Las em­presas del sector dejan de in­gresar casi 300 mi­llones en cinco meses

El fuerte retraso en la entrega de vehículos le cuesta al renting el 13% de su negocio

Algunos fa­bri­cantes du­plican plazos de hasta ocho meses ante la falta de chips y ca­bles de Ucrania

Endesa y el renting eléctrico.
Endesa y el renting eléctrico.

Que tu ne­gocio se re­duzca en 292 mi­llones de euros en apenas cinco meses es para po­nerte a pensar en so­lu­cio­nes… Y en eso están las em­presas de ren­ting es­pañolas que han de afrontar los efectos de esa tor­menta per­fecta que asola a las in­dus­trias au­to­mo­vi­lís­ticas eu­ro­peas y es­pañola a la hora de en­tregar a sus clientes los co­ches que han com­prado. Como ocu­rría con las lí­neas de te­lé­fono en los años no­venta del siglo pa­sado, las listas de es­pera se pa­recen a las del mé­dico.

El consumidor que quiera comprarse un coche -ya sea particular, autónomo o empresa- debe saber que, a día de hoy, tendrá que esperar entre tres y cuatro meses si lo que quiere es un vehículo con motor de combustión y hasta ocho meses si es eléctrico.

Esta crisis de suministro de vehículos le ha costado a las empresas de renting españolas la pérdida del 13,45% del negocio en términos de vehículos matriculados y el 11,24% en términos monetarios. Ducho de otro modo, hasta junio, la inversión en vehículos de la industria del renting española ha bajado desde los 2.329 millones de los cinco primeros meses de 2021 hasta poco más de 2.067 millones; es decir, una caída de ingresos del 11,24%. Eso supone que el mercado español del renting automovilístico se ha mermado a una velocidad de casi 60 millones de euros al mes.

El presidente de la Asociación Española de Renting de Vehículos, José-Martín Castro, pone el acento en las soluciones que las empresas del sector han adoptado: “las compañías de renting han tenido que hacer enormes esfuerzos de gestión en los últimos meses, para dar soluciones de movilidad a sus clientes. Las compañías, en algunos casos, ofrecen ampliación de contratos; en otros, asesoran a sus clientes para que anticipen la renovación de sus flotas o les animan a elegir otros vehículos, modelos o versiones con una disponibilidad más alta".

“La realidad es que los clientes cada vez se decantan más por la fórmula del renting, que ya supone una de cada cuatro matriculaciones; por lo que deseamos que los fabricantes tengan transparencia y sean responsables en el cumplimento de los plazos, ya que hay que garantizar la movilidad de los clientes”, señala Castro.

De los más de 374.300 vehículos matriculados en España durante los cinco primeros meses del año, 94.700 se vendieron a través de una empresa de renting. Por tipología, los vehículos que más financian las empresas del sector son los derivados, furgonetas y pick up, donde el renting copa el 33,60% del mercado en lo que va de año. Es decir, cinco puntos porcentuales más que en el mismo periodo de 2021, un crecimiento ligeramente inferior al obtenido en el sector Empresa, donde el renting representa el 44,23%, frente al 38,03%, que se registraba a mayo de 2021.

Solo se salvan coreanos y japoneses

El presidente de las empresas de renting españolas señala otro elemento más: los retrasos van al alza. “Los fabricantes se han visto obligados a reducir el número de vehículos producidos, lo que está impactando en los plazos de entrega. Desde el sector del renting vemos que, en algunos casos, estos plazos de entrega se han duplicado”.

Tal como señalan desde uno de los mayores grupos fabricantes europeos, “si el coche no es coreano o japonés” habrá que armarse de paciencia. El motivo es que los fabricantes de automóviles de ambos países se benefician de “sus industrias de móviles y de su autosuficiencia en la fabricación de los chips que necesitan“. No sin cierta ‘maldad’ apuntan a este factor como uno de los motivos del éxito de los fabricantes asiáticos en el mercado español durante los últimos meses.

Para los productores europeos, a la escasez de chips se añade el corte de suministro de los llamados ‘mazos de cables’ de sus vehículos que, para buena parte del sector, procedían de Ucrania”.

Con todo ello, según datos de la patronal de fabricantes de automóviles, Anfac, el acumulado del año refleja una caída conjunta del 12% en las matriculaciones hasta las 318.487 unidades. Destaca el ligero aumento de la demanda de particulares (+2%) frente a las caídas del 1% en el segmento Empresas y del 50% en el tradicional ‘animador’ de las mismas, el de las empresas de Alquiler.

La tormenta perfecta de los fabricantes se completa con los efectos sobre el mercado de una demanda ‘recalentada’ durante los años de crisis y confinamiento en los que el ahorro de las familias ha crecido sustancialmente aunque su curva se ha visto drásticamente frenada por la alta inflación generada por la guerra de Ucrania y la crisis energética subsiguiente.

Según datos de CaixaBank Research, el nivel de ahorro en 2021 fue elevado con una tasa de ahorro en 2021 del 11,4% de la renta bruta disponible (RBD). La cifra, aunque inferior al año de la pandemia (14,9%), se sitúa todavía muy por encima de la de 2019 (8,3%). “Hablamos de 86.500 millones de euros de ahorro bruto: 24.000 millones de euros de ahorro menos que en 2020, pero 22.000 más que en 2019” señalaba en su informe de mayo Javier García Arenas, economista Sénior de dicha unidad de análisis.

La caída de la tasa de ahorro del año pasado, especialmente en el último trimestre, se explica según esta misma institución por un aumento del consumo nominal (6,7%) muy superior al de la RBD (2,2%).

A la espera de los chips españoles

Por todo ello, el mercado está a la espera de que se materialice el PERTE de los microchips (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) aprobado por el gobierno a finales de mayo y dotado con 12.250 millones de euros hasta 2027. El objetivo es situar a España como un país de referencia en el diseño y la fabricación de chips.

El plan está financiado con fondos europeos en el marco del Plan de Recuperación y es el proyecto con mayor inversión de los diez aprobados hasta el momento. Se cerrará en desarrollar las capacidades de diseño y producción de la industria española de la microelectrónica y semiconductores y favorecer la autonomía estratégica nacional y de la Unión Europea en este sector.

Artículos relacionados