Su ele­vado precio ha roto la re­cu­pe­ra­ción de la si­de­rurgia y su com­pe­ti­ti­vidad

Las siderúrgicas reclaman pagar por la electricidad lo mismo que las francesas

Unesid cri­tica que el tope al gas no ha fun­cio­nado ni los costes del trans­porte han ba­jado

Bernardo Velázquez, presidente, y Andrés Barceló, Unesid.
Bernardo Velázquez, presidente, y Andrés Barceló, Unesid.

El ele­vado coste de la elec­tri­cidad ha roto la re­cu­pe­ra­ción que la in­dus­tria si­de­rúr­gica había ini­ciado en 2021, gra­cias a la fuerte de­manda que había em­pren­dido la cons­truc­ción y los bienes de equipo. Un inade­cuado di­seño del sis­tema de fi­ja­ción de pre­cios eléc­tricos y la subida del gas se han con­ver­tido en una seria ame­naza para com­pe­tir. La pa­tronal Unesid re­clama las mismas ta­rifas que re­ciben las em­presas fran­ce­sas: 42 eu­ro­s/MWh, además de un marco re­gu­la­torio pre­vi­si­ble.

“La siderurgia es un sector electrointensivo que no puede sostenerse con unos costes energéticos como los actuales”. Es el mensaje que el presidente de Unesid, Bernardo Velázquez, ha transmitido con motivo de la junta general. La siderurgia emprendió en 2021 la recuperación que había perdido por la pandemia pero el elevado coste de la electricidad, que arrancó a partir del último trimestre del año, ha trastocado parte de lo que habría sido un ejercicio histórico, gracias a la demanda y al aumento de los precios de los productos.

Velázquez comentó que la bajada del IVA al 5% beneficia a las familias pero no a las empresas siderúrgicas. El dirigente de Unesid afirmó que el tope al precio del gas, de momento, “no ha funcionado”. Como tampoco se han visto resultados positivos en cuanto a la bajada de los precios del transporte por carretera. “El Gobierno se ha comprometido pero no vemos resultados”, dijo.

En 2021, el sector logró recuperar la producción de acero hasta los 14,2 millones de toneladas, lo que supone un crecimiento de un 28% respecto a 2020. El despegue de la construcción y de los bienes de equipo contribuyó a esta recuperación, mientras que la automoción -afectada seriamente por la crisis de suministro de semiconductores-, redujo la demanda. El consumo fue de 13,1 millones de toneladas, con un aumento del 12,1%.

Subida espectacular en el segundo trimestre

La recuperación fue especialmente intensa en el primer semestre del año, con un aumento de la actividad del 6,6% en el primer trimestre y del 75% en el segundo. En cambio, esta senda de fuerte crecimiento se rompió en la recta final del año, cuando empezó la presión del precio de la electricidad, con cotas nunca registradas, muy próximas a los 400 euros/MWh.

Según los directivos de Unesid, el Gobierno tardó en reaccionar pese a que, desde comienzos del segundo semestre, “ya se alertaba del fenómeno”. A partir de octubre pasado, el sector se enfrentó a un coste eléctrico que rozó los 200 euros por MWh de media mensual y, a partir de ahí, se ha mantenido entre los 187 euros de mayo y los 283 de marzo.

Velázquez insistió en que “es necesario contar con estabilidad regulatoria para facilitar la inversión”, un factor que el presidente de Unesid calificó de “imprescindible en los próximos años”. Para el dirigente de la patronal, la industria siderúrgica es un sector altamente electrointensivo que “no puede sostenerse cargando con costes energéticos de esta magnitud”. Este encarecimiento ha sido consecuencia de la escalada de los precios del gas y de un inadecuado diseño del sistema de fijación de precios”, ha recalcado.

El tope al gas no ha funcionado

En este sentido, ha comentado que, al ser un mercado regulado, el Gobierno ha puesto en marcha distintas medidas y “la última de ellas de topar el precio del gas para la electricidad no ha demostrado el efecto esperado”. Velázquez ha reiterado que el sector necesita “un marco estable y un precio de la energía competitivo”.

La patronal siderúrgica reivindica las mismas tarifas que las empresas del ramo reciben en Francia, con un precio de 42 euros/MWh. “Eso es lo ideal. Lo que no es ideal es lo que se mueve en el pool”, ha subrayado.

Además del alto coste de la energía, el presidente de Unesid ha comentado las dificultades a las que se enfrentan las empresas con el transporte de productos y aprovisionamientos. Desde la pandemia, la logística no ha logrado recuperar la normalidad. Velázquez indicó al respecto que “seguimos esperando que se desarrolle el aumento de la masa máxima de los camiones, tal y como se reguló en el Real Decreto Ley de marzo pasado”.

Respecto al ejercicio actual, ha comentado que la producción ha bajado ligeramente en el primer trimestre, debido a la guerra de Ucrania y a los altos precios de la electricidad. La demanda, en cambio, se ha mantenido impulsada por las importaciones de terceros países. En el caso de Argelia, las exportaciones han descendido de forma apreciable.

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