ENERGÍA

Putin uti­liza su ca­pa­cidad ex­por­ta­dora de gas para hu­mi­llar a los países eu­ro­peos

El gas ruso a punto de dividir a la UE en la guerra de Ucrania

Alemania, obli­gada a pagar en ru­blos para evitar lo su­ce­dido con Polonia y Bulgaria

Vladimir Putin
Vladimir Putin

Vladimir Putin eleva el pulso que man­tiene con los países eu­ro­peos, tras la in­va­sión de Ucrania. En de­fensa de su ab­surda lucha mi­litar y eco­nó­mica contra Occidente, el pre­si­dente ruso está a punto de con­se­guir que Alemania acepte sus con­di­ciones de pagar en ru­blos el gas que re­cibe y evitar lo que les ha su­ce­dido a Polonia y Bulgaria, a los que el Kremlin les ha ce­rrado el grifo ener­gé­tico. La de­ci­sión del Kremlin pa­rece es­tu­diada al mi­lí­metro para des­en­ca­denar un cisma en la Unión Europea.

Esta semana pasada se ha producido el cierre de los gasoductos que conducen a Polonia y a Bulgaria. El primer país cubre el 45% de sus necesidades con el gas ruso, mientras la dependencia del segundo es del 77%. Casi la mitad del gas que necesita Alemania, el 49%, procede de Rusia.

Putin ha encajado las sanciones de los países occidentales y ahora pretende convertirlas en un bumerán en contra de la Unión Europea, el territorio que se encuentra más cercano a las ansias zaristas del líder ruso.

El diario digital ZeroHedge se ha hecho eco de un artículo del columnista de Bloomberg Javier Blas, que advierte sobre lo que va a suceder de forma irremediable. Blas recuerda un simulacro realizado por Berlín hace cuatro años en cuanto a una situación de escasez de gas natural. El resultado fue demoledor: cierre de hospitales, residencias de ancianos y empresas; muerte de ganado y destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo y racionamiento a los hogares.

“En solo unas pocas semanas, Alemania se enfrentará al mismo dilema que Polonia y Bulgaria enfrentaron hace unos días: pagar el gas ruso en los términos de Vladimir Putin, violando efectivamente las sanciones europeas, o ver al Kremlin cerrar las válvulas”, asegura el columnista de Bloomberg.

Daño irreparable

Renunciar al gas ruso provocará un daño económico incalculable para Alemania. “La recesión será brutal. Leyendo las lecciones de 2018 y hablando con quienes participaron en ellas, no me gustaría estar en los zapatos del canciller Olaf Scholz”, advierte Javier Blas.

La estrategia del Kremlin, ya mencionada en este diario, se ha confirmado. “El martes 26 de abril, en una entrevista con el diario Rossiyskaya Gazeta (RG), el secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Nikolai Patrushev, dijo que los expertos rusos están trabajando en un proyecto para respaldar el rublo ruso con oro y otras materias primas”, indica Ronan Manly en BullionStar.com

“Putin esencialmente ha cancelado su negocio de gas con Alemania. Ya sea en cuatro semanas o en 24 meses, Rusia sabe que no venderá energía a Berlín. Entonces, el Kremlin está obligando a Scholz a tomar algunas decisiones dolorosas, con Putin usando algunas de las armas económicas desplegadas contra su régimen a su favor”, señala Bloomberg.

Recuerda que Alemania, Francia e Italia nunca quisieron imponer un embargo al gas ruso. “Si Berlín, París y Roma permiten que continúen los pagos, estarían mostrando su propia hipocresía, abriendo una grieta que haría avanzar la estrategia política de divide y vencerás del Kremlin”.

Rusia cuenta con la mayor potencia exportadora de gas del mundo, con casi 250 millones de metros cúbicos, muy por delante de Estados Unidos, que no llega a los 150 millones, y Catar, que se sitúa en el entorno de los 130 millones, tanto a través de gasoducto como en estado licuado. Estos dos países se convierten en alternativas al gas ruso, junto a Noruega y Australia, que exportan algo más de 100 millones de metros cúbicos. Argelia no llega a los 50 millones de metros cúbicos.

Artículos relacionados