Ni pan­de­mia, in­fla­ción, Ucrania o crisis de su­mi­nis­tros afectan a la co­ti­za­ción del metal pre­cioso

El dólar frena en seco la carrera alcista del oro

Se man­tiene el precio del metal en 1.850 dó­lares cuando de­bería ha­berse dis­pa­rado a 3.000 dó­lares

Oro y lingotes.
Oro y lingotes.

El oro se en­frenta a una de las peores co­yun­turas como ac­tivo re­fu­gio. El metal pre­cioso apenas ha reac­cio­nado a los im­por­tantes re­veses del mundo en los úl­timos años. Su precio apenas se ha en­ca­re­cido tras una pan­demia que ha man­te­nido en vilo a toda la Humanidad, ni con mo­tivo del mayor pro­ceso in­fla­cio­nista desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ni con la rup­tura de la ca­dena de su­mi­nis­tros ni a con­se­cuencia de la peor guerra en Europa en tres cuartos de si­glo. El oro sigue an­clado en la zona de los 1.850 dó­lares por onza.

El oro viene de un periodo de demanda sostenida, por parte de diversos países asiáticos. Rusia ha adquirido 1.500 toneladas de oro en los últimos doce años y China se ha hecho con 1.400 toneladas. Este movimiento ha arrastrado a países como Polonia, Turquía, Irán, Kazajstán, Japón, Vietnam y México, así como los del denominado Grupo Visegard, República Chica, Hungría, Polonia y Eslovaquia. El movimiento de las instituciones teóricamente mejor informadas (aunque cuenten con sólo el 17,5% del mercado) no se ha visto respaldado por los inversores particulares.

El gurú James Rickards pone el foco en la verdadera importancia de las diversas crisis mundiales. “Esa guerra en Ucrania va acompañada de una guerra financiera y económica entre EE. UU., el Reino Unido, la UE y Rusia que implica sanciones financieras extremas, incluida la incautación de las reservas del banco central de la undécima economía más grande del mundo. Esa guerra financiera y las sanciones que la acompañan han interrumpido las cadenas de suministro además de las interrupciones ya presentes”, advierte.

Rickards es un conocido abogado, economista y banquero de inversión que se mueve bien por los círculos que definen la opinión pública norteamericana. Orador, comentarista en medios de comunicación y autor de obras sobre cuestiones de finanzas y metales preciosos, es uno de gurús más catastrofistas sobre la situación actual.

Lejos de máximos

Pero ni la tendencia de los bancos centrales ni las crisis a las que se ha asomado el mundo han catapultado a un oro que alcanzó su máxima cotización hace dos años, el 6 agosto de 2020, cuando se encaramó hasta los 2.068 dólares por onza (31,1 gramos). El precio actual resulta un 10% inferior al máximo del 8 de marzo pasado en los 2.043 dólares se indica en el digital DailyReckonning.

“El verdadero viento en contra para el oro y la principal razón por la que el oro ha tenido problemas durante los últimos dos años es la fortaleza del dólar”, indica Rickards. Después de todo, el precio del oro en dólares es realmente el inverso de la fortaleza del dólar. Un dólar más débil significa un precio en dólares más alto para el oro. Un dólar más fuerte significa un precio en dólares más bajo para el oro. Puede parecer paradójico imaginar un dólar fuerte en medio de toda la inflación que estamos viendo. Pero ese es el caso”.

El dólar se debilitará en el momento en que el mundo se sitúe en recesión y el pánico se apodere de los mercados. “En ese momento, el dólar en sí mismo puede dejar de ser un refugio seguro, especialmente dado el uso agresivo de las sanciones por parte de EEUU y el deseo de las principales economías como China, Rusia, Turquía e India de evitar el sistema del dólar estadounidense, si es posible”, asegura Rickards. “Cuando llegue este pánico y se considere que el dólar ya no es confiable, el mundo se volverá hacia el oro”, añade.

Los gabinetes de divisas consideran que el precio del oro podría batir su récord de 2020 a finales del próximo año, en la zona de los 2.300 dólares por onza.

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