La lira turca, en mí­nimos his­tó­ri­cos, su­pone un alto riesgo para los re­sul­tados

De Turquía a México, pasando por la plantilla en España, los altos riesgos del BBVA

Malestar en las ofi­cinas por el so­bre­es­fuerzo que se les exige para al­canzar re­sul­tados

FG y Carlos Torres
FG y Carlos Torres

Los ana­lis­tas, en ge­ne­ral, han con­si­de­rado muy po­si­tiva el alto por­cen­taje de acep­ta­ción de la OPA vo­lun­taria pre­sen­tada por BBVA sobre su fi­lial turca Garanti. Un total del 36,12% de los ac­cio­nis­tas, del 50,15 al que iba di­ri­gida, ha de­ci­dido aco­gerse a la oferta de 15 liras por ac­ción. Eso ha per­mi­tido al banco al­canzar el 85,97% del ca­pital en una ope­ra­ción en la que ha des­em­bol­sado algo más de 1.400 mi­llones de eu­ros. El grado de éxito de la ope­ra­ción, sin em­bargo, tiene va­rias lec­tu­ras, sobre todo in­ter­na­mente.

Una de ellas es que el BBVA no podrá excluir el valor de cotización de forma inmediata, con lo que seguirá estando supeditado a las normas del mercado turco. Eso supone un severo traspiés para los intereses del banco.

Los expertos de Renta 4 creen probable que la entidad acuda al mercado con el fin de adquirir el 14,03% restante. Para ello no se descarta la posibilidad de que se vea obligada a pagar precios más altos, aunque la firma no considera que el consumo de capital vaya a ser elevado.

Alto nivel de riesgo en mercados emergentes

Otros expertos, por su parte, consideran que la entidad presidida por Carlos Torres ya se puede dar con un canto en los dientes por no cumplir en su totalidad con los objetivos fijados en la operación. En medio de la actual depreciación de la lira turca, quedarse por debajo del porcentaje previsto, aunque sea ligeramente, ha sido toda suerte tanto por el ahorro de consumo de capital como por el riesgo a su exposición a un país con una moneda muy inestable.

En las últimas semanas, la lira turca se ha acercado peligrosamente hacia los mínimos históricos marcados a finales de 2021 pese a la batería de medidas adoptadas en diciembre por el Gobierno Erdogan para contener la sangría que supone la continua devaluación.

Los analistas de Credit Suisse consideran que el alto coste de capital implicado en Turquía llevará a los inversores a pedir retornos mucho más altos que van a penalizar ampliamente la cotización del banco. A ello se suma su exposición a México, ahora en alto riesgo por las amenazas de su presidente López Obrador a las empresas españolas.

Teniendo en cuenta las aportaciones al resultado en el primer trimestre, la nueva situación de BBVA en Turquía, señala la firma, el negocio otomano se consolidaría como el tercer mercado para el banco por detrás de España y México. De este modo, el peso emergente entre Turquía, México y Sudamérica se elevaría al entorno del 70%.

Un elevadísimo nivel de riesgo en un sector muy ligado al ciclo económico, a pesar de los tipos en ascenso. El BBVA se enfrenta, de hecho, a un escenario contradictorio y complejo. Por un lado, la normalización de las políticas monetarias que benefician su actividad y, por otro lado, un creciente riesgo de recesión mundial tendente a la estanflación que amenaza el consumo, su principal eje de transmisión para la recuperación.

Malestar en la plantilla por el ahorro

De momento, sin embargo, el banco mantiene una espectacular inercia de crecimiento en el último año y medio. Tanto es así, que los directores territoriales han transmitido a las oficinas y a la plantilla en general el agradecimiento de Genç Onur por cerrar el primer cuatrimestre del año con el mejor resultado de la historia de la entidad en ese período.

Un caramelo envenado, pues, mientras tanto, el banco continúa con su drástica reducción de costes que en 2021 supuso la salida de cerca de 4.500 empleados. Eso ha obligado a muchas oficinas a asumir una enorme carga de trabajo con la exigencia de no perder calidad de servicio. Para aliviar tensiones, la entidad ha prometido reforzar la plantilla con un centenar de nuevas contrataciones. Algo paupérrimo para las actuales necesidades, señalan fuentes cercanas a la entidad.

Al tiempo, se está procediendo a la sustitución de los ordenadores de mesa por ordenadores portátiles con el fin de fomentar el teletrabajo y reducir gastos en oficinas. Esto a su vez está provocando suspicacias, pues los directores de las oficinas en las que no se ha producido este cambio empiezan a temer un posible cierre y traslado.

Un ahorro de costes cuya guinda ha sido la retirada del contrato con la empresa suministradora de agua. Medidas que en general están generando gran malestar en la plantilla, en especial en las oficinas. En este sentido, señalan, las felicitaciones del vicepresidente contrastan con el constante ajuste de cinturón.

Todos estos factores, en especial las dudas por su posicionamiento en Turquía, estarían justificando el estancamiento de la cotización del BBVA por debajo de los 5 euros por acción. No obstante, algunos analistas como Morgan Stanley consideran que su precio objetivo se encuentra en 7,3 euros por acción. Esta valoración supone un potencial alcista superior al 50% de su cotización actual.

Artículos relacionados