La AEB des­taca el au­mento en abril de la fi­nan­cia­ción y niega que haya res­tric­ción del cré­dito

Primeras alarmas sobre la morosidad latente en la banca por los créditos ICO

El sector es­pera un mí­nimo im­pacto en sus re­sul­tados por las pro­vi­siones rea­li­zadas

ICO
ICO

El pre­visto fi­nal, el pró­ximo 30 de ju­nio, de la línea pre­fe­rente de avales de los cré­ditos ICO lan­zada por el Gobierno para pa­liar las con­se­cuen­cias de la pan­demia del COVID en las em­pre­sas, ha em­pe­zado a le­vantar sos­pe­chas en el sector sobre la di­fi­cultad de ocultar la mo­ro­sidad la­tente que puedan tener los bancos es­pañoles que han par­ti­ci­pado en este pro­grama, que han sido la prác­tica to­ta­lidad del sis­tema. Sin em­bargo, no se es­pera que este temor se re­fleje en la pró­xima pre­sen­ta­ción de re­sul­tados se­mes­tra­les.

Hasta el pasado 31 de mayo, el Instituto de Crédito Oficial (ICO), había concedido más de 107.000 millones de euros a autónomos, pymes y empresas de todo tamaño a través de dos líneas de avales: una denominada ‘Liquidez Covid 2019’ y la segunda, ‘Inversión y actividad Covid 2019’. Eso ha permitido movilizar a través de la banca más de 141.200 millones de euros en financiación en casi 1,2 millones de operaciones. Como señalan desde el banco público, “el objetivo era que se mantuviera la línea de pagos para que la actividad económica y el empleo se mantuvieran”.

Dentro de apenas dos semanas, esta línea de avales se dará por concluida y, con ello, la inquietud porque aparezcan nuevas bolsas de morosidad en la banca española, empiezan a aflorar. Fundamentalmente porque las facilidades de prórroga y carencia dadas por el Gobierno posteriormente tienen sus primeras fechas de vencimiento a finales de este segundo trimestre.

De hecho, en la última ‘ventana’ abierta (noviembre pasado) para acogerse a las facilidades de flexibilidad y carencia de los créditos, el ICO registró 326.000 operaciones de las que entre el 45% y el 50% podían acogerse a la medida de carencia.

El banco público destaca que el 75% de las operaciones está ya en condiciones de amortización normal (principal más intereses) sin las ventajas de estar en periodo de carencia (solo intereses). Según las condiciones de estas línea de créditos el ICO ha avalado hasta el 80% en el caso de autónomos y pymes. Para empresas de mayor tamaño, hasta el 60% si se trataba de renovación de operaciones ya en curso o del 70% para nuevas operaciones crediticias.

Según datos del propio ICO, en el caso de las operaciones de liquidez (casi 123.000 millones en créditos hasta el 31 de mayo pasado) el 90% de las empresas están gestionadas por autónomos o son micropymes y si se observa a las empresas con menos de diez empleados, la proporción sube hasta el 74% de las operaciones. Pese a todo, insisten en el Instituto Oficial, la “tasa de dudosidad” de las operaciones es del 3,6%; significativamente por debajo del 4,3% que tiene de media el sistema bancario español según Crédito y Caución o de las previsiones del 4,6% para el conjunto de este año que da el último informe EY European Bank Lending Forecast Spring, que prevé el 3,4% para el conjunto de la eurozona.

El último Informe de Estabilidad Financiera publicado por el Banco de España y correspondiente a la primavera de este año, recoge un aviso claro y contundente: “La calidad crediticia de los préstamos con aval ICO continuó deteriorándose, aunque a menor ritmo”. El informe del director general del Banco de España, Ángel Estrada, destaca que “la mayoría de los deterioros de estos préstamos siguen concentrándose en la categoría Vigilancia Especial”; aunque también señala que los activos de dudoso cobro del sistema bancario español “continuaron reduciéndose en 2021, pero —añade— persisten las señales latentes de deterioro, especialmente en los sectores más afectados por la pandemia”.

Sin embargo, desde la Asociación Española de la Banca (AEB) se subrayan dos cuestiones: por un lado que, frente a esos ‘temores’ de morosidad oculta, “los bancos garantizan una financiación responsable, tras proteger al tejido productivo durante lo peor del confinamiento”. Y por otro, el hecho de que “los sectores que más recurrieron a los créditos ICO son entre otros hostelería, transportes y turismo que son los que mejor se están comportando en estos momentos en actividad”.

La prudencia de las provisiones

Mientras autónomos y pequeños empresarios aseguran que el acceso a la financiación empieza a cerrarse, desde la AEB se asegura lo contrario ya que, dicen: “la financiación a empresas (préstamos y acceso a mercados) ha crecido un 1,6 % en abril, los préstamos un 1,2 % con la mayor subida desde mediados del año pasado”.

En esa misma línea, una entidad financiera que prefiere no ser identificada explica que “no se está viendo esa morosidad ni el Banco de España la ha registrado aún porque en muchos casos la deuda no ha vencido aún; la mayor parte de los créditos empezaron a vencer en abril y mayo”. Y resalta otra cuestión: “en muchos de los casos, cuando se produjo el cambio de escenario macroeconómico, los bancos realizamos provisiones muy importantes que, en la mayoría de los casos no se han liberado” aunque el escenario económico ya no está influido por la pandemia del COVID-19. “Es lo que exige la política de prudencia. En muchos casos eran empresas solventes cuyo problema es que se habían quedado sin liquidez, solo necesitaban ese impulso no se trataba de empresas que fueran mal, al menos en el caso de las que nosotros financiamos”.

Lo que parece claro es que, como en tantas otras cosas, la morosidad ‘irá por barrios’. Para los representantes bancarios consultados “todo depende de a qué tipo de cliente has financiado tanto por volumen como por historial de solvencia”.

Recientemente, Funcas, el Think tank de la Ceca (la Asociación de Cajas y Bancos creados por ellas) estimaba que el peso de esta línea de créditos sobre el total del sistema bancario español representaba al cierre del ejercicio 2021 cerca del 15% del total consolidado (el 7% en Europa). Y llamaba la atención sobre el hecho de que en los créditos con aval público, el porcentaje de operaciones en la llamada ‘vigilancia especial’ —categoría previa a la de ‘dudoso’— supera el 20% si se analiza la operación que se avala, pero llega al 50% si el factor de análisis es el cliente al que se le concede.

Al margen del problema que suponen las llamadas ‘empresas zombis’, aquellas que no pueden hacer frente a los gastos financieros con sus resultados (47.000 en abril según el último estudio de Informa D&B) el caso es que, según fuentes empresariales, la restricción o, al menos, el endurecimiento de las condiciones de acceso al crédito se empieza a percibir en el mercado.

Según estas fuentes el motivo es que “la letra pequeña de los créditos ICO dice que, en principio, la insolvencia se la lleva el banco; el banco público paga al final —dicen— pero solo en ciertos casos muy concretos… hace falta que, prácticamente, la empresa haya quebrado para que ese fallido no se lo quede el banco que concedió el crédito”.

Sea como fuere, las presentaciones de resultados del primer semestre se antojan tranquilas, habida cuenta de que las estadísticas del Banco de España que pueden reflejar cualquier variación en la morosidad bancaria llevan un decalage medio de dos meses.

Artículos relacionados