Un se­nador de­mó­crata de­nuncia la ele­vada co­mi­sión que se cobra a los co­mer­cios

En Estados Unidos se culpa a las tarjetas de crédito del descontrol de los precios

El di­nero de plás­tico al­canzó los 10.000 mi­llones en España, con fuerte des­censo du­rante la pan­demia

Tarjetas de crédito.
Tarjetas de crédito.

La in­fla­ción dis­pa­rada se ha con­ver­tido en la pe­sa­dilla de medio mundo, y de la otra mi­tad, que ya le gus­taría te­nerla. Mientras los bancos cen­trales re­cetan subida de los tipos de in­terés contra el alza de los pre­cios, ana­listas po­lí­ticos y eco­nó­micos no en­cuen­tran una única causa a los pre­cios dis­pa­ra­dos. Antes pa­recía claro que era la po­lí­tica del di­nero ba­rato e ili­mi­tado, luego fue la guerra en Ucrania, amén de la ener­gía. Ahora, la moda en Estados Unidos es culpar a las tar­jetas de cré­dito.

Allí se ha generalizado la crítica sobre que la tarifa de intercambio que las compañías de tarjetas de crédito cobran resulta excesiva. Pat Buchanan echa por tierra en el medio digital Townhall las críticas de los demócratas hacia el dinero de plástico, representado por compañías del prestigio de Visa, Mastercard o American Express. Buchanan señala que esta tasa se encuentra situada entre el 1% y el 3% del precio de cada transacción.

“Si los minoristas no quieren pagar el costo porque piensan que es exorbitante, no tienen que aceptar tarjetas y sólo pueden aceptar efectivo. Pocos minoristas no toman plástico todos los días para evitar pagar las tarifas”, porque consideran que los minoristas ven que los beneficios superan los costes.

El artículo señala que las tarjetas que habían comenzado como un artículo para ricos han generalizado su uso en todas las capas de la sociedad. “Muchas tiendas ya ni siquiera aceptan efectivo en el mundo posterior a Covid. Los beneficios y las comodidades de pagar con una tarjeta de plástico ascienden fácilmente a decenas de miles de millones de dólares para minoristas y compradores”, señala Buchanan.

Las tiendas se benefician porque los compradores no tienen que tener dinero en efectivo para hacer compras y también, porque no tienen que lidiar con el intercambio de efectivo, lo que puede provocar robos por parte de empleados sin escrúpulos en el registro.

En Estados Unidos, el senador demócrata Dick Durbin realizó un pronunciamiento contra las tarjetas. “Vamos a hablar sobre una tarifa oculta que alimenta los incendios de la inflación en todo Estados Unidos todos los días. Lo que quizás no sepan es que esta tarifa por deslizamiento está contribuyendo al problema de la inflación”.

Por encima del 8%

El crecimiento de los precios en Estados Unidos se encuentra situado en el 8,3% mientras que en España se ha disparado hasta el 8,7% a pesar de las medidas adoptadas por el Gobierno para frenar la carrera de los precios.

El uso de las tarjetas se ha mostrado bastante estable en los últimos meses en nuestro país. Lejos de los 13.000 millones de euros registrados en los tres años previos a la pandemia, en 2020 el saldo se redujo hasta los 10.691 y en 2021 cayó hasta los 10.061 millones.

En España, los comercios pueden obligar a pagar con efectivo en cantidades hasta 30 euros, pero a partir de ahí están obligados a admitir otras modalidades de abono, como las tarjetas o las transferencias bancarias. Hay que recordar que como no se necesita el PIN para compras hasta 30 euros, en caso de no querer copia de la transacción se debe ver muy bien los importes que se marcan para evitar sobresaltos en cuenta corriente.

En su defensa a ultranza de las compañías de tarjetas, Buchanan indica que “esas tarifas cubren el costo de la seguridad y la protección contra el fraude, las mejoras de infraestructura y los programas de beneficios para el consumidor, como reembolsos en efectivo y recompensas”.

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