La subida de tipos en Inglaterra y Suiza pro­voca otra re­ti­rada de di­nero de los in­ver­sores

El BCE no vence ni convence en medio de otra desbandada en las bolsas

La im­po­tencia de los mer­cados cues­tiona la cre­di­bi­lidad de los bancos cen­trales

Bolsas
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Los ges­tores sacan la ban­dera blanca. Así, sin con­tem­pla­cio­nes, reac­cionan los dueños del di­nero a la ca­ta­rata de es­tí­mulos ne­ga­tivos que se de­rrama sobre los mer­cados mun­dia­les. La úl­tima sor­presa ne­ga­tiva ha lle­gado de la mano del Banco de Suiza y la ines­pe­rada subida de los tipos de in­terés -la pri­mera desde 2007- hasta el -0,25% desde el -0,75% an­te­rior. El is­lote eco­nó­mico hel­vé­tico tam­poco re­siste las pre­siones in­fla­cio­nis­tas.

Mucho más descontada estaba la subida de tipos del Banco de Inglaterra hasta el 1,25%, el nivel más alto desde 2009. La institución sigue de cerca los pasos de la Reserva Federal, que mete una presión extraordinaria al resto de bancos centrales y muy directamente al Banco Central Europeo (BCE), que no moverá ficha hasta julio. Tarde, muy tarde, visto el panorama general y la fuga constante de dinero de los mercados.

“Hasta aquí hemos llegado. De momento, paramos las máquinas ante la imposibilidad de ejecutar una estrategia basada en expectativas razonables. El que sepa dónde estarán los tipos de interés a la vuelta del verano que haga el primer movimiento. Nosotros nos declaramos incapaces de hacer una previsión mínimamente realista sobre el estado del mundo a medio plazo”, aseguran en una de las grandes gestoras españolas.

Nada que no estén haciendo ya algunos gigantes. BlackRock ya ha anunciado que mantendrá una posición neutral en acciones en un horizonte entre los 6 y los 12 meses. Otra forma de decir que no les seducen las valoraciones que presentan las bolsas -el S&P 500 ya cae cerca de un 25% en lo que va de año y el Ibex 35 trata de aferrarse desesperadamente al soporte de los 8.000 puntos- porque la caída está lejos de terminar.

Ya habrá oportunidades más adelante, porque ahora lo que manda es el temor a una recesión. Un veterano gurú de Wall Street como Michael Novogratz predice sin rubor un colapso de la economía estadounidense. Viene por delante otra subida de tipos de 50 ó 75 puntos básicos en julio en la primera economía del mundo, y crece la sensación de que la Reserva Federal tiene que poner toda la carne el asador monetario incluso a costa de achicharrar el PIB estadounidense.

En las firmas de inversión creen que cualquier tentativa de compra de acciones ahora "es suicida. Si te has quedado atrapado, la consigna es esperar. Pero en caso contrario, lo mejor es estar en liquidez y esperar tiempos mejores. Y más con un largo y duro verano por delante que vendrá cargado de turbulencias. La mayoría de los inversores ya han echado el candado a sus carteras a la vista de que la situación no deja de empeorar", señalan en un gran bróker.

Lo peor, en Europa

La situación es especialmente delicada en la zona euro, por la inacción del BCE y la falta de concreción de sus mensajes. La institución se encuentra desbordada por las fuertes ventas de bonos de los países periféricos y el rally de las primas de riesgo, así como por el desplome de las valoraciones de las bolsas. Con estas cartas sobre la mesa, la reunión extraordinaria del miércoles tuvo mucho más ruido que nueces y decepcionó al mercado.

“Hay una sensación terrible de que el BCE improvisa. Los inversores quieren decisiones contundentes, no líneas de actuación sin concretar que siembran más incertidumbre que otra cosa. En cuanto el mercado ha hecho una segunda lectura de sus mensajes, las bolsas se han vuelto a caer”, señalan fuentes bursátiles, que coinciden en que la red de seguridad del BCE es cada vez más endeble. Mientras, el dinero sigue saliendo a toda velocidad de los activos con riesgo.

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