Problemas de se­gu­ri­dad, re­trasos su­ce­si­vos, pér­didas e in­cre­mento de costes

EDF sufre su peor crisis nuclear y pone en duda el desarrollo de más proyectos

La eléc­trica pú­blica fran­cesa tiene pa­ra­li­zados la mitad de sus 56 reac­tores nu­cleares

Electricité de France, EDF.
Electricité de France, EDF.

La eléc­trica pú­blica fran­cesa EDF tiene des­cen­trados a los in­tereses po­lí­ticos y eco­nó­micos ga­los. Y los mo­tivos son preo­cu­pan­tes: sus pro­blemas de se­gu­ridad en las cen­trales nu­clea­res, que afectan a casi una cuarta parte del parque na­cio­nal, y los re­trasos acu­mu­lados en el desa­rrollo de sus nuevos pro­yectos en Francia (Flamanville) y en el Reino Unido (Hinckley Point), cuyos costes fi­nan­cieros se han dis­pa­rado. Una si­tua­ción de larga du­ra­ción en su so­lu­ción y que además viene de le­jos, pero que se ha com­pli­cado con el en­ca­re­ci­miento de la energía por la guerra de Ucrania y la in­fla­ción.

Pese a todo ello, que ha encarecido la factura de la electricidad a los franceses, el recién reelegido presidente de la República, Emmanuel Macron, no contempla renunciar a su megalómano proyecto de 14 nuevos EPR (reactores de última generación). De hecho se ha comprometido a que los seis primeros entrarán en servicio en 2035 (con una inversión mínima de 50.000 millones de euros) y los demás en el 2050.

Largo me lo fiáis, Sancho, que diría Din Quijote. Lo que más preocupa de momento, en relación la situación crítica de EDF, son los graves problemas de seguridad que afectan a por lo menos un 20% de los 56 reactores nucleares, el segundo parque nuclear más importante del mundo después de Estados Unidos. Se trata de unas fisuras y unas corrosiones descubiertas en los circuitos de 12 reactores de 900MW, 1.300 MW y 1450MW, que están paralizados y cuya reparación no será nada sencilla. La Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) gala habla de “años” para resolverlos, sin descartar, además, el riesgo de que algunos de los restantes 44 reactores sufran los mismos problemas.

Según las versiones más optimistas, dichas fisuras y corrosiones no están de momento relacionados con alguna presunta vetustez de los reactores afectados, sino que apuntan más bien hacia defectos de “diseño”, y que solo afectarían a aquellos reactores más antiguos, con “tecnología de origen norteamericana”. O sea, según los expertos galos, cabría descartar el riesgo de encontrar los mismos problemas de seguridad en los reactores más modernos, cuyo diseño y construcción fue un 100% responsabilidad de EDF.

Baja producción

Los problemas actuales de la eléctrica francesa, sobre todo en relación con el bajo nivel de “disponibilidad” de su parque nuclear, van más allá de los 12 reactores con fisuras y corrosiones en los circuitos de máxima seguridad. De hecho, no es solo un 20% del parque sino la mitad de los 56 reactores, los que EDF tiene ahora mismo fuera de servicio. Si su producción está en mínimos históricos, es también porque tiene a otros 16 reactores parados, unos por culpa de las exigentes “revisiones técnicas decenales”, otros por recargas periódicas de combustible.

Tener a los reactores parados varios meses para revisión es la mejor solución para que puedan funcionar una década más con máxima seguridad, explican los responsables del sector. En todo caso, se da por descontado que la producción nuclear gala quedará este año entre los 280 y los 300 TWh. O sea, unos 100TW por debajo de la media de los últimos años, en los cuales el parque nuclear ya solo solo representa un 67% de la producción eléctrica nacional, lo que constituye el nivel más bajo registrado desde las décadas de 1980-2000.

Cesión a terceros

Ocurre, además, que de acuerdo con la normativa europea la eléctrica publica gala tiene que desprenderse de una parte importante de su generación nuclear, cediéndola a la competencia a precios de saldo. Así, según los expertos del sector, EDF nunca estuvo tan vulnerable como en estos momentos. Su deuda financiera, por ejemplo, supera los 43.000 millones de euros, y sobre todo no está en condiciones de controlar sus costes ni de alcanzar sus previsiones más optimistas.

Aquello de “a perro flaco todo son pulgas” se puede aplicar perfectamente a EDF. Con la mitad de sus 56 reactores nucleares paralizados, su producción se encuentra en mínimos históricos y teniendo que ceder una parte a la competencia a precios de saldo. De hecho, la eléctrica gala genera menos ingresos que nunca, con un impacto negativo de hasta 18.000 millones de euros sobre el EBITDA, 4.000 millones por encima de las previsiones iniciales de la compañía, que además tiene pendiente une dura reestructuración, como es la segregación de sus actividades (nuclear, renovables, hidráulica) y la entrada de inversores privados en las más rentables.

Cabe recordar que EDF lleva años acumulando problemas – y pérdidas, con sus proyectos de nuevas centrales nucleares equipadas con reactores EPR. En Francia, la construcción de la central de Flamanville, equipada con un reactor de 1.650 MW, es una pesadilla. El proyecto acumula un retraso de 11 años, con una inversión de casi 13.000 millones de euros, cuatro veces más de la prevista inicialmente. Lo mismo pasó con el proyecto finlandés de Okiluoto, que solo entró en servicio en pasado mes de marzo, con un retraso de 12 años.

A ello hay que añadir los dos EPR reactores del proyecto británico de Hinckley Point, donde EDF tiene como socio al chino CGN con una tercera parte del capital. La construcción acumula dos años de retraso, y según las últimas previsiones solo estará terminada en junio de 2027, con que el coste de 18.000 millones previsto inicialmente subirá a 25.000 millones. Hinckley Point es la única central nuclear en construcción en Reino Unido, que ya tiene 8 en servicio, con un total de 15 reactores. Una de ellos, Hinckley Point B, fue construido en 1976 por EDF. Su cierre fue programado para el mes de julio de este año, pero será probablemente aplazado.

La eléctrica francesa participó igualmente en la construcción de otros dos reactores EPR de 1.650MW situados en Tischan (China), y que fueran los únicos cuya fecha de puesta en servicio (2018 y 2019) estuvo en línea con las previsiones iniciales. Sin embargo, uno de ellos lleva paralizado desde julio de 2021, por motivos de seguridad, que pusieron a las autoridades norteamericanas en estado de alerta. Sin embargo, su gravedad aún no está del todo clara. EDF financió el 30% del proyecto, cuyo principal accionista, con un 70%, es el habitual socio chino CGN.

Cabe recordar que pese a su salida a Bolsa en 2005, la eléctrica francesa, con 167.000 empleados, sigue en manos del Estado, con casi un 85% del capital. El objetivo de Macron, con el llamado “Plan Hércules” que volverá a plantear a las autoridades comunitarias, el Estado seguirá asumiendo el peso económico de toda la actividad nuclear, y para facilitar la llegada de nuevos inversores privados, rebajará los niveles de regulación estatal de las actividades rentables.

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