La rá­pida subida del Euribor es un arma de doble filo para el sector fi­nan­ciero

La fiebre del tipo fijo revienta la hoja de ruta de la banca en hipotecas

Los com­pra­dores de vi­viendas aprietan a la banca más que nunca en pre­cios

Hipotecas fijas.
Hipotecas fijas.

Un prés­tamo a fijo a pre­cios del primer tri­mestre del año se ha con­ver­tido en la pieza más bus­cada en el pro­ce­loso mer­cado hi­po­te­cario es­pañol. Con una vo­ra­cidad des­co­no­cida ahora, los clientes aprietan las cla­vijas a los bancos tanto en las ofi­cinas como a través de las pla­ta­formas hi­po­te­ca­rias 'online' para blindar sus prés­tamos de la subida del Euribor, que ha está rom­piendo re­gis­tros a una ve­lo­cidad im­pen­sable cuando em­pezó el año.

"Habíamos acostumbrado a los clientes a hipotecas a tipo fijo que en algunos casos estaban más cerca del 1% que del 2%, y ahora algunas entidades empiezan a plantear tipos del 3% o más. La subida se está produciendo a una velocidad de locos, que los clientes no quieren encajar. Ahora más que nunca quieren hipotecas fijas, y eso está poniendo a los bancos en una posición complicada", señalan fuentes del sector.

¿Por qué? La razón tiene que ver con los equilibrios necesarios para mantener la producción. Los compradores de casas siguen eligiendo de forma muy mayoritaria el tipo fijo a la hora de formalizar una hipoteca -en marzo, el INE asignaba a estos préstamos una cota de casi el 75%- por lo que los bancos que más habían apostado por el tipo variable se están viendo obligados a cambiar el paso para no perder nuevos clientes.

En febrero, varias entidades de primer nivel, con Bankinter a la cabeza, iniciaron una estrategia muy agresiva consistente en rebajar los precios de las hipotecas variables al mismo tiempo que encarecían las fijas. En ese momento, el sector se frotaba las manos anticipando que las subidas escalonadas de tipos de interés en Europa tirarían al alza poco a poco de un Euribor que ya por entonces había iniciado el despegue.

Realidad supera la ficción

Por entonces, los distintos servicios de estudios jugaban con la expectativa de que el gran indicador para fijar el precio de las hipotecas variables acabaría 2022 alrededor del 0,3% ó del 0,4%. Pero la realidad ha desbordado todas las expectativas. El Euribor cerró la última jornada de mayo en el 0,39%, y quien más quien menos ya lo ve buscando el nivel del 1% a finales de este año o el comienzo de 2023.

Una subida extraordinaria que va a disparar el margen de intereses de la banca pero que, por la velocidad, es un arma de doble filo para el sector. Los bancos están perfilando una oferta de hipotecas variables ultra competitivas, con grandes rebajas tanto de los tipos fijos iniciales que aplican los primeros 12 meses como de los diferenciales. Pero a la gran mayoría de los futuros hipotecados lo que les preocupa es la subida del Euribor.

"Hay cierta sensación de pánico entre los clientes. Nos habría gustado una transición ordenada desde el tipo fijo hacia el variable, pero la brusquedad de la subida de tipos está provocando mucho desasosiego. Ahora el cliente fuerza para conseguir tipos fijos asequibles y hay que hacer un esfuerzo, porque el riesgo es perder ese cliente. Y tenemos que seguir manteniendo muy activa la producción de préstamos", señalan en una entidad mediana.

Por lo tanto, los bancos que habían renunciado a las hipotecas fijas están reculando para volver a ofrecer tipos todavía atractivos -en el entorno del 2%- a los potenciales clientes de mejor perfil. Muchos están teniendo que reaccionar sobre la marcha ante un cambio de escenario de tipos de interés en Europa que está obligando a las entidades a poner sobre la mesa estrategias flexibles y agresivas según el momento.

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