La si­tua­ción en España se com­plica pese a las sub­ven­ciones y los apoyos pú­blicos

La inflación mundial devora los salarios y anula el efecto de las subvenciones

Los con­su­mi­dores re­ducen al mí­nimo el con­sumo porque pagan más por la co­mida, la energía o la vi­vienda

Consumo
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La in­fla­ción ha echado por tierra un mo­mento dulce en la eco­nomía de los países oc­ci­den­ta­les, es­pe­cial­mente la de Estados Unidos. Los sa­la­rios y los gastos han au­men­tado, pero lo que pa­re­cería un mo­mento eco­nó­mico po­si­tivo se de­rrumba por el fuerte cre­ci­miento de los pre­cios. Un fe­nó­meno que ya se había cons­ta­tado hace me­ses, pero que la guerra en Ucrania no ha hecho otra cosa que mag­ni­fi­car. En España, la si­tua­ción se de­te­riora por mo­men­tos.

“Los ingresos y el gasto de los consumidores aumentaron. Los datos hicieron que los principales analistas se jactaran de una economía fuerte y buenas noticias para los consumidores estadounidenses. Pero profundizar en los datos revela una imagen muy diferente”, advierte Peter Schiff.

Después de comenzar su carrera como asesor de inversiones en Shearson Lehman en la década de 1990, Peter Schiff se convirtió en cofundador de Euro Pacific Capital y cuenta con el reconocimiento de haber pronosticado la crisis financiera de 2008.

La inflación se está llevando por delante las cuentas de resultados de los hogares norteamericanos. “Los ingresos aumentaron un 0,5% mes a mes. Eso parece una ganancia sólida, hasta que se tiene en cuenta el aumento de los precios . Según el índice de Gastos de Consumo Personal (PCE), los precios subieron un 0,9% en marzo. Eso significa que los ingresos reales cayeron un 0,4%”, dice Shiff.

En España no hay más que acudir a un restaurante para darse cuenta de lo que ha cambiado el panorama en el precio de las raciones o de los menús en solo un par de meses. Y si va al supermercado, ¿es capaz de encontrar algún artículo que valga menos? Los efectos de la guerra son contundentes, con la gasolina y el diesel e dos euros, un precio jamás visto. Muchas críticas por la decisión del Gobierno de rebajar 20 céntimos y ahora el precio se encuentra en los niveles en que el Ejecutivo tomó la decisión, contando la subvención.

Peter Schiff señaló que los consumidores estadounidenses estarían mejor si los ingresos hubieran caido un 0,5% y los precios cayeron un 0,9%. El aumento de los salarios no ayuda si los precios suben aún más rápido. “Lo que cuenta no es cuánto le pagan, sino cuánto puede comprar”.

Tirando de tarjeta

La situación resulta más grave de lo que pudiera parecer: “El gasto personal superó las expectativas en marzo. El gasto aumentó un 1,1%. Pero, ¿de dónde vino ese gran aumento en el gasto? No vino de salarios más altos. Provino de los ahorros. La tasa de ahorro cayó al 6,2% en marzo, la más baja en nueve años”, advierte Schiff, quien considera que los ahorros alcanzarán un mínimo histórico antes de que termine el año.

Los estadounidenses también están agotando sus tarjetas de crédito, comenta el gurú de SchiffGold. “El crédito renovable, principalmente la deuda de tarjetas de crédito, aumentó un 20,7 % en febrero. (Los datos de marzo estarán disponibles muy pronto). Los consumidores estadounidenses agregaron 18.000 millones de dólares a sus facturas de tarjetas de crédito solo en febrero.

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