Los ci­clos com­bi­nados de gas han de­jado de contar en el nuevo mix ener­gé­tico de Bruselas

Del ‘Nucleares no, gracias’ a ser la energía que amortiguará la dependencia del gas de Rusia

La iz­quierda, con UGT a la ca­beza, re­clama ahora alargar el pe­riodo de vida de estas cen­trales

Energia Nuclear.
Energia Nuclear.

Las cen­trales nu­cleares y el carbón re­claman de nuevo su sitio en el mix ener­gé­tico de la Unión Europea. El aban­dono del gas ruso por la guerra contra Ucrania ha cam­biado el rumbo de la es­tra­tegia ener­gé­tica que se ha­bían mar­cado los países de la Unión Europea. Del ‘Nucleares no, gra­cias’ de pronto se ha pa­sado a “abrazar” la energía nu­clear como una ayuda nada des­pre­ciable a la so­lu­ción a la cri­sis. Hasta el sin­di­cato so­cia­lista UGT apoya ahora sin re­milgos su uso y pide que se alargue la vida de estas cen­tra­les.

Lo que hace tiempo era una verdadera quimera que se produjera, se ha convertido en un plan de 15 años para seguir creyendo en la energía nuclear y el carbón como solución al bloqueo al gas ruso. La apuesta por las renovables es el eje central del plan REPower que ha lanzado Bruselas para desconectarnos de Rusia pero con la ayuda en los primeros años de estas dos fuentes de energía para cubrir la demanda eléctrica de los países comunitarios.

El denominado plan REPower plantea claramente contar con estas dos energías dentro del mix energético que Bruselas ha diseñado para recortar la dependencia de los combustibles fósiles -el petróleo y el gas- en dos tercios y eliminar las importaciones de Moscú a final de la presente década.

Las centrales de ciclo combinado de gas serán, en parte, sustituidas por energía producida a partir del carbón que aumentará su participación comunitaria a 100 teravatios hora (twh), un 5% más, y por energía nuclear hasta 44 twh. En paralelo, se aumentará también la contribución de las energías renovables, con el objetivo de pasar del 40% al 45% en 2030.

Inalterable el compromiso climático

La decisión de incluir en marzo pasado a la energía nuclear dentro de la taxonomía verde ha facilitado el camino y el compromiso comunitario de mantener invariable el objetivo de neutralidad climática en 2050. Aunque es una medida de carácter temporal- no se quiere extender más allá de 15 años-, podía interpretarse que, al utilizar el carbón, Bruselas se desvía de las líneas marcadas. Todo lo contrario, el compromiso sigue siendo que la UE consiga el nivel cero en carbono en 2050.

El Gobierno de Pedro Sánchez se opuso en febrero pasado a que la energía nuclear tuviera la etiqueta verde pero, en cambio, con el Plan REPower ve las puertas abiertas para dar luz verde a los 3.000 millones de euros que las eléctricas necesitan invertir en los siete grupos nucleares. La exclusión de la energía atómica de la etiqueta verde habría dificultado la financiación de dichas inversiones pero con el nuevo respaldo de Bruselas las eléctricas se verán mucho más aliviadas.

Y es que, el panorama ruso ha provocado un giro de 180 grados en el plan energético no solo de Bruselas sino entre muchos colectivos sociales totalmente contrarios al empleo de la energía atómica. El propio sindicato UGT se ha quitado la careta antinuclear y ha pedido que se amplíen los plazos de cierre de las centrales en explotación para hacer frente a la actual situación energética.

El secretario general de UGT Fica, Pedro Hojas, ha defendido que se deje de hablar de “calendario de cierre de las centrales nucleares y se hable de calendario de transición”. En este sentido, defiende su empleo como “una de las energías más limpias en todo el ciclo de vida”, a la vez asegura que garantiza cierta autonomía energética, “frente al gas ruso o argelino”. Añade además que ayuda a bajar el precio de la luz y es imprescindible para luchar contra el cambio climático.

La situación ha cambiado las reglas

“Las reglas de juego han cambiado y el contexto en el que la UE planificó el Pacto Verde y la descarbonización de la economía no es el mismo que el que estamos viviendo en estos momentos”, ha señalado el líder de UGT. En este mismo contexto, ha subrayado que España debe abordar “soluciones coyunturales” para “ahuyentar el fantasma de la energía cara y del incremento de la pobreza energética”.

En alusión directa al Gobierno, Hojas ha subrayado que renunciar a la energía nuclear adquiere “tintes de despropósito”, si la adopción de esa medida no se evalúa antes desde el punto de vista del contexto actual. Ante esta situación, UGT ha reclamado al Ejecutivo una Mesa Tripartita de Diálogo Social en el Marco Estratégico de la Energía para abordar el cierre de los siete grupos nucleares que arrancará en 2027.

Según ha confirmado Hojas, la organización sindical se ha reunido con distintos grupos parlamentarios para socavar información sobre “la necesidad de revisar el calendario de cierres y ampliar los plazos”.

En España, operan actualmente siete grupos nucleares -Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo. Las siete centrales están controladas en su gran parte por Endesa e Iberdrola, mientras que Naturgy y EDP tienen una parte minoritaria. El plazo para su clausura definitiva arrancará a partir de 2027 y concluirá en 2035.

Estos siete grupos suministran el 23% de la electricidad que consume el país y constituyen un colchón de seguridad para las energías renovables. Por tanto, aunque la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, se muestre totalmente en contra de la decisión de Bruselas, de momento no queda otra que seguir apoyando la energía nuclear no solo como energía de respaldo sino porque dependemos de su generación y porque aporta seguridad al mix energético.

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