo mismo que han sabido encontrar mi nueva dirección, pues de mi anterior domicilio me tuve que marchar por desahucio, me persono en el banco, y teniendo siempre en cuenta que no tengo un duro, me dan ganas de pedirles un nuevo crédito, grande, con el que iniciar un nuevo negocio, a ver si eso me permitiera salir a flote; con ello les pagaría a ustedes y empezaría a prosperar, pero me temo que esto es una utopía. De todas formas, me insinúo. Y nada más. Rogándoles perdonen esta carta tan larga, aprovecho la ocasión para ponerme incondicionalmente, sin dinero eso sí, a su disposición y saludarles muy cordialmente.

Antonio CAMPOS http://www.es.ancamfer.wordpress.com

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