BOLSA

Squirrel, debilidad transitoria

Squirrel atra­viesa su peor mo­mento desde el mega “contrasplit” cul­mi­nado hace ya casi año y medio en la pro­por­ción de un tí­tulo nuevo por cada mil an­ti­guos. Una ope­ra­ción que junto a las com­pras de nuevos tí­tu­los, su­pone el res­cate de Vértice 360º que a raíz de la ope­ra­ción cam­biaría de nom­bre.

Un proceso de reestructuración financiera acompañado por un ambicioso plan de negocios basado en tres grandes áreas de negocios. Media, centrada en la publicidad y medios de comunicación, Contenido, especializada en creación y distribución de contenidos audiovisuales, y Tecnológica, con servicios TMT.

Con el tiempo, todos estos cambios han demostrado ser todo un acierto. La compañía triplicó sus beneficios en 2021, hasta los 5,72 millones de euros, gracias al impulso publicitario que le supuso unos ingresos de 70 millones de euros, un 117% más.

A principios de marzo, el grupo presentaba además su nuevo Plan de Negocio 2022/2024 en el que confía lograr un importante crecimiento. Para este año espera alcanzar un beneficio de 17,3 millones de euros, lo cual supone volver a multiplicarlo por tres, con unos ingresos superiores a los 100 millones de euros.

Para 2023, el grupo estima alcanzar un beneficio de 23,3 millones de euros con unos ingresos de 129 millones de euros. Una proyección que debe empezar a confirmarse en sus cuentas a lo largo de este primer semestre, pero que de momento generan dudas en el mercado.

La cotización de las acciones de Squirrel se han hundido en estos días hasta los 3,2 euros con un retroceso anual del 12%, situándose en zona de mínimos comparables. Un peligroso paso atrás que sorprende ante las excelentes expectativas del grupo, pero que debe mantener en alerta a accionistas y posibles inversores, aunque pueda ser fruto de un proceso de debilidad transitorio.

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