La pan­demia y la di­gi­ta­li­za­ción, claves de la in­se­gu­ridad

Los errores humanos explican el 90% de la piratería informática

Los pro­pios usua­rios cons­ti­tuyen la pri­mera línea de de­fensa de la se­gu­ridad in­for­má­tica

Ciberseguridad
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La pri­mera línea de de­fensa contra la pi­ra­tería in­for­má­tica hace aguas. Así lo ha puesto de ma­ni­fiesto la mul­ti­na­cional IBM. La ma­yoría de los ata­ques ci­ber­né­ticos son po­si­bles gra­cias al error hu­mano. La pan­demia ha cons­ti­tuido un tram­polín para los de­frau­da­dores en Internet, que han am­pliado su radio de ac­tua­ción porque el te­le­tra­bajo ha ex­puesto las redes em­pre­sa­riales al es­cru­tinio de estos de­lin­cuen­tes.

La mayor actividad delictiva por Intenet ha encontrado también en el proceso de digitalización un auténtico maná, al poner al descubierto innumerables redes corporativas y exponerlas a los ataques de los piratas informáticos.

Se requiere una mayor seguridad, pero el exceso de complejidad en estos sistemas lo único que consigue es incrementar los agujeros por los que puedan penetrar los ciberdelincuentes.

Esta es la razón por la que el principal reto en estos momentos es la concienciación y las buenas prácticas de los usuarios, cuyos equipos han quedado muy expuestos. Según IBM, el 90% de los ataques se producen por malas prácticas de los usuarios.

El segundo reto es saber afrontar las nuevas amenazas que surgen con los avances tecnológicos, que al tiempo que suponen nuevas oportunidades de negocio conllevan peligros, por la confluencia de aspectos tecnológicos y humanos.

Un tercer reto en cuestiones informáticas es la utilización de herramientas cada vez más sofisticadas. Entre estas se encuentran la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, que se están utilizando para una mayor anticipación en la identificación de los ataque, así como los recursos para neutralizarlos.

El cuarto desafío del sistema es alcanzar la sostenibilidad entre tanta innovación, como es el caso del internet de las cosas, que permite que muchos dispositivos puedan compartir información y datos confidenciales. “Como resultado, la infraestructura tecnológica se está volviendo insostenible debido a diversas amenazas maliciosas y errores no intencionales. Es imperativo lograr una infraestructura TIC más sostenible brindando soluciones que sean seguras y garanticen la privacidad”, ha indicado David Megías, director del Instituto Interdisciplinar de Internet.

Al descubierto

Un quinto reto en la seguridad informática es el que se deriva del hecho de que los datos personales no tienen que provenir de un ciberataque, sino que pueden quedar al descubierto por agujeros de seguridad en las propias plataformas o el desconocimiento de los usuarios sobre este tipo de vulnerabilidad.

“El gran desafío es hacer que la seguridad y la privacidad de los datos sean compatibles para que la tecnología sea utilizable y podamos trabajar cómodamente con ella mientras protegemos nuestros sistemas y datos", indica Helena Rifà, directora del Máster en Ciberseguridad y Privacidad, de la Facultad de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones de la UOC.

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