Las firmas creen que la ener­gé­tica va a subir otro 10% a pesar del gran avance de 2022

Repsol: resultados y dividendo llevan al límite su rally bursátil

BlackRock sube su par­ti­ci­pa­ción y com­pleta una re­no­va­ción sus­tan­cial del ca­pital

Sede de Repsol
Sede de Repsol

No hay un valor del Ibex 35 que con­cite tanta una­ni­midad entre in­ver­sores y ana­lis­tas. Los re­sul­tados del primer tri­mestre del año no hacen sino con­firmar las me­jores sen­sa­ciones res­pecto a Repsol, que se ha con­so­li­dado como el ‘blue chip’ es­trella del mer­cado na­cio­nal. Aunque ya se re­va­lo­riza cerca de un 40% en lo que va de año, los ana­listas creen que la ac­ción tiene ca­rrete hasta los ni­veles más altos desde enero de 2020. Y tam­bién su mayor ac­cio­nista, que ha subido su par­ti­ci­pa­ción tras las cuen­tas.

“No hay un valor más calentito que Repsol en nuestra bolsa. El mercado está valorando que la compañía puede ser un magnífico valor para cubrir posiciones en pleno crecimiento de la inflación, porque puede haber un repunte en las actividades ligadas a las materias primas. Si a eso se le une la mejora del dividendo y la expectativa de una amortización de hasta 75 millones de acciones -que se aprobarán en la junta general del próximo seis de mayo-, el combinado es explosivo”, señalan en una gran gestora nacional.

Efectivamente, el viento no puede soplar más de cara para la energética. Los resultados han superado todas las previsiones, incluidas las de la propia compañía en su plan estratégico hasta 2025 si la mejora de las cifras continúa a la misma velocidad que ahora. Y a la sorpresa generalizada por unas cuentas que han sorprendido hasta a los más conspicuos analistas se une una mejora del 5% del dividendo en efectivo hasta los 0,63 euros por acción que está movilizando a los grandes fondos internacionales.

Y más que ninguno a su primer accionista, BlackRock. El transatlántico estadounidense ha subido su participación hasta el 5,47%. Nunca había llevado tan alto la apuesta por la empresa española, en la que hasta ahora nunca había rebasado la barrera del 5,3%. La apuesta cada vez más fuerte de BlackRock es también el mejor reflejo del buen estado de salud en bolsa de Repsol, que lidera la tabla de rentabilidades en el Ibex 35 con mucha solvencia por delante de los bancos.

Primer accionista

Que BlackRock se consolide como primer accionista de Repsol es también el último paso en el proceso de renovación que está sufriendo el capital de la compañía. Hasta febrero de este año, JP Morgan era el primer accionista con una participación de algo más del 5% -llegó a ser del 6,8% en marzo de 2020- construida mayoritariamente a través de productos financieros que se redujo a cero dentro de un ‘fenómeno guadiana’ que ha sido una constante en los últimos cinco meses por razones puramente reglamentarias.

La razón es que JP Morgan cuenta con el visto bueno de las autoridades bursátiles para no comunicar las participaciones inferiores al 5% cuando son utilizadas para ejecutar operaciones de ‘trading’. También en febrero, Amundi se convirtió en accionista significativo de Repsol con una participación superior al 3%. El otro gran accionista es Santander, que entre acciones y derivados tiene el 3,82% del capital después de que Sacyr empezara en septiembre del año pasado su salida ordenada de la petrolera con la ejecución de los derivados que tenía contratados con la entidad cántabra y Société Générale.

Unos movimientos que no han interferido en absoluto en el momento feliz que vive Repsol en bolsa y que se traduce en una revisión al alza casi unánime de los precios objetivos de los analistas. “Se puede decir que unos resultados trimestrales no habían tenido tanto impacto en mucho tiempo como los de Repsol. Las firmas se han visto obligadas a rehacer a toda velocidad sus previsiones en el valor, lo que está provocando una entrada importante de nuevos inversores” aseguran fuentes bursátiles.

Efectivamente, los analistas creen ahora que la acción puede subir en torno al 10% por encima de los 15 euros. “Vemos que a pesar del enorme rally de este año los gestores apenas realizan beneficios y mantienen posiciones en Repsol. Las expectativas son muy altas y pueden retrasar el descanso que la acción necesita antes de coger más impulso. Mientras persistan las tensiones geopolíticas Repsol seguirá fuerte porque el mercado la identifica cada vez más como un valor defensivo”, señalan las mismas fuentes.

Artículos relacionados