OPINIÓN

El papel de los Bancos Centrales y el Informe del Banco de España

Jerome Powell, FED.
Jerome Powell, FED.

La ana­lista fi­nan­ciera del Financial Times, Rana Foroahar, lanza una alerta in­quie­tante sobre el papel de la Reserva Federal, epí­tome de los Bancos Centrales que en el mundo ha­bi­tan. La Fed, como otros bancos cen­tra­les, fue creada para ga­ran­tizar que la eco­nomía de Estados Unidos dis­pu­siera del di­nero su­fi­ciente para man­tener el cre­ci­miento según el po­ten­cial de em­presas y em­pren­de­do­res. Sin em­bargo, con el tiempo los bancos cen­trales se han con­ver­tido más en ba­luartes del sis­tema ban­cario y fi­nan­ciero más que en cui­da­dores del cre­ci­miento eco­nó­mico.

De algún modo los problemas, según Foroahar, se retrotraen a 1970, cuando la desaparición del sistema de Breton Woods dió paso a una negligente libertad de acción. En efecto, el banco de la Reserva Federal de NY comenzó a prestar a un selecto grupo de operadores, no bancarios. Se crea un mercado de "repos", en el que los nuevos operadores venden a terceros activos financieros con el compromiso de su recompra.

Una rápida mirada al comportamiento actual de las Bolsas muestra cómo los fondos están vendiendo acciones ante el temos de no poder hacer frente a sus compromisos de recompra sin menoscabar su solvencia.

El nutrido y poderoso grupo de los bancos en la sombra operan con repos, eurodólares, papel comercial y todo tipo de instrumentos fianacieros, que más que estimular la economía real provocan una alta volatilidad y de algún modo contribuyen a ensanchar las desigualdades entre los ciudadanos.

Un exsubsecretario del Tesoro norteamericano, Lev Menand, en un reciente libro alerta sobre la renuncia de congresistas y senadores a sus responsablidades en la gestión de los asuntos públicos. El timón de la economía ha quedado en manos de un grupo de tecnócratas de los Bancos Centrales más atentos a la salud y a las debilidades del sistema financiero que a la evolución de la economía real.

Menand reclama el regreso de los Bancos Centrales a sus orígenes: garantizar que la cantidad de dinero sea la adecuada para asegurar que se desarrolle el potencial de los agentes de la economía real. El anuncio de Mario Draghi, -"haremos lo que sea necesario", - fue un valiente cambio de rumbo que tropieza ahora con fuerzas inflacionistas ajenas a la oferta monetaria. Energía y alimentos escasos después de que la pandemia atenazase al tejido productivo y no estuviese en condiciones de responder a una normalización de la demanda de los consumidores.

Un tiempo hostil al que el Informe último del Banco de España no responde con un análisis consistente sobre las dificultades de la pandemis y los remedios aplicados. Insiste el informe en banales observaciones sobre los ritmos de recuperación de la economía española y de sus competidores europeos para coincidir, sin embargo, con las estimaciones del FMI sobre el crecimiento del PIB español en 2022.

El Banco de España ha sido un acertado piloto de la apertura de la economía española desde el Plan de Estabilización de 1958-59 a la modernización del sistema bancario para tropezar a la hora de frenar la especulación de la burbuja financiera-inmobiliaria. Desaparición, por fallos en la supervisión, de las Cajas de Ahorro, tan cercanas a la ciudadanía.

El Banco de España, liberado de las responsabilidades monetarias cedidas al BCE, disponía de una excelente ocasión para que sus competentes empleados extremasen el rigor al analizar la gestión gubernamental de la economía española.

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