La nueva RGI vasca se fija sobre todo en pen­sio­nistas y ho­gares con me­nores a su cargo

Pensionado en Euskadi: 12.000 personas duplican sus ayudas sociales

Para ellos la IMV del Estado y la RGI vasca son com­pa­ti­bles y pueden su­marse

Iñigo Urkullu, lendakari.
Iñigo Urkullu, lendakari.

El Consejo de Gobierno ha puesto en marcha el pro­yecto de Ley del Sistema de Garantía de Ingresos e Inclusión en el País Vasco. Un pro­yecto donde se in­cluye no solo el Ingreso Mínimo Vital, trans­fe­rido desde Madrid, sino una nueva RGI que es­ta­blece me­joras de hasta un 17% en el caso de los pen­sio­nistas y un 40% cuando se trate de fa­mi­lias con me­nores a su cargo. Cifras que ha­blan de las nuevas reali­dades de con­vi­vencia como apun­taron hace unos días desde el eje­cu­tivo que pre­side Iñigo Urkullu.

De esta manera, la Renta de Garantía de Ingresos tendrá carácter de "subsidiariedad y complementariedad" con el Ingreso Mínimo Vital, además de ser compatibles ahora sí ambas ayudas entre sí.

Más novedades de esta RGI

Aparte de esa mejora sustancial en términos porcentuales, esta nueva ayuda social presenta otra serie de novedades; especialmente en el apartado que atañe a los menores. Así pues, se reduce el requisito de empadronamiento para poder solicitar la RGI, se eliminan los topes de complemento por cada hijo menor que se tenga o se impide la retirada de la prestación en su totalidad cuando alguno de los requisitos no se cumplan.

En el caso del sector femenino, las novedades vienen de la mano de la supresión de la condición que les penaliza especialmente como es el de hacer valer derechos económicos de carácter privado, por pagos de pensiones en separaciones. Cuando se trata de víctimas de violencia de género y doméstica, así como víctimas de trata y explotación sexual, esta nueva ayuda social mantiene la prestación cuando estas mujeres, ya que sobre todo afecta a este colectivo, no puedan atender a una oferta de empleo o una formación laboral (para acceder a un trabajo) por conciliar su vida familiar.

Más novedades de la nueva RGI: se facilitará el acceso, tras cumplir 18 años, a estas ayudas siempre y cuando se encuentren en situación de vulnerabilidad ya sea por orfandad, matrimonio o hijos.

Si el beneficiario de esta ayuda tiene reconocida una discapacidad de al menos el 33%, este nuevo proyecto de ley aprobado reduce a dos años la exigencia de empadronamiento en Euskadi; mientras que en el caso de personas reconocidas como refugiadas (o formen parte de acuerdos de reubicación de la UE) solo tendrán que acreditar dicha residencia sin necesidad de una antigüedad establecida.

Las cuantías de la nueva RGI

Otro de los cambios, desde un punto de vista positivo, de esta nueva renta de garantía de ingresos tiene que ver con la subida de la cuantía que reciben los destinatarios de la misma. Así, la base de esta aportación económica se irá actualizando cada 12 meses en función de los presupuestos que se vayan acordando. De esta manera, para este 2022 la fijada para el IMV será de 491,63 euros a los que se sumarán los diversos complementos en cada caso.

Hasta ahora, la normativa de la RGI estipulaba en algo más de 1.000 euros la ayuda destinada a las unidades convivenciales que tuvieran uno o dos adultos y hasta un máximo de 3 menores a su cargo. Con las mejoras actuales, esa situación cambia y la cuantía puede llegar a superar los 1.400 euros con la misma realidad familiar.

Subidas que también se dejarán notar en el caso de los hogares formados por pensionistas y que recibirán 934,1 euros (835 antes) por persona; 1.179,91 euros (antes 1.043) cuando se trate de dos adultos en esa unidad familiar y uno de los cuales sea pensionista y 1.327,4 (antes 1.127) si son tres los adultos y uno de ellos pertenece a este colectivo poblacional.

Los destinatarios

Actualmente unas 12.000 personas residentes en Euskadi reciben a la vez las dos ayudas sociales; por un lado, la estatal (que desde el pasado mes de marzo el País Vasco gestiona de manera íntegra) y por otro lado esta que concede la Administración vasca desde el año 1989 y que complementa a la primera.

Se trata de personas que, por algún tipo de circunstancia, se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad social; en la mayor parte de los casos por carecer de un empleo o ser este demasiado precario. De ahí que se vean abocadas a pedir una ayuda social para poder subsistir y tener al menos cubiertas sus necesidades básicas.

En este sentido, una mujer joven o de mediana edad es el perfil medio de los demandantes de este tipo de ayudas sociales y que ve agravada su delicada situación con el hecho de tener hijos menores a su cargo. Una conciliación que, en muchos casos, le impide poder tener un empleo o bien desarrollar algún tipo de formación para poder acceder a un trabajo o mejorar el que ya tienen.

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