La ope­ra­ción bra­si­leña será la se­gunda más im­por­tante del grupo de Álvarez-Pallete

Telefónica analiza las sinergias de la compra de Oi en Brasil con una estrategia conservadora

La eu­foria desatada de Tim con­trasta con el fu­turo in­cierto de casa madre ita­liana

Telefónica/Vivo en Brasil.
Telefónica/Vivo en Brasil.

Vivo de Telefónica, Claro de América Móviles y Tim de Telecom Italia se han dado un año de plazo para com­pletar la in­te­gra­ción pro­gre­siva de Oi móvil (un 16% del sec­tor), por cuyos ac­tivos (clientela, es­pec­tro, in­fra­es­truc­tu­ra), pa­garon 3.150 mi­llones de euros en la subasta de la atri­bu­lada ope­ra­dora bra­si­leña. Pactada en di­ciembre 2020, la ope­ra­ción solo quedó ce­rrada el pa­sado 20 abril, tras año y medio de reñidas ne­go­cia­ciones con las au­to­ri­dades re­gu­la­do­ras. Para la em­presa que pre­side José María Álvarez-Pallete pronto será la se­gunda ope­ra­ción más am­bi­ciosa de su man­dato.

Pese a concentrar ahora el 98% del negocio móvil, las tres operadoras compradoras seguirán compitiendo a cara de perro en el muy rentable mercado brasileño y no descartan nuevos procesos de consolidación. Brasil tiene a muchos actores locales y regionales muy fragmentadoss, y la italiana Tim advierte que su objetivo ahora es situarse al nivel de los lideres sus rivales, Vivo, de Telefónica, y Claro, de American Móviles (Carlos Slim).

Pero lo que toca de momento es calcular el volumen de sinergias producidas por el reparto de Oi móvil. La más optimista, sin duda, es Tim, que pagó 6.980 millones de Reales por 16,2 millones de nuevos clientes móviles; 49Mhz de espectro radioeléctrico y 7.200 “sites” (antenas, torres, “small cells”…), lo que le garantiza una amplia cobertura nacional (5.370 ciudades) con una cuota de mercado del 32% (antes solo tenía un 19%). Según el nuevo CEO de Tim, Alberto Griselli, la nueva TIM prevé alxanzar en los próximos años un volumen de sinergias de hasta 19.000 millones de Reales.

Mala situación en la matriz

Es posible, sin embargo, que buena parte del optimismo de Tim esté relacionada con la necesidad de pintar mejor el futuro de la casa madre Telecom Italia, que registró el último año un récord de perdidas consolidadas de 8.500 millones de euros. Además tiene pendiente una Opa hostil de 11.000 millones de euros anunciada a final de 2021 por el fondo KKR; y a primeros de julio pondrá en marcha una drástica reestructuración, sugerida por el nuevo CEO Pietro Labriola, que antes de tomar la dirección del grupo, a principio de año, era responsable de la operación brasileña.

Cabe recordar, al respecto, que fue bajo la presión de su principal accionista -el empresario francés Vicente Bolloré, que tiene una participación de casi el 24%, y lleva tiempo defendiendo la venta de Tim-, que la operadora italiana llamó a Pietro Labriola para hacerse con el puesto ocupado hasta entonces por Luigi Gabitosi. Del mismo modo, en el caso de que KKR consiguiera tener éxito con la Opa anunciada y lograra hacerse con el control del grupo, lo primero que haría, seria buscar comprador para la operación brasileña, con que tendría probablemente a Telefónica como principal interesada.

Estrategia conservadora

En todo caso, al contrario de Tim, tanto Vivo como Claro han optado por una línea mucho más conservadora, en relación con el cálculo de la suma de sinergias previstas. De hecho, según el CEO de Vivo, Christian Gebara, cuya estimación inicial no va más allá de los 5.400 millones de Reales, queda todavía mucho cabo suelto. Primero se trata del futuro de la mayoría de los 2.700 “sites” adquiridos a Oi, 1.300 de los cuales deberán ser vendidos los próximos meses – uno de las exigencias impuestas por el Cade (autoridad reguladora brasileña), a cambio de su “ok” a la venta de Oi móvil.

Para Vivo, la tarea principal durante los próximos tres meses consistirá en estudiar tanto la limpieza del espectro adquirido a Oi móvil (43MHz), como la adaptación de los “sites” que quedarán en la operadora, ya que la mayor parte tienen contratos de “leasing” firmados por Oi con operadoras de infraestructuras, y que según Christian Gebara, podrán ser renegociados, mantenidos o abandonados, en función del despliegue territorial de la infraestructura actual de Vivo y de sus futuras necesidades, relacionadas principalmente con el despliegue de la rede 5G. Lo único que Vivo tiene ya decidido vender es toda la parte electrónica de dichas infraestructuras.

De ahí, en todo caso, las previsiones mínimas iniciales de Vivo representan menos de una tercera parte de las anunciadas por Tim. Para BTG Pactual, lo que está en tela de juicio es la metodología utilizada por la operadora de Telecom Italia, que contempla no solo la rentabilidad de la inversión (Capex) y la evolución de los gastos operacionales (Opex), sino igualmente (al contrario de Vivo), futuras oportunidades de nuevos ingresos. Así, para el 2027,Tim calcula que valdrá un 50% más, 30 puntos por encima del crecimiento medio del sector.

Por parte de Vivo, llama la atención el foco puesto por Christian Gebara en la mala calidad de la mayoría de los 12,5 millones de nuevos clientes adquiridos a Oi. Al contrario de la clientela actual de Telefónica, el 63% son clientes de prepago, con un nivel de recargas muy bajo, y lo mismo pasa con la mayoría del 37% de postpago, que tienen planes híbridos de bajo coste. Vivo reconoce, al respecto, que, en una primera fase, el proceso de integración afectará de forma negativa tanto al “Arpu” (ingresos por cliente) como también al “churn” (rotatividad).

Integración de la nueva clientela

Además, para Claro y Tim la integración de la nueva clientela no se hará de golpe, sino de forma progresiva, culminando el proceso al final del primer trimestre del próximo año. Así, los próximos meses, los clientes adquiridos a Oi móvil utilizarán la red de Vivo como si fuera una clientela de “roaming”, o sea que seguirán utilizando tanto los servicios de apoyo técnico como las oficinas comerciales de Oi. Cabe subrayar también que la nueva clientela llegada de Oi, podrá cambiar eventualmente de operadora, teniendo garantizado el derecho de portabilidad.

Posición de liderazgo

Lo cierto es que, que con el cierre de la operación, Vivo consolida su liderazgo, con un “share” móvil del 38% del mercado brasileño. Pero en lugar de lanzar cohetes, su prioridad consiste en preparar a conciencia el reto que supondrá la integración de la nueva clientela y de la infraestructura adquirida, del mismo modo que el despliegue de red de fibra y del 5G. Con su base de clientela, que es la más importante de toda Latinoamérica, Vivo es la mayor operación de Telefónica. Y si no fuera por la pesadilla de la depreciación del Real, también ya lo seria, de largo, por nivel de ingresos.

Al cierre del 2021, Vivo sumaba 98,760 millones de accesos (+3,9%), con destaque para los “core”, o sea el móvil y los servicios fijos en fibra (91,5% del total), que han generado casi un 90% de los 44.000 millones de Reales de ingresos, respectivamente 29.376 millones (+3,4%) y 9.942 millones (+15,5%). El resultado neto creció un 30,6%, para 6.229 millones, pero al nivel del grupo, y con los resultados consolidados en euros, la operación brasileña solo aportó un 16%, superando a Reino Unidos (15%) y casi al mismo nivel de Alemania (18%).

En todo o caso, pese a la estrategia conservadora adoptada por Vivo para calcular las sinergias potenciales de la operación, con solo los “modestos” 5.400 millones de Reales estimados por Christian Gebara, ya tendría más que cubierta la inversión realizada de 5.300 millones. Igual que Claro: habiendo ya alcanzado con la compra de Nextel el máximo permitido no pudo participar al reparto del espectro, con que solo pagó 3.500 millones por 13 millones de clientes. Así, Tim será el que más esfuerzos deberá realizar para recuperar su inversión.

Operación redonda e inevitable

En el seno de Oi, nadie lamenta la venta de la operación móvil. Al revés, la gran preocupación de la operadora en los últimos anos, con una deuda que a final del 2021 alcanzaba los 35.800 millones de Reales, fue evitar la quiebra. Y lo primero que hizo con los 14.474 millones de Reales desembolsados por Tim, Vivo y Claro (quedaron 1.447 millones, un 10%, para hacer frente a eventuales reajustes derivados del proceso de migración de la clientela), fue liquidar “bonds” por 4.400 millones y otros 4.600 millones de deuda con el banco público BNDES.

La que hará ahora la operadora histórica brasileña, que a cambio de 10.500 millones de Reales ya había tenido que ceder a los fondos de inversión gestionados por BTG Pactual el 54% de la filial de infraestructuras V.Tal (la antigua InfraCo, con más de 400.000 kilómetros de red de fibra, 16 millones de “casas pasadas” y la ambición de alcanzar los 38 millones en 2025), será adaptarse a la nueva realidad: en poco tiempo, ya que pasó de ser la principal referencia de las telecos brasileñas a tener ahora una cartera de servicios que solo genera 10.200 millones de ingresos anuales, lo que representa prácticamente la mitad de lo que generaba la “antigua” Oi.

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