La subida de los pre­cios y el parón eco­nó­mico con­di­cionan la de­manda desde marzo

La banca asume un parón del negocio hipotecario tras un arranque perfecto en 2022

En los dos pri­meros meses del año el nú­mero de prés­tamos fir­mados creció un 20%

Banca e hipotecas.
Banca e hipotecas.

Todo hace in­dicar que habrá un antes y un des­pués del co­mienzo de la guerra de Ucrania en el mer­cado hi­po­te­cario es­pañol. O, lo que es lo mismo, que se puede truncar muy pronto un ex­tra­or­di­nario co­mienzo de año en el que entre enero y fe­brero se han fir­mado cerca de 73.000 prés­ta­mos, un 21% más de los ce­rrados en los dos pri­meros meses de 2021.

Si ese año la contratación fue de menos a mucho más, en 2022 todo indica que se puede producir el movimiento contrario. Eso ven ya en los cuarteles generales de la banca.

“Se está produciendo una ralentización, todavía suave. En marzo se cerraron muchas hipotecas que estaban pendientes de formalización antes del comienzo de la guerra, en la última semana de febrero. Pero en abril ya hemos notado un cierto bajón, que se puede hacer más evidente si el conflicto bélico continúa y la ralentización económica que ha reducido las previsiones de crecimiento del Gobierno hasta el 4,3% avanza. Hay menos alegría, y esta tendencia se tiene que trasladar obligatoriamente a las hipotecas”, señalan en un banco mediano.

En el sector están de acuerdo en que es muy difícil valorar el calado de este potencial descenso de la actividad y recuerdan que el sector viene de niveles de contratación extraordinarios. En 2021, se firmaron algo más de 417.000 hipotecas, el nivel más alto desde 2010. “Empezamos este año con la expectativa de mantener la velocidad de crucero, pero todo indica que va a ser difícil. El escenario macro y geopolítico ha cambiado sustancialmente las cosas, pero la banca lo va a seguir poniendo todo de su parte”, señalan desde el sector financiero.

Dicho de otra forma, la banca está rehaciendo a la baja sus previsiones para este año. El ejercicio 2022 será un buen año en términos de concesión, porque la demanda de vivienda sigue en niveles muy elevados, pero posiblemente no será extraordinario. Aunque la guerra acabase a corto plazo, las economías aún tardarían bastante tiempo en recuperar la velocidad de crucero. Tampoco ayuda la subida esperada de los tipos de interés, en un momento en el que el mercado espera un primer repunte en la zona euro incluso el próximo mes de julio.

Con estas cartas cada vez peores sobre la mesa, los bancos están poniendo todo de su parte para que la rueda siga girando a la máxima velocidad posible. En febrero, el tipo medio de las hipotecas se sitúa en el 2,52%, incluso por debajo del 2,53% al que terminó 2021. Y los precios a tipo fijo se sitúan en el 2,69%, aún muy por debajo del cierre del pasado ejercicio. Una situación esta última coyuntural, porque ha sido a partir de marzo cuando los bancos han empezado a elevar los precios de estos préstamos para combatir la subida de tipos que viene y el alza imparable del Euribor. .

“Cualquier cosa que no sea un encarecimiento del precio medio de las hipotecas será una gran sorpresa. La subida ya ha empezado, y a buen ritmo en el tipo fijo, y lo hará aún más a corto y medio plazo ahora que el Euribor ha entrado en positivo. Los actuales tipos medios son imposibles de mantener. De momento, esta alza se contrarresta con la rebaja en paralelo de los tipos variables, pero la realidad es que comprar una casa ahora es menos atractivo que cuando empezó el año si hay necesidad de hipotecarse”, señalan en un gran intermediario hipotecario.

Por lo tanto, la banca va a seguir poniendo toda la carne en el asador con precios que en cualquier caso seguirán siendo muy competitivos -los más bajos de Europa- para las familias más solventes en un entorno, además, de subida del importe medio de las hipotecas. En febrero era de algo más de 141.000 euros, con una subida anual acumulada del 8,5%. Por lo tanto, los préstamos son cada vez más grandes en un mercado inmobiliario muy dinámico que sin embargo no garantiza la estabilidad del mercado hipotecario.

“Se venden muchas casas, pero muchas de ellas se pagan al contado. Las compran personas con mucho dinero en depósitos que están buscando alternativas para su dinero en un escenario de remuneración cero del ahorro y de crecimiento continuo y salvaje de la inflación. Pero los que necesitan una hipoteca ven como las condiciones se complican. Las de tipo fijo suben de precio y las que dependen del Euribor meten miedo por la imparable subida de este indicador”, señalan en una gran agencia inmobiliaria.

En cualquier caso, el escenario actual en nada se parece al de hace dos años, cuando el Covid-19 provocó un parón histórico del mercado hipotecario. Ahora el sector financiero asume una situación de cierta ralentización y de compás de espera en la que tendrá que seguir siendo muy competitivo y ajustar -aún más- sus márgenes en un negocio cada vez más prioritario, teniendo en cuenta que la crisis en marcha va a reducir significativamente el negocio de préstamos personales y al consumo.

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