Advierte del riesgo de que la transición ener­gé­tica des­ca­rrile por culpa de las ideo­lo­gías

Brufau critica que se prohíba el fracking y se compre gas a EEUU extraído con este sistema

La re­tri­bu­ción al ac­cio­nista de Repsol su­pe­rará el euro en 2022, según Imaz

Imaz y Brufau, en la junta de Repsol 2022.
Imaz y Brufau, en la junta de Repsol 2022.

El pre­si­dente de Repsol, Antonio Brufau, ha ins­tado a re­de­finir la po­lí­tica ener­gé­tica en Europa a raíz de la in­va­sión de Ucrania por parte de Rusia, que ha evi­den­ciado los pro­blemas de su­mi­nistro y la de­pen­dencia geo­po­lí­tica de Europa. Brufau ha cues­tio­nado que la elec­tri­fi­ca­ción re­no­vable vaya a ser su­fi­ciente por lo que hay que se­guir con­tando con el pe­tróleo y el gas, Ha cri­ti­cado que se prohiba el frac­king en España, cuando ahora se im­porta gas de EEUU pro­du­cido por este sis­tema.

Por su parte, Josu Jon Imaz, CEO de la energética, ha asegurado que la remuneración al accionista estará en 2022, “claramente por encima del euro por acción”, y recuperará los niveles de prepandemia. La junta de Repsol, celebrada en la mañana del viernes en Madrid, ha aprobado un dividendo de 0,33 euros por título que se abonará el 7 de julio. Unidos a los 0,30 euros de enero suman 0,65 euros.

En su discurso ante los accionistas, Brufau condenó la invasión de Rusia de Ucrania y evaluó los efectos negativos que va a tener sobre el futuro energético. Brufau señaló que Europa y el mundo se enfrentan al gran desafío que supone la descarbonización pero también a los riesgos que han aparecido con la guerra para acometer la transición energética en los términos que se habían marcado los países.

¿De dónde y de quien nos aprovisionamos?, se preguntó Brufau. En Europa, tenemos que importar y tampoco disponemos de las materias primas necesarias. Por tanto, el objetivo de los países de la UE es diversificar sus fuentes y lograr una cierta autonomía pero sin comprometer los planes de la descarbonizacón que se han marcado.

Según Brufau, esta crisis ha unido a Europa en la defensa de un mercado único de la energía, pero advirtió del riesgo de que la transición energética descarrile. Por tal motivo, reclamó que se haga sin ideologías, diversificando fuentes de suministro y sin condenar el uso del petróleo y del gas porque, según ha quedado demostrado, seguirán teniendo un papel relevante. “Apoyemos todas las fuentes alternativas”, reivindicó.

Energías renovables pero sin olvidar otras

El presidente de Repsol destacó el papel de las energías renovables en el proceso de transición energética pero advirtió de que los costes inherentes a apoyarnos sólo en un tipo de energía son muy grandes y recalcó: “el sol brilla cuando brilla y el viento sopla cuando sopla, sin que el hombre pueda decidir cuándo producir esta energía. Por tanto, es una energía arbitraria y desobediente”, comentó.

Asimismo, dijo que Europa pretende ser el tractor del mundo en la transición energética cuando no puede serlo. Elogió que el Continente Europeo quiera liderar la lucha contra el cambio climático, pero alertó del coste de asumirlo en solitario. Según informes de expertos, la transición energética costará unos 275 billones de dólares hasta 2050.

El contrasentido de las políticas energéticas

Brufau hizo mención expresa al fracking para extraer gas, un sistema que está prohibido por Bruselas mientras que ahora los países están comprando gas a EEUU. “Me entristece ver el contrasentido de las políticas europeas en prohibir el fracking en Europa para producir gas a través de la fractura hidráulica, y ahora que algunos se quedan sin el gas ruso, decidimos importar el gas producido por este mismo sistema de EEUU. ¿Dónde está la consistencia? ¿Qué bien le estamos haciendo al Planeta”?, se ha preguntado.

Igualmente, cuestionó que Europa promueva un precio del carbono que solo se aplique aquí y que otros países no lo establezcan. Este planteamiento lo que provoca, según Brufau, es que muchas empresas europeas busquen unas economías más laxas y que trasladen fuera su producción.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, resaltó por su parte, los buenos resultados obtenidos por el grupo durante 2021, aunque destacó el impacto negativo que está teniendo en la economía la guerra en Ucrania. Repsol ha registrado un resultado histórico de 2.499 millones de euros en el ejercicio pasado gracias a la subida del petróleo y la revalorización de sus activos de petróleo. La compañía ha obtenido cifras positivas en todas sus áreas de negocio. La energética redujo su deuda en 1.016 millones de euros, un 15% respecto a 2020, situándose en 5.762 millones de euros. El Ebitda se triplicó hasta los 8.170 millones.

El nivel de apalancamiento (deuda neta/capital empleado) se encuentra en un 20%, mejorando el objetivo previsto en el Plan Estratégico. La liquidez del grupo ascendía al cierre del ejercicio a 10.606 millones de euros, suficiente para cubrir 2,95 veces los vencimientos de deuda a corto plazo.

Dividendo de 0,33 euros con cargo a 2021

La junta de accionistas ha aprobado un dividendo de 0,33 euros brutos por acción con cargo a los beneficios de 2021, que se abonará el próximo 7 de julio y se sumará a la retribución de 0,30 euros abonados el pasado enero. Además, se ha dado el visto bueno de otros 0,325 euros brutos con cargo a reservas libres, asumible al tradicional pago a cuenta de 2022, cuya distribución está prevista a lo largo de enero de 2023. Imaz ha asegurado que la remuneración total al accionista estará en 2022 “claramente por encima del euro por acción” y recuperará los niveles prepandemia.

Por áreas de negocio, el resultado de exploración y producción se situó en 1.687 millones de euros. La actividad industrial sumó un resultado de 606 millones, en un entorno de paulatina recuperación de la demanda. La recuperación de las ventas y la mayor contribución de la generación baja en carbono, tras la entrada en operación de nuevos proyectos, propiciaron una mejora del resultado comercial y renovables, hasta alcanzar los 542 millones de euros.

El precio del barril de crudo alcanzó una media anual de 70,9 dólares, con un aumento sustancial respecto a principios de 2021 y el del gas (Henry Hub) que registró un promedio de 3,9 dólares por MTBU.

El modelo de negocio integrado de Repsol fue fundamental en 2021 para propiciar cifras positivas y superiores al ejercicio anterior, tanto en exploración y producción como en las áreas tanto industrial, comercial y renovables. Concretamente, en exploración y producción, se ha reducido a 15 el número de países en los que la petrolera está presente, con el objetivo de concentrar la actividad en las áreas en las que la compañía tiene ventajas competitivas. La producción media fue de 572.000 barriles equivalentes de petróleo. La nueva estrategia del grupo es realizar campañas exploratorias muy selectivas.

Venta de activos de exploración y producción

Asimismo, Repsol vendió activos de exploración y producción en Malasia y en Vietnam, además de su participación en la joint venture Arog, en Rusia, venta a la que se sumó la participación en los bloques exploratorios que tenía a través de su asociación con GazpromNeft. En 2022, Repsol ha completado la venta de sus activos productivos en Ecuador y avanzado en el desarrollo de proyectos clave en Estados Unidos, Colombia y Noruega.

Los buenos resultados han permitido que el nivel de apalancamiento de la compañía (deuda neta/capital empleado) se encuentre en un 20%, mejorando el objetivo previsto en el Plan Estratégico. La liquidez ascendía al cierre del ejercicio a 10.606 millones de euros, suficiente para cubrir 2,95 veces los vencimientos de deuda a corto plazo.

El flujo de caja libre aumentó un 43% hasta los 2.893 millones, gracias al desempeño del negocio de exploración y producción. La generación de caja operativa alcanzó los 5.453 millones de euros, un 70% superior a la del ejercicio anterior, impulsada por un Ebitda que se incrementó de forma significativa en todos los negocios hasta sumar 8.170 millones de euros. Inversiones de 3.000 millones

Respecto a las inversiones, Repsol aumentó sus cifras en un 30%, hasta los 2.994 millones de euros, de los que 829 millones se destinaron al negocio comercial y de renovables. En la segunda mitad del año, la compañía anunció igualmente un incremento de sus objetivos de generación renovable y de reducción de emisiones, junto con un aumento de la inversión en soluciones bajas en carbono. En concreto, aumentó la inversión en el periodo 2021-2025 hasta los 19.300 millones de euros, con 1.000 millones adicionales respecto a lo previsto inicialmente. Este incremento va destinado básicamente a generación eléctrica renovable y producción de hidrógeno libre de emisiones.

En la actualidad, la compañía cuenta con más de 3.700 MW de capacidad total instalada de generación de bajas emisiones. Respecto a la generación de energía eléctrica renovable, la multienergética ha actualizado los objetivos de capacidad instalada en 2030 hasta alcanzar los 20 GW, lo que supone un incremento del 60% frente a las previsiones anteriores. En 2025, la capacidad instalada aumentará hasta 6 GW.

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